El Cerro Aconcagua, que domina los Andes en la provincia de Mendoza, es meca para turistas locales y extranjeros, para trekking o ascensiones, para andinistas aviesos o simples amantes de las caminatas.

Conocido como Centinela de Piedra del quechua Akon-Kahuak, o tal vez Monte Nevado del aimara Kon-Kawa o Aconca-Hue del araucano Chileno que significa viene del otro lado, como el río con el que comparte nombre … independientemente de la procedencia del nombre, el Cerro eleva su cima norte hasta los 6962 metros de altura y constituye la mayor altura del planeta fuera de Himalaya y Karakorum presentando, a alpinistas sedientos de retos, una de las mayores paredes del mundo, con los casi 3000 metros de su técnica Sur.

El Cerro se rodea con los valles de Vacas y Horcones vigilando los glaciares polaco e inglés. Pudiendo acceder desde ambos valles, es Horcones el que recibe más visitas y podemos ver en la mayoría de reseñas sobre rutas al Centinela, y es la ruta que nosotros aprovecharemos para acercarnos a los pies del coloso.

Principalmente existen dos rutas por Horcones que suben hasta la cima tomando el campo de Confluencia como base.

1.La normal partiendo de Confluencia gana los campos de Plaza de Mulas, Canadá, Nido de Cóndores y Berlín para hacer cima rodeando el pico en busca de su cara Noroeste, la más amable. Se trata de una ruta “fácil” técnicamente pero con la que hay que tener mucho respeto y precaución debido a la altura y la cambiante meteorología que barre la cumbre.

2.La otra alternativa sube de Confluencia hasta Plaza de Francia, a los pies de la pared Sur, desde donde salen varias vías que te llevan a la cima. En este caso estamos ante una ruta muy comprometida técnicamente.

Nosotros, disponemos de 3 días que aprovecharemos para llegar hasta Plaza de Francia, desde donde nuestros ojos se ven incapaces de descubrir ninguna vía que suba esta pared y no parezca una locura …

Para acceder al Parque Provincial del Aconcagua hay que sacar el correspondiente permiso, entre las distintas opciones disponibles nosotros llevamos el permiso sellado para pasar 3 días en el parque y llegar hasta Plaza de Francia. Con los deberes hechos el coche nos conduce hacía la entrada del parque en Horcones.

Saliendo de Mendoza seguimos la ruta 7 en dirección al túnel del Cristo Redentor, que comunica Argentina con Chile evitando el antiguo paso por el puerto. Hemos dejado atrás Uspallata, Punta de Vacas y la pequeña estación de esquí de Penitentes cuando llegamos a Puente del Inca, parada obligada en el camino hacia Horcones.

Allí comemos un “superchorizo” acompañado de cocacola, última comida caliente hasta dentro de un par de días.

Unos kilómetros más y llegamos a la entrada del parque donde tenemos que mostrar los permisos y repartir las mochilas. Ropa, comida, agua, sacos, tiendas … pesa un poco pero es lo que toca, aquí no hay hoteles.

 Nada más empezar a andar, pasada la Laguna del Espejo, llegamos al famoso mirador que tantas veces hemos visto en fotos, cualquier persona que visite Mendoza debería acercarse hasta aquí.

El permiso de un día permite un pequeño paseo por esta zona y puede conseguirse en la caseta de los guardaparques a la entrada, para el resto de trekking de mayor duración hay que venir con el permiso sellado de Mendoza.

El Aconcagua casi puede tocarse, nada más bajar del coche parece que lo tienes alcance de la mano, pero la realidad es que para la ruta normal y haciendo un buen proceso de aclimatación son varios días los necesarios para acariciar la cima.

Esto es un pie detrás de otro, no tiene más misterio, empezamos a seguir el camino que nos lleva directos al Centinela.

Confluencia es nuestro objetivo del día, está bastante cerca y nos llevará menos tiempo del marcado.

El agua chocolate es característica en este viaje, después del baño que nos dimos en el Mendoza para simular rescates en el rafting mi bañador no ha vuelto a ser blanco nuclear como decía el anuncio.

El puente marca el punto más lejano que se puede alcanzar con un permiso de un día, somos unos privilegiados.

En el otro lado del río desaparecen los caminos-autopistas para turistas y domingueros y empezamos a pisar los pedregosos caminos de la zona… pensados para personas y mulas.

El valle encajonado entre verticales paredes no ofrece dudas, siempre rectos ganando altura.Y llegamos a Confluencia, el tiempo previsto en las guías es bastante conservador y hemos tardado mucho menos a un ritmo normal.

