Una experiencia que vale la pena disfrutar: un menú de pasos con productos y técnicas regionales, y una de las mejores vistas. Restaurante Giménez Riili.

Una de las consultas más recurrentes que suelen hacerme, es sobre a dónde ir a comer en las afueras de Mendoza, con la familia, con niños, que se coma bien… «nada de cosas raras o gourmet para morir de hambre».

Este lugar sería una buena opción que responde a todos esos requerimientos.

 

Se trata del Restaurante Giménez Riili, ubicado en la Casa de Huéspedes junto a la Bodega, entre viñedos. Está en la ruta que va de Vista Flores a «El Manzano Histórico», en las inmediaciones de The Vines.

Ambientación

En el mismo espacio de recepción de la Casa de Huéspedes (donde hay habitaciones para quien desee pasar la noche), se ubican las mesas con cómodas sillas, en un ambiente sencillo pero a la vez elegante y cálido. Los beiges, marrones y celestes, colores institucionales de la marca, se adueñan de la decoración. Los manteles individuales están pensados también para las degustaciones de vinos, donde se puede tomar nota de cada uno. La vajilla, cubertería y cristalería son de primera calidad. Un hogar a leña con buen tiraje calienta el ambiente, pero también si hay sol se puede comer al aire libre, disfrutando de una vista aún más imponente que la que percibimos desde adentro del salón.

 

Qué comimos y bebimos

El menú creado por la chef está muy enfocado en los productos de la zona, y sus técnicas son bien tradicionales y hacen honor a la cocina argentina. Muchos fuegos y mano «casera» para ofrecer platos sabrosos, sanos y abundantes, pero a la vez pensados y elaborados cuidadosamente, con «una vueltita de rosca», es decir con detalles distintivos.

Te reciben con una variedad de crujientes y recién horneados pancitos. Arrancamos más que bien. Y luego comienzan a llegar los platos.

Todo comienza con una riquísima sopa de zanahorias, picantita. Curiosamente se sintió muy bien con el bonarda que nos sirvieron. Los primeros pasos generalmente van con blancos o rosados, pero este tinto funcionó.

 

Igual recordá, lo de los maridajes, más allá de lo que dicen los libritos, es muy personal y depende de tu gusto particular. ¡A tomar y comer lo que nos haga felices!

 

Fuente: MDZ, por Alicia Sisteró

 

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