El centro histórico, la casa de Neruda, los parques y la vida nocturna son parte del recorrido por los encantos de una ciudad que crece entre cerros. Acá algunos lugares que no podés dejar de visitar en un viaje express a la capital chilena.

Un fin de semana largo es una excusa ideal para visitar Santiago de Chile. Las agencias que publican en Todoviajes te ofrecen paquetes para que te escapes al otro lado de la Cordillera 2, 3 o 4 noches. PRIMER DÍA:

MAÑANA: El recorrido puede empezar en el Casco Antiguo de la ciudad, donde se conservan los vestigios de sus primeros años de vida, allá por mediados del siglo XVI. Alrededor de la Plaza de Armas están el Correo Central, la oficina del alcalde, el Museo de Historia y el Palacio de la Moneda en una suerte de tablero de ajedrez formado por las calles Catedral y Monjitas al norte, 21 de Mayo y Estado al este, Compañía y Merced al sur, el Paseo Ahumada y el Paseo Puente al oeste. Muy cerca ce allí se alza el cerro Santa Lucía, un paseo natural en el corazón de la ciudad.

A unas cuadras del centro de la Región Metropolitana se encuentra el barrio de Providencia, una de las zonas más típicas de la capital, reconocida por sus parques arbolados y su amplia variedad de restaurantes- Recomendamos almorzar en El Chalán (Av. Manuel Mont 1616) para luego seguir camino. A orillas del río Mapocho aparecen los parques Balmaceda y Uruguay, dos de los mejores parques de Santiago que invitan a una caminata rodeada de naturaleza y tranquilidad.

TARDE: Luego, un pequeño viaje en el moderno subterráneo permite llegar al pintoresco barrio Lastarria, también llamado de Bellas Artes por su intensa vida cultural. Cafés, bares, librerías, tiendas de diseño, galerías de arte y centros culturales pueblan sus calles, además, es común que se organicen festivales y eventos callejeros o en el Parque Forestal. No podemos irnos sin visitar la Parroquia de la Vera Cruz, declarada monumento histórico.

NOCHE: Al anochecer, una buena opción es Bellavista, uno de los barrios más emblemáticos de Santiago, frecuentado por la bohemia local y un must de los turistas que llegan de todas partes del mundo. Su atracción principal es la Casa Museo La Chascona (en Fernando Márquez de la Plata 0192), que tiene forma de embarcación y perteneció al poeta chileno Pablo Neruda. En el corazón del barrio se encuentra el Patio Bellavista, un lugar con oferta gastronómica de nivel, ferias de artesanías y casas de regalos -ideales para comprar souvenirs- así como centros que exponen variedad de obras de todo tipo de géneros. Para la cena pueden degustarse las típicas empanadas de pino rellena de carne, pasas, huevo, cebolla y aceituna, en compañía de un auténtico pisco sour.

SEGUNDO DÍA:

MAÑANA: Despertar en una ciudad con vista a la Cordillera y con sus calles limpias -los santiaguinos compiten a ver quién tiene el barrio más limpio y bien mantenido- da ganas de saltar de la cama y seguir descubriendo sus barrios, visitar sus museos y paseos peatonales. Un café bien calentito y a caminar por el barrio La Dehesa, uno de los sectores más exclusivos y coloridos -con sus senderos y jardines-, en la comuna Lo Barnechea, al noroeste del casco urbano de Santiago.

A pasos de la estación de subte Plaza de Armas, está el Museo Chileno de Arte Precolombino – antigua sede del Palacio de la Real Aduana- que trata de representar la diversidad de los pueblos precolombinos con una colección que incluye piezas hechas en cerámica, metales, fibras textiles, plumas, piedra y madera. También cuenta con una biblioteca y archivos audiovisuales.

Apenas a 5 cuadras, en las calles San Pablo y 21 de Mayo, se ubica el famoso Mercado Central, un lugar donde se mezclan sabores y tradiciones. Tanto su edificio centenario como la diversificada oferta de productos locales y platos tradicionales -principalmente pescados y mariscos- lo vuelven un paseo obligado para conocer la cultura popular chilena. La recorrida exploratoria de este increíble lugar sucede mientras los mozos de todos los restaurantes tientan con ofertas, por lo que es la parada ideal para almorzar. La mejor alternativa es La marisquería Los Juanitos (locales 21, 22 y 52)

Es hora de aprovechar los buenos precios chilenos, por eso nos dirigimos al Parque Arauco, un shopping al estilo de Miami con marcas de renomebre internacional como GAP, Banana Republic, Forever, H&M, Aldo y Top Show. Otras opciones son los outlets de la Av. Los Condés, que además suelen ofrecer productos en liquidación a mitad de precio.

TARDE: Ya es hora de dirigirse al Parque Metropolitano de Santiago para contemplar la ciudad desde otro lugar, la cima del Cerro San Cristóbal, sobre la finalización de la calle Pío Nono se ubica el funicular -una suerte de teleférico- que permite el ascenso. Para los más enérgicos, también puede subirse en bici. Con más de 722 hectáreas de extensión es el parque urbano más grande del mundo. Allí se puede alquilar bicicletas ir al zoológico, tomar clases gratuitas de gimnasia, asistir a conciertos y exposiciones.

Si la estadía se extiende un día más, no hay que perderse el paseo por los viñedos, que ofrecen degustaciones de los mejores vinos chilenos. Una de las rutas más recomendadas es Casablanca, que se ubica a una hora y media al noroeste de la ciudad, porque sus bodegas se han vuelto verdaderos museos del vino, con cavas de primer nivel, restaurantes con exquisita gastronomía y una serie de atractivas expediciones y visitas guiadas

Además, una de las mayores virtudes de Santiago es que está a poquito más de dos horas del puerto de Valparaíso y Viña del mar, balcones con vista al océano Pacífico. Para llegar se pueden tomar buses en el centro de la ciudad.Y en invierno, sólo 60 km la separan de los centros de ski cordilleranos, a los que puede llegarse en transporte público o contratando un servicio de traslado.

Por Luis Giannini para el Suplemento Viajes del diario Clarin

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