El 1º de febrero salimos de Casa Margot rumbo al Valle de Uco. La idea era transitar los caminos del vino conocer alguna bodega y hacer noche en la zona del Manzano Histórico.

Tomamos la ruta 40 hacia el sur y salimos al oeste en la ruta 7 para luego de unos pocos kilómetros abandonar la carretera y empezar a circular por la afamada calle Cobos.

Más allá del horizonte no se veía otra cosa que no fueran fincas y entradas a bodegas. Al llegar a la calle Funes fuimos hasta la ruta 15 (guiados por el GPS… tendríamos que haber seguido por Cobos) y continuamos hasta la ruta 86.

Recorrimos unos 40 km. hasta llegar a Tupungato habiendo pasado por la localidad de San José. Atravesamos  todo el pueblo y continuamos por la ruta 89.

Alrededor del mediodia, pasamos el Corredor Productivo y llegamos a la calle Los Europeos. Unos 500 metros adentro, rodeado de vides, se encuentra Tupungato Divino.

Paramos a almozar en una mesa ubicada en la terraza con un cielo despejado, la vista inmejorablede las fincas, una hermosa piscina de aguas cristalinas, el imponente volcán Tupungato nevado de fondo acompañado por el majestuoso Cordón del Plata, nos propuso un momento inolvidable.

Si a eso le sumas que el Solomillo de cerdo a la mostaza y miel y el Lomo con salsa de Malbec acompañados por un exquisito malbec de bodega La Azul estuvieron excepcionales, mejor aún. Y para ponerle un broche dorado, estuvimos charlando de vinos con uno de los dueños: Pablo Cerutti, un economista que cansado del cemento de Buenos Aires decidió atravesar las pampas y establecerse en la ruta del vino con este proyecto de restaurante gourmet y cabañas.
Cuando nos estábamos yendo del restaurante, Pablo abrió un bin de plástico y llenó una copa con un vino que estaba reposado allí. Se trataba de un Syrah experimental, de su pequeña finca, que elaboró junto a su familia completamente a mano y artesanalmente. Si bien estaba un poco alcohólico, tenía expresión frutal. La anécdota es que Carlos Pulenta lo probó y le dijo “este vino aguanta barrica” y le mandó a hacer una mini barrica que estaba ahí lista para recibir el vino. Quisiera probarlo luego!!

Pablo estaba almorzando con Fernando Arias, propietario de la Finca Las Jarillas, que está ubicada justo frente Tupungato Divino sobre calle Los Europeos, quien amablemente me invitó a conocer la Finca.
Se tratan de 160 hectáreas de suelo pedregoso y arenoso con una ondulación natural que pinta el paisaje. Si bien las plantas mas antiguas (malbec) tienen aproximadamente 10 años, Fernando hace 3 que dejó el barrio porteño de Recoleta para instalarse en la provincia cuyana y meterse de lleno en el negocio de la producción y comercialización de uva. En la finca encontramos Malbec, Cabernet Sauvignon y clones italianos de Chardonnay implantados en 2008. No solo comercializa uva, sino que con el 2% de la producción hace una partida limitada de su propio vino, Las Jarillas, que se vende solo en restaurantes de Tupungato. Además tiene plantadas unas cuantas hectáreas de nogales que, según nos contó, “tiene mejor rendimiento que la uva”. Es importante destacar que todas las hileras de vides están cubiertas con protección anti-granizo y tienen riego por goteo, lo que habla de buen cuidado de la materia prima.
Antes de irnos Fernando nos obsequió unas botellas de Malbec y Cabernet para que lo probemos (en la nota del 3° aniversario comentaremos sobre el vino).

El reloj marcaba 15:50 y a las 16:00 había visita en Salentein que estaba a 9 km. y era nuestro segundo destino programado del día.  Llegamos justo.

Iniciamos la visita viendo un video que cuenta la historia la de bodega y muestra imágenes de las fincas en las distintas épocas del año. Luego atravesamos unas vides para llegar a la bodega.

A nivel arquitectónicoSalentein es una de las bodegas más lindas del país. Su sala de barricas es una clásica postal de la ruta del vino. Está construida en forma de cruz y en dos niveles. En el superior los tanques de acero y las cubas de roble y en inferior las barricas.

Esto permite la transferencia de líquido por gravedad. Cada ala de la cruz funciona como una bodega independiente, por lo que se reduce el camino que tiene que recorrer la fruta y el vino.

Luego de recorrer la bodega, visitamos el Espacio de Arte Killka y luego la Capilla de la Gratitudque tiene una impactante escultura de la Última Cena.

Terminada la visita, seguimos camino hacia el Manzano Histórico con el fin de hacer noche en una posada cercana. El Manzano es una Reserva Natural ubicada a 1200 msnm, a 40 km del Departamento de Tunuyán, y es uno de los puntos más visitados a nivel turístico del Valle de Uco. Dentro de la Reserva se encuentra el monumento “Regreso a la Patria” donde se lo ve a San Martín con poncho y de civil.
Como no tuvimos suerte en el alojamiento, optamos por seguir camino hasta Vista Flores por la ruta 94 y atravesando un camino muy lindo con hermosas fincas y grandes bodegas. Al llegar al cruce con la ruta 92, se encuentra uno de los lugares de parada obligada: La Posada del Jamón. Allí nos recibió Miguel, su dueño, quien nos ubicó en una de las cabañas que tenía disponible y como ya eran las 20:00 y el estómago empezaba a crujir, nos cortó algunas fetas del crudo de la casa.
También nos llevó a conocer su cava con más de 300 etiquetas donde exhibe con mucho orgullo su vino propio “De Tal Palo Malbec Reserva” (del que me traje una botellita para probarlo).

Al día siguiente, desayunamos (incluído en la tarifa) y partimos rumbo a San Rafael donde nos esperaban siete días para conocer el Oasis Sur de Mendoza.

Fuente: Blog “El vino del mes”,  Esteban Bruno
21/10/2017

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