El guardaparques revisa los permisos mientras montamos las tiendas y contratamos el servicio de “baño” con una de las múltiples empresas existentes en el campo. Hemos contratado un baño con desagüe que no me esperaba, aunque estemos montando nuestras tiendas vamos a tener un baño con vater y todo, más apetecibles que los de los refugios de montaña que conozco (y me consta que no conozco los peores). En el campo existen una media docena de empresas con baño, obligatorio contratarlo, tiendas comedor, literas … nosotros pasaremos frío en nuestras pequeñas tiendas ligeras.

Además hay una manguera que canaliza el agua que usaremos estos días, agua o water … ó agua del “water” … es mejor no pensar de donde sale el agua.

Empieza a echarse la noche, en cuanto se va el sol el frío hace huir al personal y sólo estamos nosotros fuera de las tiendas, la mayoría está en sus tiendas comedor o en sus tiendas personales, las nuestras son demasiado pequeñas y ya hemos cenado, así que nos despedimos de los que se van… echamos alguna foto … y nos vamos a dormir al calor de nuestro saco.

Sale el sol de un día grande, vamos a subir muy alto, por lo menos para nosotros, y, casi, vamos a poder tocar una de las paredes más míticas del mundo. De la manguera no sale agua … ¿la cerrarán por la noche?, el baño tampoco tiene agua … y ya no es tan bonito como ayer. Desayunamos y esperamos, pero no se ve ni gota … hay una avería y el campamento está sin agua. No tenemos agua suficiente para subir y bajar, tendremos que confiar en algún arroyo que baje agua limpia y no chocolate frío, echamos a andar y dejamos a la izquierda el desvío hacia Plaza de Mulas, nuestro objetivo … Plaza de Francia.

Rápido vemos una chorrera de agua limpia y llenamos, en altura la hidratación es importante … Un pie detrás de otro, un paso, otro paso … la pared sur empieza a asomar cuando vemos elGlaciar de Horcones Inferior.

Cada paso nos acerca más, ya tenemos una visión completa de la pared y de la impresionante masa helada del Glaciar de Horcones Superior, suspendido en la subida al Aconcagua.

Hace tiempo que miramos embobados hacia la Sur, se nos olvida el resto de paisaje que dejamos atrás. Hay que sacar tiempo para disfrutar de todas las vistas. Vamos muy sobrados de tiempo según las previsiones de las guías, y aprovechamos para charlar un rato con dos argentinos que nos encontramos por el camino y que nos cuentan como han subido ya varias veces al Aconcagua y recuerdan y comparten sus experiencias.

El mirador de la Sur ya nos muestra los casi 3000 metros verticales más impresionantes que he visto nunca. En este punto muchos senderistas se dan la vuelta, pero nos han recomendado seguir hasta Plaza de Francia y eso haremos.

En estas condiciones, te sientes pequeño … muy pequeño.

Llegamos a Plaza de Francia, no hay ni una tienda montada, una desértica explanada se presenta ante nosotros, solo el cartel de madera deja claro que hemos llegado … justo para ver una avalancha que cae a pocos metros de nosotros, llevamos unas 4 horas andando y estamos a unos 4200 msnm, pero nos queda fuelle para aproximarnos corriendo a ver el espectáculo.

Ya que nos hemos acercado para ver la avalancha, pues vamos un poquito más a esa piedra, un poquito más que desde ahí se ve mejor, un poquito más que te echo una foto … joder Sebas dejate de poquitos que nos subimos el Cerro.

De nuevo vamos mejor que el horario previsto, el cielo casi despejado, asoman algunas nubes enganchadas en la cima, anima a quedarse descansando a los pies de la montaña, aprovechamos para comer y charlar.

No queda más remedio que volver la vista atrás y desandar lo caminado estos días.

De nuevo paso a paso, pie tras pie, volvemos a Confluencia donde volvemos a tener agua corriente y el baño vuelve a ser ese sitio de reflexión y paz que nunca debió dejar de ser.Con el agua vuelve el frío … a dormir.

Último día de trekking, ya hemos desayunado, sacos y tiendas están en las mochilas y ya no queda nada que hacer allí … un par de horas después estamos en la entrada de Horcones devolviendo a la guarda las bolsas de basura que nos dieron a la entrada.

Algo le falta a la ruta, después de los km de camino que hemos andado por Guadarrama terminando con un café o un caldo en Marcelino, Dos Castillas o Arias, que mejor que subir hasta Plaza de Francia en los Andes argentinos y comentar la experiecia en un bar de Cuevas con un chocolate delante …

Una montaña más que nos ha dejado visitarla y que no olvidaremos.

Adios Andes, no olvideis escribir.

Fuente: Blog Bebezumos
21/10/2017

 

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