Vuelos en globo, vendimia gay, spas de vinoterapia, Paseos en bici o a caballo. En esta región, sí que supieron combinar el arte de la uva con las actividades turísticas.

Entre las más de 800 bodegas mendocinas, 10% tiene un ojo puesto en el turismo, con la infraestructura adecuada para organizar visitas guiadas y degustaciones (algunos recorridos son gratuitos; otras bodegas cobran tarifas mínimas).

De ahí en adelante, prácticamente se puede hacer de todo en medio de los viñedos, desde jugar al golf o andar a caballo hasta volar en globo.

El consejo más elemental es no visitar más de dos bodegas por día. Si no, no se disfruta ninguna. Y aunque hay propuestas para recorrer algunos viñedos en bicicleta, lo habitual es planear la ruta en auto.

Básicamente, Mendoza cuenta con tres grandes regiones vitivinícolas que se diferencian unas de otras por las características de sus suelos y clima.

Éstas son sus principales bodegas de atractivo turístico:

MAIPÚ
Muy cerca de la capital (16 kilómetros), Maipú es la región donde nació la historia del vino mendocino, donde se construyeron las primeras bodegas, algunas de las cuales hoy tienen más de 100 años.

Bodega La Rural: Felipe Rutini levantó su bodega en 1895 y la llamó La Rural porque estaba en un páramo. Frente a la casa familiar en la que vivió el pionero se instaló el Museo del Vino San Felipe. Cuenta con 4 mil 500 piezas, entre herramientas de tonelero, vasijas de barro cocido de la época colonial, elementos de laboratorio y medio centenar de carruajes.

Bodega López: en 1898, el malagueño José López Rivas puso el primer ladrillo de esta casa, que continúa en manos de la misma familia fundadora.

Bodega Trapiche: en su larga historia (data de 1912), fue una de las pioneras en la exportación. Hacia 1920 tenía marcas en 20 países. Esta monumental bodega de estilo florentino es tan grande que por su flanco pasaba el ferrocarril. Conserva también su propio museo con elementos y maquinarias originales de comienzo del siglo XX. La visita se puede hacer de lunes a domingo, desde 50 pesos, con degustación de tres vinos y reserva previa.

Finca Flichman: las visitas comienzan en el edificio principal, de 1873, y conduce a la sala de barricas, la cava y el museo, para culminar con una degustación. Se realizan de lunes a sábados y son gratuitas.

LUJÁN DE CUYO
También a unos pasos de la ciudad (18 km), la región es conocida como Tierra Malbec, porque aquí se sembró por primera vez la cepa originaria de Burdeos. Tiene más de 50 bodegas para visitar, entre ellas:

Catena Zapata: además de sus buenos vinos, la bodega es famosa por su arquitectura, una exótica pirámide tipo maya al pie de la Cordillera, en Agrelo. En Rivadavia se encuentra la Casona de los Catena, con habitaciones de lujo y alta gastronomía en medio de viñedos.

Nieto Senetiner: fundada por dos familias de inmigrantes italianos a fines del siglo XIX. Además de las típicas visitas y programas para hacer la experiencia de cosechar, en Vistalba proponen degustaciones con tablas de magníficos quesos artesanales maridados con vinos de la casa.

Luigi Bosca: las novedades turísticas en esta bodega pasan por El Paraíso, la finca de 295 hectáreas. La casona reciclada para utilizarla en lo que han dado en llamar la experiencia Luigi Bosca: eventos premium, reuniones de negocios de alta gama, degustaciones con los vinos Gala, Los Nobles e Icono, y sesiones de degustación, maridaje, blending y experiencias gourmet (maridajes especiales con distintos productos).

Una curiosidad: el Vía Crucis del escultor Hugo Leytes, con 14 altorrelieves sobre hormigón armado que relaciona las etapas de la fabricación del vino con las estaciones de la pasión de Cristo.

Bodega Norton: en 1895 el ingeniero británico Edmund James Palmer Norton abandonaba el negocio del ferrocarril que lo trajo a la Argentina para levantar su viñedo. Desde entonces, la bodega que lleva su apellido se cuenta entre las que exportaron el primer malbec (1974).

Ruca Malén: nació en 1998 de la mano de Jean-Pierre Thibaud y Jacques Louis de Montalembert. Su restaurante, a cargo del chef Lucas Bustos, ha sido distinguido en la categoría Mejor experiencia en restaurante de bodega del mundo.

