Qué hacer, dónde comer y cuáles son las bodegas imperdibles en un viaje express.

 

Mendoza ya es reconocida mundialmente como destino enogastronómico y con la reciente distinción de una bodega de Valle de Uco como la mejor del mundo, esta micro-región se afianza como la punta de lanza de este boom. 

 

Ubicada entre los departamentos mendocinos de Tunuyán, Tupungato y San Carlos, no para de sumar propuestas que confirmar su liderazgo y el buen futuro del vino de montaña. Claves para disfrutar del lugar que está en boca de todos.

 

Piedra Infinita: visitar una bodega de diseño y almorzar en una postal

En Londres, Zuccardi Valle de Uco acaba de ser premiada como la mejor bodega y viñedo del mundo por la Academia de The World’s Best Vineyards, formada por 500 referentes internacionales en vinos, sommeliers y corresponsales de viajes de lujo. Esta distinción evaluó la propuesta de turismo de más de 1.500 bodegas alrededor del mundo en la totalidad de la vivencia enológica: gastronomía, recorrido, ambiente, personal, vista, precio, reputación y accesibilidad. «No es posible generar esta calidad de experiencia sin esa cultura en la gente que recibe. Creo que ha habido mucho crecimiento en ese sentido. La generación de mi familia que hoy está a cargo de esto se ha formado, ha viajado y ha regresado con proyectos de excelencia», sostiene el enólogo Sebastián Zuccardi.

Su hermana Julia, responsable del área de hospitalidad, nos explica: «Trabajamos con un arquitecto local que conoce a la familia desde siempre y a los materiales del lugar, supo interpretar a la perfección lo que buscábamos, no competir con el paisaje, ser parte, fusionarse. Las paredes son asimétricas, como las montañas, la vegetación es autóctona. En la cava conservamos una piedra milenaria que encontramos al construir y acompañamos el lanzamiento con la re-edición del libro del poeta mendocino que escribió Piedra Infinita».

 

«Nos gusta decir que hacemos vino de montaña, porque todo lo que determina nuestro vino es la cordillera. Nos da el clima, nos aísla del océano, estamos alto y cerca del sol en un clima seco. Tenemos una luminosidad increíble, una pureza de luz muy grande con más de 300 días de cielo azul. El agua con la que regamos proviene de la cordillera, de dónde también viene nuestra cultura: el mendocino tiene una relación con la montaña. Y el Valle de Uco, en particular, es el lugar más cercano a ella, por ello todas estas características se maximizan. 

 

Soy un apasionado, creo que tenemos un lugar de un alto nivel, los vinos que podemos hacer acá tienen una identidad muy definida y eso también posiciona bien a la región», cuenta el gran estudioso de los suelos. Por algo la visita guiada empieza con mapas y los pies en el terruño de Paraje Altamira.

Cuando inauguraron el restaurante, la premisa fue trabajar con gente de la zona y capacitarlos, porque trasladar al personal 150 km todos los días no es sustentable. Con el éxito de Piedra Infinita, varios empleados se están viniendo a vivir a la zona y otros aprovechan la oportunidad de crecimiento, como aquellos que trabajaron en el viñedo por 15 años y hoy hablan inglés y pueden pasar al servicio y hacer carrera.

 

El Manzano Histórico, la reserva natural del Valle de Uco

A 120 km de la ciudad de Mendoza, en el departamento de Tunuyán, este paseo es una linda alternativa para pasar un día de invierno en un típico paisaje de montaña con arroyos cristalinos y atractivo cultural. Aquí se ubica el paso cordillerano que cruzó San Martín a su regreso de la Campaña Libertadora, en 1823 (y el afamado naturalista Charles Darwin, unos años después). Cuenta la leyenda que el general descansó en un lugar de la actual reserva que protege este ambiente de transición entre las eco regiones del Monte y Altoandina, y en su honor se erigió el monumento del prócer, que hoy es un icono del lugar.

Pampa de Durazno es otra de las travesías sugeridas. A pocos kilómetros del Manzano Histórico, camino al Portillo Argentino, el sitio fue, hace miles de años, un centro ritual de los aborígenes, por lo que se dice que es un poderoso centro energético.

 

Cenar en lo de Miriam

Al regreso se puede (y se debe) parar a comer en Atipana (ruta 94 esquina con ruta 92, Paseo Las Pérgolas). Los sabores caseros de este restaurante de Vista Flores son tan estimulantes como la historia de Miriam Chávez, que los diarios locales han titulado: «De trabajadora golondrina a dueña de un restorán gourmet». En este emprendimiento familiar, una de sus hijas está en el salón y las otras dos en la cocina, donde fusiona su herencia salteña con productos mendocinos orgánicos que trabaja su padre en la huerta propia. «Arrancamos hace un año y medio con muchas expectativas y la verdad es que está funcionando muy bien, con mucha perseverancia llegamos a estar entre los mejores restaurantes del Valle de Uco».

En Quechua, Atipana significa vencer luego de una larga lucha y hace referencia al largo camino de sacrificio que les costó tener algo propio: «Nos vinimos de Cerrillos, donde mi papá, cosechaba tabaco y caña de azúcar. A los cuatro hermanos nos enseñó a trabajar en el campo. Esto de la gastronomía surgió de casualidad. En un evento de una bodega muy importante, me habían designado para el sector de los baños, cuando esa noche me piden que ayude en la bacha, descubro que mi verdadera vocación es la cocina», cuenta Miriam. En tres años, era chef ejecutiva del restaurante de O. Fournier y hoy es dueña de un restaurante. ¿Los vinos que acompañan el menú maridado? de autor: «Elegimos productores pequeños, de bodegas que son menos reconocidas, generalmente del Valle».

 

Casa de Uco: las mejores actividades en el mejor entorno

El impresionante wine resort es una sucesión de sensaciones, sofisticación y comodidad en un contexto inigualable, que en esta estación combina la cordillera nevada con el ocre de los viñedos. Aquí la novedad son las dos villas, para una estadía privada por fuera del edificio principal, con fooftop, terraza y vistas 360 (hay de una y de dos habitaciones).

 

Para internarse en la tradición vitivinícola y la tendencia de los vinos premium de altura desde esta geografía única, con una estética exquisita, modernidad y tecnología. 

 

Los amantes de la montaña podrán contratar el programa snow&wine con todo diseñado para disfrutar: traslados desde el aeropuerto, cóctel de bienvenida, cena de 5 pasos maridada, sauna seco, ducha regeneradora, masaje relajante, cabalgata, cata de vinos y asado en la reserva, luego de una caminata con raquetas para nieve por la pre-cordillera.

La buena noticia es que no hace falta hospedarse para reservar su delicioso menú de actividades que se completa con arco y flecha, bicicletas, senderismo, spa y jacuzzi al aire libre.

 

Fuente: La Nación

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