Lo revela un estudio del Gobierno. La llegada de turistas a alta montaña creció 73% entre 2002-2016. Hay un plan de desarrollo en marcha.

Un estudio realizado por el Observatorio para el Turismo Sostenible de Mendoza para caracterizar al turista que visita la Alta Montaña revela un dato que llama la atención, porque muestra el atraso en infraestructura que tiene esta zona, clave para la industria turística mendocina.

Según el informe, entre 2002 y 2016 los lugares para alojarse crecieron 63% y la cantidad de turistas 73%. Sin embargo, y a partir de un FODA (cuadro de fortalezas, oportunidades, debilidades y amenazas) realizado por la dirección de Desarrollo del Emetur con prestadores turísticos, profesores y alumnos del Isteec, entre las debilidades que presenta la zona se menciona la mala infraestructura; el rol del Estado -hablan de funciones superpuestas y burocracia- y “servicios básicos deficientes”.

“Es algo con lo que la gente de la zona está de acuerdo. Nos hemos reunido con ellos y validan el diagnóstico. Por ello, sabemos que debemos hacer foco en sus necesidades para que acompañen este proceso de cambio”, explicó Cristina Mengarelli, directora de Desarrollo Turístico del Emetur.

El informe también muestra el comportamiento y las características de los turistas que eligen como destino la alta montaña, determinando cuatro segmentos que muestran conductas y particularidades diversas entre ellos: familias, mochileros (backpackers); turismo interno (“domingueros”) y turistas internacionales.

Según el estudio, la alta montaña ha generado 40.000 puestos de trabajo que representan el 5% del empleo provincial total. Además, 852 establecimientos aportan 36.000 plazas (52% de alojamiento turístico más que en 2006), hay 831 locales gastronómicos y 1.276 profesionales de turismo están registrados como prestadores de servicios.

Otro dato a resaltar es que aproximadamente 400.000 turistas visitan la cordillera mendocina por año. Un tercio de 1.200.000 personas que transitan por la ruta camino a Chile, lo que desde el Emetur ven como una oportunidad para aprovechar como demanda adicional si se les ofrece una buena infraestructura de servicios.

La deuda de siempre

Mengarelli señaló que el fomento del turismo de Alta Montaña, que representa el 10% de los viajeros que llegan a la provincia, tiene como eje central la infraestructura, que es prácticamente inexistente.:

“Se podría tener aún más turismo, 10% no es alto. Porque más allá del paisaje ir a la montaña en invierno se hace complejo. Inclusive en verano, por la posibilidad de aludes, también se hace difícil. El número se podría mejorar si se invierte en infraestructura y calidad del servicio”.

Por ello, el Gobierno trabaja en el Plan de Alta Montaña, presentado el miércoles ante representantes del ámbito público y privado, que pone el foco en la zona entre Polvaredas y Las Cuevas, sobre todo identificando las necesidades básicas de estas villas.

“Sabemos que sus necesidades pasan por la infraestructura, por la energía. Mejorando estos lugares llegarán inversores”, aclaró la directora de Desarrollo Turístico.

Un caso concreto de mejora es la proyectada en Puente del Inca, donde viven unas 30 familias de las cuales 15 se quedan todo el año.

“Trabajamos en un parque temático porque sabemos que es un lugar con características únicas. Tenemos que hacer de este lugar un sitio que invite a quedarse, que no sea sólo por la foto. Queremos agregar nuevas pasarelas y miradores. Paralelamente, queremos reorganizar la villa e incluso convertirla en un polo gastronómico”, indicó Mengarelli.

La funcionaria explicó que están trabajando con Vialidad nacional para mejorar la accesibilidad, ya que el sitio se encuentra en una curva considerada peligrosa para vehículos y peatones.

Otro tema en materia de infraestructura pasará por estimular otras actividades en los centros invernales que no estén relacionados con el esquí, como un centro invernal que se construiría en Las Cuevas: “Hay algunas averiguaciones que se están haciendo”, confirmó Mengarelli.

Cuatro tipos de turistas

El informe elaborado por el Observatorio determina cuatro segmentos de turistas con características y comportamientos diversos: familias; mochileros, domingueros y extranjeros.

Respecto de las familias, el informe muestra que 38% tienen entre 30 y 44 años, mientras que 33%, de 45 a 59. En cuanto a la ocupación, prevalece la de “Empleado” (62%) seguida por “Jubilado y pensionado” (20%) y “Empleado Jerárquico” (10%). Mientras, el nivel educativo es secundario (37%), universitario (31%) y terciario (29%).

