A 40 kilómetros de la ciudad de Mendoza, la naturaleza y la mano del hombre congenian. Las minas de Salagasta y un circuito de 4×4.

Hemos hablado largo y tendido sobre el camino que va desde Villavicencio hasta Uspallata. Pero antes de llegar al hotel abandonado, donde comienza ese trayecto, hay una parada obligada. Se trata del puesto “El Chavo”, donde el desértico valle del norte mendocino nos regala la geografía justa para hacer 4×4, combinado con los vestigios de las minas de Salagasta y el pueblo que allí existió hace medio siglo.

Concretamente, debemos tomar la ruta provincial 52, que no es más que la mismísima calle San Martín y su prolongación hacia el norte. Saliendo de la Ciudad, hay que recorrer cerca de 35 kilómetros, hasta el desvío hacia el puesto “El Chavo”, débilmente señalizado por un cartel no oficial. A esa altura, ya hemos abandonado los árboles y la vegetación que caracteriza a nuestra Ciudad, para adentrarnos en nuestro clima y relieve autóctonos. Desierto, tierra y plantas xerófilas. Al llegar al puesto, llamado “El Chavo” por el parecido de hombre que nos da la bienvenida con el personaje de la televisión, debemos pagar un ingreso por vehículo, una módica suma.

 

Circuito 4×4

Hasta el lugar se puede llegar en cualquier vehículo. Pero, claro, el circuito de 4×4 que allí existe sólo puede completarse en camionetas de doble tracción. Rampas, curvas, declives, saltos y dunas. Es uno de los destinos preferidos para los fanáticos de este deporte aventura. Aunque, debe informarse, el lugar no cuenta con ningún tipo de servicios, por lo que se recomienda llevar absolutamente todo lo necesario para pasar un día de campo. Comida, bebida, agua, elementos para necesidades personales. Otro dato interesante es que, ante la inminente posibilidad de perdernos entre los caminos, el puestero, es decir, “El Chavo”, está siempre a disposición (y más de una vez ha tenido que hacerlo) para ir a rescatarnos.

 

Las minas de Salagasta, un lugar perdido en el tiempo

Este es un rincón poco conocido de Mendoza. Desde el puesto se extiende un camino de 6 kilómetros para completarse caminando o en vehículo. Aquí sí podemos transitar en un auto común, sin necesidad de 4×4. Este camino se adentra en el pueblo Los Colorados. Éste fue el lugar donde habitaron cerca de 200 familias que vivían de la actividad minera que se realizaba en las minas de Salagasta. En este yacimiento su principal mineral era la Bentonita, siendo Mendoza la tercera productora detrás de Río Negro y de San Juan. También se extraía cobre, oro, plomo y talco. Funcionó desde finales del siglo XIX hasta mediados del siglo pasado.

Más de 50 años de explotación minera que le dieron vida a esa zona. Hoy quedan las ruinas de las casas de esas familias… sus muros y suelos nos susurran el pasado: las ruinas de ese pueblo nos dan pistas para imaginar cómo era la vida y las costumbres del lugar. Podremos ver una antigua estación sismológica, una virgen que recibía las ofrendas de los mineros, dos hornos y mucho más que nos revelará el esplendor de esas épocas pasadas.

Cierto aire de desolación recorre el lugar, pues la vida del minero nunca fue fácil. Hoy en día podemos recorrer las ruinas y vivenciarlo.

También algunas cuevas y túneles donde se realizaban las extracciones. Pero un día los minerales se agotaron y el lugar quedó abandonado. Se realiza senderismo por el lugar con un grado de dificultad bajo.

 

Fuente: Ser Argentino, por Exequiel Nacevich y tuititrekkingmendoza.com

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