En una misma jornada se pueden visitar la colorida ciudad bohemia y refugio de inmigrantes, y su vecina, tan elegante y palaciega. Dos emblemas que reflejan la historia social del Chile más antiguo con el Pacífico a sus pies.

Si estás en Mendoza podés hacerte una escapada al país trasandino y, en un mismo día, podés visitar Valparaíso y Viña del Mar.

Los viajes a Chile se han vuelto una constante gracias a su buena oferta para hacer compras y tours diferentes, ideales para pasar un fin de semana largo. Es cerca y la opción de una escapada es muy accesibles.

Pero no todo lo que hay para ver del otro lado de la cordillera se queda en Santiago, también puede destinarse un día para recorrer sus playas más cercanas y darle un vistazo al maravilloso Océano Pacífico que baña sus costas. 

En menos de dos horas es posible alejarse de la urbe y tomar el camino hacia la cordillera del mar que nos lleva hacia la V Región. Por la Ruta 68 se abre el mejor acceso, con unos 125 kilómetros que van transitando primero la zona vitivinícola de Casablanca, luego la Reserva Nacional Lago Peñuelas y finalmente llega hasta Valparaíso y Viña del Mar, los dos parajes principales en esta Región. Estos lugares vecinos están tan cerca que un colectivo de línea los une en tan solo 15 minutos. Pero, a pesar de esta proximidad, son completamente diferentes, y vale la pena explorarlos a ambos.

La primera parada es “Valpo”, como llaman los locales a esta ciudad portuaria que es Patrimonio de la Humanidad. Se desarrolla toda en cerros (son 42) de mucha altura y siempre mirando la gran bahía.

Es un lugar especial, que tiene una mística y un encanto muy bohemio. Allí los artistas tienen su refugio, hasta el propio Pablo Neruda (Cerro Bellavista) tenía su casa, hoy convertida en museo y visita obligada.

La parte más pintoresca está frente al puerto, en el Cerro Alegre, uno de los pocos turísticos, donde se desarrolla un hermoso paseo subiendo y bajando por sus calles.

Hay restaurantes, cafés y los mejores hoteles. El vecino Cerro Concepción es el que descubre su lado más histórico, donde habitan las hermosas casas de los inmigrantes alemanes que llegaron en el Siglo XIX. El ascensor allí es un paseo que hay que hacer, para subir semejante altura en estos carros tan antiguos (es el mas restaurado). También el Paseo Atkinson y las iglesias Luterana y Anglicana son parte del recorrido.

Por último los cerros Bellavista y Florida son conocidos como los más bohemios, donde se agrupan los artistas, allí las casas son todas de coloridas fachadas revestidas en chapa y van serpenteando la compleja topografía. Sus mayores atractivos son La Sebastiana (Museo Casa de Neruda) y el Museo Cielo Abierto un recorrido al aire libre, para apreciar numerosas fachadas intervenidas con murales.

Los viajes a Chile se han vuelto una constante gracias a su buena oferta para hacer compras.

Una parada gastronómica es imprescindible para disfrutar de estas vistas maravillosas hacia toda la ciudad y la bahía. El Café el Turri cumple con todo eso y ofrece delicias de mariscos imperdibles como pastel de jaiva o chupe de loco junto a un pisco sour. Algo más tradicional es el bodegón J.Cruz (Calle Condell 1466) en el centro, famoso por sus tradicionales chorillanas, una preparación en base a carne, huevos, cebolla y papas fritas. Siempre con cerveza local bien helada.

La visita se vuelve más tradicional y elegante en Viña del Mar, la ciudad balnearia donde veraneaba la clase acomodada y eso se nota en sus construcciones palaciegas.

Lo mejor aquí es el paseo costero por su interminable rambla que va recorriendo puntos típicos como el Casino o el castillo Wulf. 

Y si uno tiene ganas de seguir mucho más, el camino recorre varias playas hasta que se une con la vecina localidad de Reñaca, el balneario más lindo sin duda. Otras visitas históricas son el Palacio presidencial, la Quinta Vergara o el castillo Bunett que es monumento Nacional. La zona comercial es buena, hay shoppings y restaurantes de lo más variados, siempre con los mariscos y pescados en primer plano.

Para cerrar el día y despedirse de la mejor manera de este mar tan azul claro rodeado de acantilados, es ideal una terracita con buena vista esperando la caída del sol enorme, anaranjado, la postal perfecta para culminar un día entero de paseo por estos dos tesoros imperdibles que tiene la costa chilena.

Te proponemos realizar este paseo con nosotros, una excursión de dos días que te permite conocer las bellezas de la costa chilena, en la region central. Mendoza, el cruce de los Andes y el mar…todo junto en una sola experiencia!

Fuente: Infobae

 

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