Más de la mitad de las familias (52%) visitaron por primera vez la alta montaña y llegaron a la provincia principalmente en auto (47%) y ómnibus o similar (42%). La gran mayoría organizó el viaje en forma autónoma (94%), obviando agencias de turismo. En cuanto al alojamiento, durmieron en casas de familia o amigos (37%), hoteles (31%) y casas o departamentos de alquiler turístico (18%).

De los mochileros, 51% tenían entre 14 y 29 años, mientras que el 42%, entre 30 y 44. En cuanto a la ocupación, 71% era empleado 13%, estudiante. A diferencia de las familias, en este rubro hay más universitarios (55%) que terciarios (34%) y secundarios (9%).

El 81% de los mochileros que visitan la alta montaña lo hacen por primera vez y llegan a Mendoza en ómnibus (63%), en avión (27%) y en auto particular (10%), y -otra vez- 93% organizaron el viaje “ellos mismos”. Un 45% se aloja en Hoteles; 26% en B&B o hostel y 15% en casas de familiares y amigos.

En cuanto a los turistas internacionales, 46% tienen entre 30 y 44 años y 34%, de 14 a 29. De ellos, 65% posee estudios universitarios, 16% secundarios y 11% terciarios. En tanto que 51% son empleados y 23% empleados jerárquicos.

Vale destacar que de los viajeros del mundo, 77% es la primera vez que visita la alta montaña de Mendoza y llegan a la provincia en su mayoría en avión (45%) y micro (41%). Además, casi todos (95%) organizaron el viaje por su cuenta. Un 45% se aloja en hoteles; 26% en B&B o hostel y 15% en casas de familiares y amigos.

Respecto de los mendocinos domingueros, 44% tienen entre 14 y 29 años, 23% son menores de 14 y 21% entre 30 y 44 años. Y un dato llamativo: 62% es “empleado sin aportes jubilatorios”. Mientras que 81% es la primera vez que visita alta montaña.

De ellos, más de la mitad (54%) pertenecen al sector más pobre de la población y llegan hasta el destino en auto propio.

Fortalezas y debilidades de la zona

La Dirección de Desarrollo del Emetur realizó un taller en Uspallata con prestadores turísticos, profesores y alumnos del Isteec con el fin de caracterizar al turismo de Uspallata y alta montaña desde el punto de vista de la comunidad receptiva y consultar fortalezas, oportunidades, debilidades y amenazas.

Del mismo participaron más de 35 personas. Los encuestados respondieron sobre 4 ejes: Competencia del Destino, Identidad, Características del turista y FODA (Fortalezas, oportunidades, debilidades, amenazas).

En un análisis detallado del FODA mencionaron como fortalezas de Uspallata y la alta montaña “el paisaje”, el “paso a Chile”, la “cultura del lugar” y los “atractivos naturales”.

En cuanto a las debilidades, se mencionó la “infraestructura deficiente”, el “rol del Estado” (hablan de funciones superpuestas, burocracia, etc.) y “servicios básicos deficientes”.

Como oportunidad de desarrollo aparece el “Qhapac Ñan “ (Camino del Inca); las “oportunidades para emprender que presenta la zona” y el “paso a Chile”.

En tanto, las amenazas son la “minería contaminante”; las contingencias climáticas (nieve, aludes, viento Zonda, etc.) y la infraestructura deficiente de la alta montaña.

Peaje en el túnel a Cacheuta

Un dato casi perdido en el proyecto de presupuesto provincial para 2018 encendió el interrogante: ¿Van a cobrar peaje en la nueva ruta que conectará Cacheuta con Potrerillos?

El artículo 77º del proyecto estipula una “tasa de uso de infraestructura vial” según la cual cada vehículo deberá pagar por el uso de la ruta provincial Nº 82 en el tramo “túnel Cacheuta”, con destino “al recupero parcial de los costos de su construcción, ampliación, modificación, mejoramiento y mantenimiento”.

El mismo artículo, además, aclara que el titular registral de los vehículos alcanzados será solidariamente responsable de su pago. “El Poder Ejecutivo establecerá su monto para cada supuesto, que en ningún caso podrá exceder del equivalente al valor de plaza en la Provincia de Mendoza de cinco (5) litros de nafta súper, pudiendo contemplar variaciones en atención a frecuencia de uso, categoría de vehículos, promoción de actividades específicas, congestión vehicular y cualquier otro parámetro razonable”.

De esta manera y contemplando que el litro de súper hoy está a 22 pesos (redondeado), el costo por pasar por el túnel de Cacheuta sería de unos 110 pesos como máximo. Un valor que cada automovilista deberá analizar si vale la pena pagar para circular por esa ruta turística.

Fuente: Diario Los Andes
04/11/2017

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