Una caminata en plena cordillera donde gran parte del sendero se despliega bordeando la margen sur del Río Cuevas.

Mientras me calzaba la mochila, podía percibir como las fuertes rachas de viento, arremolinaban los momentos históricos, de este bello rincón cordillerano.

El lugar tenía tanto para contar, que no sabía por dónde comenzar.

Será porque Punta de Vacas  tuvo protagonismo con el QhapacÑan Inca (1438-1533), o el Correo Real (1765-1810), o porque fue el campo de batalle del Combate de Potrerillos el 25 de enero de 1817, con la victoria del Ejército Argentino, que comandaba el General Las Heras.

Sin olvidar que allí nace el Río Mendoza, de la confluencia del Cuevas y el Vacas, y que la Estación del Tren Trasandino (1910), rezonga por el herrumbre que fue cubriendo las vías de soñolencia, allá por 1984…

Casucha de PUQUIOS(1765)

Todos los caminos tienen algo en común: siempre conducen a algún lugar. Este particularmente, me llevó al corazón de la gente y la historia.

Los durmientes de la vías del tren, alfombraban la senda que me conducía lentamente, por la margen norte del río Cuevas.

Un pequeño puente de uso minero, que está pasando la confluencia con el Tupungato, marcó el punto de inicio de este bello y singular sendero histórico.

Apenas crucé el río, una huella de unos 260 m. que subía suavemente, me deparó una inesperada sorpresa, producto del galope de un jinete que cabalgaba cuesta abajo.

Sonriente y feliz en su mula “La chilindrina”, don Antonio se detuvo como si me conociera de toda la vida.Se presentó, me estrechó la mano, me saludó cordialmente y tras preguntarme que andaba haciendo, me invitó a que pasara por su casa cuando volviera, para tomar unos mates…

Durante gran parte del camino, me acompañaría ese reencuentro con la cordialidad, humildad y respeto, que tiene el cuyano…

Al finalizar la subida, una pampita en la boca de la quebrada del Tupungato, se convierte en bifurcación, donde la opción, claramente es bordear el río Cuevas con dirección a los Puquios (oeste).

El viento por momentos, me empujaba el ala del sombrero contra la cara, tapándome los ojos, en una clara invitación a continuar el sueño que había comenzado con el paisaje.

Hay un sendero levemente marcado, producido por el tránsito de animales, que si no se presta la suficiente atención, en algunos trechos es fácil perderlo.¿Habrá sido el mismo que utilizaba el correo?

De lo que no tenía dudas, era de que estaba transitando un tramo del Camino Real, que unió Chile con la ciudad de Mendoza y se conoció durante la colonia como la Ruta de Uspallata.

Qué sentiría el Correísta Real, cuando cruzaba la zona en su camino, desde y hacia Mendoza.

El paisaje transmite la paz propia de los rincones andinos, acariciando el alma y alentando al cuerpo, para que continúe la marcha.

Cuando la Capitanía General de Chile encara la construcción de las Casuchas del Rey, en el Camino Real o Ruta de Uspallata, da nacimiento a lo que serían los primeros refugios de alta montaña, en el sector argentino de la Cordillera de los Andes.

Antes de la llegada del otoño, se las aprovisionaba con charqui (carne salada secada al sol), azúcar, yerba, leña y ají para el soroche, mal del altura o apunamiento.

Luego de andar durante casi dos horas, con un ritmo tranquilo y con el asombro a flor de piel, la Casucha de Puquios comenzó a perfilarse en el horizonte.

¡Al verla experimenté una gran emoción!

Imaginaba la felicidad que sentirían los Correos del Rey, cuando arribaban durante una tormenta invernal, seguros de hallar abrigo, comida, descanso y ropa seca…

La orientación de la entrada a la Casucha es 100° (casi ESE) y la ventana trasera o tronera, 280° (casi ONO).Las paredes miden 65 cm de espesor y la puerta de entrada tiene 90 cm de ancho, con forma semicircular en su parte superior.

El tizne cubre los muros internos, en algunos rincones, con mayor insistencia que en otros.

La ventana posterior, es más ancha en su parte interna (37 cm), que en la externa (14 cm), lo que posiblemente facilite la salida del humo, disminuyendo el ingreso del aire frío.El hollín ha pasado a convertirse en un testigo silencioso, que dejó olvidado el fuego de otros tiempos…

Se puede apreciar el avanzado deterioro, del techo abovedado de medio punto.

La casucha está construida sobre una base cuadrada, de 14 corridas de ladrillos, asentadas sobre un cimiento de piedra.

Los ladrillos son de 40 cm x 20 cm x 6 cm y la construcción demandó 10.000 ladrillos.

Cada uno pesa 5 Kg. aprox., por lo que se puede deducir que, fue necesario transportar 50.000 kg. solamente en ladrillos, desde Chile.

En uno de los tantos trozos de ladrillos que hay en los alrededores, se puede observar que en su elaboración se empleó arcilla y algún tipo de paja; tal como se hace con el adobe.

Es un sendero muy bello para andar y nos permite tomar contacto con estas reliquias de nuestro pasado colonial, que atestigua el esfuerzo y la lucha por la supervivencia, entre el hombre y el clima extremo.

Saber que por ellas pasó San Martín, Las Heras, Sarmiento, Espejo, Bernardo O Higgins, Chacho Peñalosa, Charles Darwin, Maurice Rugendas y tantos personajes famosos y anónimos de nuestra historia, debe ser un motivo que nos inspire a cuidarlas y exigirle al estado que asuma su cuota de responsabilidad.

Tal vez si lo logramos, dentro de 250 años algún otro senderista nos lo agradezca, cuando disfrute de estas Casuchas del Rey.

Cuando retorné a Punta de Vacas, el Jefe del Correo, gentilmente me invito a compartir unos mates y una charla, que por momentos parecía la de dos viejos amigos.

En esta salida conocí por azar a integrantes de tres de las cuatro familias que viven en Vacas y todos sin excepción, me ofrecieron su hospitalidad: ¡CUYANOS DE LEY!.

Información técnica:

Tipo de senderismo:histórico.

Punto de partida:Km 1203, Punta de Vacas, Las Heras, Mendoza.

Altura:2.404 msnm. “Punta de Vacas”; 2.507 “Casucha de Puquios”.

Dificultad:Baja. Sólo requiere estar en condiciones de caminar en montaña el recorrido total.

Distancia desde RN 7: 4.3 Km (8,6 Km, ida y vuelta).

Equipo necesario:Mochila pequeña, bastón de senderismo o del tipo peregrino, equipo de hidratación, comida de marcha (sanguches o frutas), zapatillas o botas de senderismo, ropa cómoda preferentemente sintética, cortaviento, protector solar, lentes con protección UV y máquina fotográfica (obligado).

Fuente: Huellas cuyanas (blog)
26/12/2017

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.