Al cierre de esta edición (cuando Irma se acercaba a Miami) los operadores emisivos se desdoblaban para contener a los pasajeros en destino que debían ser reubicados y para tratar de paliar las reprogramaciones y cancelaciones

Al margen de que el verdadero drama es el de los habitantes de las ciudades y pueblos arrasados por una de las tormentas más poderosas del siglo en la zona, el paso del huracán Irma por el Caribe y su inminente incursión en el continente a través de Miami también dejó sus secuelas en Buenos Aires con operadores emisivos que -hasta el cierre de la edición- se esforzaban por mitigar los efectos de las reubicaciones de sus pasajeros en destino y las cataratas de cancelaciones y reprogramaciones de vuelos.

Vale aclarar que buena parte del diagnóstico y las previsiones de los operadores emisivos contactados por este medio dependían del impacto que Irma tuviera en Florida.

Dentro de todo, hasta el viernes el caos se gestionaba con márgenes de eficiencia considerables. En parte porque los destinos más afectados no son masivos para argentinos (Antigua y Barbuda, Puerto Rico y Saint Martin fueron las islas más golpeadas), la temporada en media-baja y en buena medida porque todavía se contaba con el aeropuerto de Miami operativo.

EN DESTINO.

“Estamos en permanente contacto con los receptivos y hoteles para reubicar a nuestros clientes en áreas de no influencia del huracán, para que luego y en función de cómo hayan sido las afectaciones ver la continuidad normal del viaje o reprogramar con lo que se pueda hacer en destino”, comentó Laura Kurtz, gerenta comercial de Solways.

El inconveniente mayor hasta el viernes estaba dado por la catarata de cancelaciones de vuelos a la zona, lo que estaba generando un embudo con los que querían volver o salir de la zona. “Ése el principal problema, más que nada porque dependemos de la compañía aérea y se están reprogramando vuelos constantemente y hay listas de espera para volver en determinadas fechas”, explicó Sergio Crucianelli, gerente de Marketing de Piamonte.

Efectivamente, hay casos de personas a los cuales la aerolínea le había reprogramado el vuelo hasta nueve días después de lo originalmente previsto. “Estamos trabajando mucho para achicar esas diferencias. Muchacontención y modificación de itinerarios. El trabajo pasa más por ahí”, completó el ejecutivo de Piamonte, quien añadió que con algunos hoteles se logró acordar tarifas diferenciales de contingencia hasta que el turista consiga un vuelo.

LA TENSA ESPERA.

En la otra punta del problema están los que estaban a la espera de embarcar rumbo a la zona afectada por Irma. “A los que no salieron se les dan las opciones de reprogramar para otra fecha o cancelar el viaje”, señaló Kurtz. “Los pasajeros están siendo reubicados en áreas no golpeadas por el huracán. A los que aún no han partido se les está ofreciendo reprogramar sin costos”, contó María José Boccardo, gerenta de la sucursal de Buenos Aires de Free Way, uno de los operadores que participan del pool que gestiona el chárter a Samaná con Andes. Los pasajeros en destino tuvieron que ser reubicados en Punta Cana en otro hotel de la cadena Bahía Príncipe. La principal incertidumbre pasaba por el considerable número de cancelaciones para la salida del viernes pasado (en torno al 30%). “La demanda ha reaccionado con bastantes cancelaciones y muchas reprogramaciones. Por suerte tuvimos el acompañamiento de los hoteles y las aerolíneas, tanto nacionales como extranjeras, con lo cual no han habido grandes dificultades”, amplió Boccardo.

UNO PARA TODOS…

Por ahora, los operadores destacaban el espíritu de colaboración entre emisivos, hoteles y receptivos, y aerolíneas. “En principio se están portando bien. Las aerolíneas están ofreciendo cancelar sin gasto o reprogramar en un periodo acotado pero sin penalidades. Lo mismo sucede con los hoteleros. Hay un ánimo colaborador de todas las partes”, dijo la ejecutiva de Solways. “Los hoteleros están respondiendo bien. Lo más complicado son los vuelos”, detalló su colega de Piamonte.

Sólo el comportamiento de Irma dirá si al sudor volcado para atender la emergencia se le sumará una erogación no prevista por los operadores. Por ahora, la mayoría cree que el impacto es menor. “Hay cosas que las asumimos nosotros porque todavía estamos en un período de nebulosa sobre si corresponde o no por fuerza mayor. Entendemos que nuestraprioridad son los pasajeros y estamos asumiendo los traslados y el cambio de un hotel a otro cuando es necesario”, opinó Kurtz.

“Todo se irá acomodando, pero sin dudas es un golpe para la industria. Para los operadores donde más se puede llegar a notar el impacto es en loschárter, donde uno asume mayores riesgos”, se sumó Boccardo.

Fuente: Ladevi
11/09/2017

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