El renovado hotel de Potrerillos es uno de los lugares más concurridos de la montaña.

 Los fines de semanas, en elGran Hotel Potrerillos, cuya estructura fue remodelada y habilitada el año pasado, su restaurante trabaja a full y sin reservas previas es imposible encontrar una mesa. El éxito no es para menos.

Los jardines colgando sobre el dique de Potrerillos, la piscina espejo que se confunde con el azul del lago, los viñedos que se pierden en las vistas panorámicas del dique y la montaña conforman un paisaje realmente espectacular.

Sentarse en la terraza del hotel simplemente a contemplarlo ya es todo un programa. En las galerías una mesa de ping pong, un metogol y juegos para niños en los jardines le dan un toque familiar y confortable. “Te sentís como en casa pero en un lugar mágico” dice Javier mientras juega con su hijos. Adentro lo que que prefieren el las bolas del billar, tiene una mesa de pool para afilar los tiros.

A la hora del té se habilita la terraza mirador y se sirve un magnífico buffet de delicias caseras, elaboradas en la cocina del hotel.

 Grupos de mujeres se reúnen a compartir tartas, tortas, masitas y variedad de infusiones, mientras juegan al buraco o a las cartas. El fin de semana la terraza también se colma y es imprescindible reservar un lugar.

Con los días de sol y la temperatura de primavera, los jardines del hotel cobran vida.

Un servicio de paseos a caballo para los chicos, la laguna artificial que completa el paisaje acuático del dique y la piscina de natación, un bosque de coníferas, te dan motivos suficientes para recorrerlos y fotografiar escenas cordilleranas.

Las actividades al aire libre están conectadas a través de un trazado de senderos para caminatas, cabalgatas y bicicletas. Hay miradores, espacios para fogones, cancha de minigolf de 9 hoyos, piscina descubierta, cancha de fútbol, tenis, bochas, juegos para chicos y pista de salud.  Está pensado para el futuro un spa  con gimnasio, jacuzzi, sauna y sala de masajes.

El hotel de Potrerillos, construido en 1942 por el arquitecto Arturo Civit, abandonado durante 15 años, revive ahora sus mejores momentos.

Su estilo colonial español y californiano se conserva intacto ya que ha sido declarado patrimonio de la provincia y no se puede intervenir. Sin embargo sus habitaciones y los espacios interiores han sido ambientados con los estándares de calidad de un petit hotel moderno y cuatro estrellas.

El programa perfecto es hospedarse en el hotel. De domingo a jueves la habitación tienen un precio muy razonable teniendo en cuenta lo maravilloso del lugar.

Fuente: Chacras de Mendoza, Valeria Méndez

 

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