Bodega Séptima: perteneciente al grupo español Codorníu, fue construida con la técnica pirca, utilizada por los Huarpes para levantar sus muros. A sus clásicos programas de turismo sumó en verano las puestas musicales a cargo del violinista Rodolfo Castagnolo, en la terraza de la bodega y cuando cae el sol.

VALLE DE UCO

Es la zona más caliente del vino argentino. Por su mayor altura y las bajas temperaturas, logra vinos de altísima calidad. Situada a 80 km del cono urbano, es la región con mayor inversión de capitales.

Nada de todo esto hubiera sido posible sin una tecnología que cambió la viticultura: el riego por goteo.

Salentein: debe su nombre a la tierra de origen de sus dueños holandeses. De arquitectura monumental, la bodega con forma de cruz tiene una capilla, una posada, un restaurante con vista a la montaña y un museo de arte de corte internacional como Killka, con una selección de arte argentino.

  1. Fournier:es una de las construcciones más arriesgadas (la llaman el plato volador), pero también de claro sesgo ecologista. Para reducir al mínimo el uso de bombas, utiliza un sistema de flujo por gravedad.

Barrios privados, entre copas

Si antes la innovación estaba en montar un restaurante o una posada, la última tendencia bodeguera es el wine country. Es decir, proyectos inmobiliarios que capitalizan el sueño del viñedo propio, con casa a cielo abierto y enmarcada por montañas.

Como TupungatoWinelands, que además de las fincas privadas incluye un hotel boutique, cancha de golf de 18 hoyos y dos canchas de polo (creado por el grupo Burco América), o TheVines of Mendoza, otro proyecto millonario dirigido por el estadounidense Michael Evans y el mendocino Pablo Giménez Riili, donde se levantan 22 villas de lujo en medio de 600 hectáreas de viñedos, además del restaurante de Francis Mallmann y un espectacular spa.

Rock &Wine

Son dos pasiones que combinan bien: el buen vino y la música. Así surgió el Wine Rock Tour, jornada de degustaciones y shows en vivo, que en el mes de mayo se celebraen la Bodega Monteviejo, de Valle de Uco, con la Cordillera como telón de fondo.

Vení a cosechar, podar y volar

Familia Zuccardi fue una de las primeras bodegas en entender que el turismo enológico podía ofrecer mucho más que tanques y barricas. Así, armó el multipremiado restaurante Casa del Visitante, además de diferentes programas como Vení a Cosechar (desde el 1° de febrero y hasta fines de marzo), Vení a Podar e incluso Vení a Volar, nada menos que un paseo en globo para disfrutar la vista de los viñedos desde arriba.

También se ofrece el ClassicWine Tour, un paseo por los viñedos en autos antiguos, con tres paradas en cuarteles donde crecen las variedades cabernet sauvignon, malbec y chardonnay.

Si de propuestas originales se trata, también cabe mencionar el programa de Bodega Norton, Enólogo por un Día, donde el turista juega con porcentajes y varietales para crear su propio vino y hasta su etiqueta.

Por su parte, Finca Decero (Luján de Cuyo) no se queda atrás, con clase de astronomía privada más degustación de vinos (antiguamente, algunos productores se valían de los ciclos de la Luna para realizar sus cosechas, técnica que vuelve a sonar fuerte).

Buena lectura en Casa Antucura

Ubicada en medio de un viñedo de 100 hectáreas, en Vista Flores, Valle de Uco, el winechâteauAntucura está construido alrededor de una biblioteca que alberga más de 8 mil  volúmenes en diversos idiomas y que tapizan las paredes de la galería superior. Como no podía ser de otra manera, además de sus ocho habitaciones cuenta con chimenea de piedra y billar.

En bicicleta por los viñedos

Casa Bianchi, la tradicional bodega de San Rafael, en el sur mendocino, además de las visitas y degustaciones ofrece un programa para conocer los viñedos de una manera diferente. BikeVineyards ofrece un extenso recorrido en bicicleta de 40 minutos y luego una degustación premium con vinos de alta gama de la línea Famiglia Bianchi y el espumante Extra Brut en La Cúpula (dura otros 40 minutos), el espacio más íntimo del corazón de la bodega, donde conducen los pasajes subterráneos.

Se viene un fin de semana largo…te interesa recorrer los Caminos del Vino? Alguna de las propuestas que te sugerimos en la nota? Contáctanos, no te vas a arrepentir de vivir una experiencia enológica a full!

Fuente: El Universal, Teresa Bausili
29/09/2017

 

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