Ya famosa por sus Caminos del Vino, en la región también florecen los muy de moda patios cerveceros. Cada vez hay más opciones.

No vino a sacarlo de su poderío, sino más bien a compartir el paisaje de montaña y la “posibilidad del encuentro”como leiv motiv. También requiere educar el paladar, pero con precios más acordes y un clima festivo y, si se quiere, algo más popular.

 

Lo cierto es que en la región del vino por excelencia, la cerveza ha entrado pisando fuerte y avanza sin prejuicios ni complejos de baja autoestima. En los últimos años, han crecido sin pausa en el Valle de Uco los patios cerveceros, los elaboradores artesanales y los consumidores ávidos por conocer la amplitud e intensidad de sabores que ofrece esta bebida.

 

“Siempre nos juntamos con amigos a tomar las marcas más conocidas. Ahora, ya nos volvimos ‘chetos’ y no salimos de la artesanal”, dijo Darío L. (25) y arrancó carcajadas cómplices de sus amigos. “Eso amerita un brindis”, apuró Diego (26) y chocaron los chops de negras, rubias y rojas mientras el sol se ponía en el Cordón del Plata.

“Creo que la gente se cansó de la cerveza industrial y quiere probar otros estilos. Como en el vino, uno es un artesano y cada producto tiene su impronta y un paladar que lo elegirá. Es un negocio con potencial y el consumidor decide”. Ezequiel Manoni, enólogo y elaborador de cerveza.

Tímidamente, quienes venían elaborando cerveza se están animando a abrir sus propios bares, patios o negocios céntricos, donde aprovechan para venderla tirada. Otros tantos se sumaron al proceso de fabricación a baja escala. El público valletano respondió a la propuesta y el turismo también se empieza a interesar.

 

“Es un proceso lento, porque hasta hace poco no existía la oferta. Pero el Valle de Uco tiene gran potencial por varias razones: la alta calidad del agua, la posibilidad de degustar frente a un entrañable paisaje de montaña y un consumidor crítico y con ganas de aprender”, señala Alejandro González, quien fabrica bajo la marca Himmel (‘cielo’ en alemán) y tiene un patio cervecero en Vista Flores.

“El tema laboral también ayudó a que proliferaran estos sitios. Nosotros empezamos hace cinco años con Himmel y probamos el producto en otras provincias antes que en Mendoza. Aquí el público es exigente. Ese será el principal tamiz, también los controles y la necesidad de tener siempre volumen”.

 

Tienen diferentes ‘ambientaciones’, pero la mayoría de estos sitios resalta la montaña de fondo, están junto a viñedos o a las orillas de un río. Francisco Antón, de Montañeros Argentinos, abrió hace poco un patio cervecero cerca del Manzano Histórico, donde da a probar su cerveza  en las márgenes del arroyo Grande.

 

En La Arboleda, Tupungato, meses atrás abrio Koocoland (‘Tierra del Cuco’, por el cacique que dio nombre a la región). En medio de duraznales y viñedos, se abre este bar que reúne excelente gastronomía y seis estilos de cerveza.

“La cerveza abarca un rango de gente más amplia que el vino y podés encontrar buenos productos a menores precios. Nosotros hicimos poca publicidad, pero la gente se fue invitando de boca en boca. Ahora, también hemos empezado a recibir turistas internacionales”, explica Berenice Burdet, una bióloga de Buenos Aires que abandonó la investigación por encarar este emprendimiento junto a Nicolás Carletti.

El furor por la cerveza artesanal es un fenómeno internacional. Según datos del sector, en los últimos cinco años su consumo y producción creció un 40% en Mendoza. El Valle de Uco no es la excepción.

“Son los patios de última moda. Hemos ido varias veces con mis amigas. Pasas un buen momento y las cervezas son riquísimas.  Ahora estamos agendando una salida para empezar el año con pilas”. Mariana Díaz, de Tunuyán.

“Antes el vino era de consumo popular, pero el bodeguero le apuntó más a un público selecto. El nuestro es más amplio y está decidido a educar su paladar. Hasta hace un tiempo todos pedían la rubia, ahora hay fanáticos de la cerveza negra o de la IPA”, dice Gabriel López Vergara, quien hace cinco años elabora su marca Cauen y hace poco abrió el bar La Tribu en el centro de Tunuyán, con una propuesta que combina esta bebida y el café colombiano.

Marida con una picada, una focaccia o unas buenas pizzas; para pasar un momento entre amigos y hacer frente a los arduos calores veraniegos.

 

La cerveza artesanal comenzó a ser una opción en la tierra del vino.

 

Fuente: Los Andes, Por Gisela Manoni

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