En diálogo con La Agencia de Viajes, el funcionario de la Organización Mundial del Turismo (OMT) saludó la iniciativa Argentina de construir un paraguas regional a la hora de avanzar en mercados lejanos.

También se refirió a cómo compensar el enfriamiento de Brasil. El contexto global, la seguridad como competitividad y la vuelta de los mercados maduros fueron otros temas abordados.

Teniendo en cuenta el contexto en el que se mueve el Turismo, ¿hay más motivos para ser optimistas que pesimistas respecto al flujo internacional de pasajeros en el mundo?

-En términos generales el clima es optimista a nivel internacional. Pero no es un optimismo consecuencia de la voluntad o del deseo, sino que está sustentado en datos. El turismo ha venido creciendo sistemáticamente desde la crisis de 2008/9 en torno al 4% o 5% anual. En 2015 cerró con un 4,5% de incremento y la previsión para 2016 también está alrededor del 4%.

-Desde 2008 para acá los mercados emisores consolidados (Estados Unidos y Europa) venían alicaídos en comparación al dinamismo de los mercados asiáticos y emergentes en general. La sensación es que eso empieza a darse vuelta. ¿Cuáles son hoy los países emisores con mayor potencialidad?

-Lo ha descripto muy bien. Por una serie de circunstancias que se han producido esa es la situación que se ha dado. Los mercados maduros todavía no han alcanzado su techo y tienen recorrido por delante. Por ejemplo, Estados Unidos se ha visto favorecido por un dólar con mayor poder adquisitivo y los europeos han seguido creciendo en contextos donde las economías se han ido recuperando gradualmente.

Sin embargo, los mercados emergentes, que tuvieron una explosión hace unos años, se han visto ralentizados. En el caso de Rusia es evidente que fue como consecuencia de las sanciones a raíz de la situación en Ucrania, lo que ha afectado el poder del rublo y, por ende, del país como mercado emisor. Algo parecido ocurre en Brasil por la situación económica y cierta inestabilidad en el ámbito político. China ha mantenido una explosión muy importante y ha seguido al alza.

Pero no hay que desatender otros, como la propia América Latina, donde hay países cuyas condiciones económicas están mejorando gradualmente, como es el caso de Perú, Colombia e incluso Paraguay, donde se van construyendo clases medias que cada vez tienen más aspiraciones de viajar.

Entonces, creo que vamos a estar asistiendo permanentemente a cambios en los mercados emisores emergentes debido a las modificaciones en la coyuntura.

Ahora bien, siempre tenemos que tomar en cuenta un factor que a veces desatendemos. Y es que cuando hablamos de mercados emergentes hay que considerar la regla 80/20. O sea, el 80% de los viajes internacionales que se realizan en las tres regiones más importantes (Asia, Europa y las Américas) se producen intrarregionalmente. De manera que si hay una potenciación del mercado de Estados Unidos, ésta va a favorecer principalmente a América. Y si la hay del mercado chino, el beneficiario va a ser fundamentalmente Asia. Es bueno que los destinos intenten diversificar al máximo los mercados emisores para compensar situaciones de recesión en unos y crecimiento en otros, pero siempre teniendo en cuenta la regla 80/20.

-Parte de los huevos en Latinoamérica se pusieron en los mercados lejanos (tipo Rusia o China), donde además es mucho más cara la promoción que en la región.

¿Usted sugiere prestar más atención a la evolución de Estados Unidos?

-El 80% del mercado emisor de Estados Unidos se concentra en América. Estados Unidos, Canadá y México son cada vez más potentes.

Los europeos también son muy importantes para Latinoamérica y Argentina. Y claro que hay que mirar el mercado asiático, viendo cómo asegurar la conectividad y fomentar políticas que expandan esos flujos.

O sea, no creo que haya que desdeñar ningún mercado. Hay que seguir la evolución de todos. Por ejemplo, India, que tiene un población de 1.200 millones de personas, o Indonesia, son emisores que están emergiendo fuertemente. Pero lógicamente hay que atenderlos en su justa proporción y tomando en cuenta los resultados que se pueden obtener de cada uno.

LA SEGURIDAD COMO COMPETITIVIDAD.

-¿Cómo se debe manejar el tema de la seguridad como diferencial en el caso de Latinoamérica?

-Estamos en tiempos donde la seguridad es un factor importante a la hora de decidir el destino a dónde viajar. Sin embargo, desde la óptica del turismo se ha intentado evitar hacer referencia a ello como un elemento de competitividad. Y, probablemente, cada vez le tengamos que prestar más atención.

Pero nosotros propugnamos por una seguridad con equilibrios. Aceptando que tiene que ser la primera prioridad, pero que eso no nos haga volver locos para aplicar una seguridad intimidatoria, sino que la apliquemos de manera eficiente e inteligente. Por poner un ejemplo gráfico: que no despleguemos en nuestras playas y calles baterías de militares con metralletas para mostrar a los turistas que están siendo protegidos. El viajero no necesita ver eso, sino sentir que está en un entorno seguro. Tampoco hay que volverse locos –y estamos viendo algunas indicaciones en ese sentido- en cuanto aplicar políticas más restrictivas respecto de la movilidad de las personas. Más barreras no van a traer necesariamente mayor seguridad. Todos los actos terroristas que han ocurrido últimamente no hubieran sido evitados con una política más restrictiva de visados, por ejemplo.

-¿Está subutilizado ese diferencial de competitividad en Latinoamérica?

-Aunque no sea como blanco del terrorismo, lamentablemente América Latina tiene unas etiquetas y estereotipos injustos en cuanto al tema de seguridad (me refiero al crimen común). Y hay que romperlos.

Pero partiendo de que partir de que no hay ningún lugar en el mundo que podamos declarar como absolutamente seguro.

-Sudamérica creció en 2015 por debajo de la media. ¿Cree que como destino receptor ha explotado bien sus potencialidades?

-Yo creo que la mayor parte de los países en Latinoamérica han hecho lo que tenían que hacer, pero no dependen de sí mismos, sino de muchos factores que se producen en los mercados fuentes y de que todo el mundo compite por lo mismo. Evidentemente que hay factores a mejorar en América Latina.

Aunque no creo que sea tanto en el ámbito de la promoción, sino en cuanto a infraestructuras, seguridad percibida, conectividad aérea, potenciación del multidestino en la región en mercados lejanos. Pero en términos generales creo que el trabajo que se ha hecho ha sido bastante bueno.

ARGENTINA Y SU DESTINO.

-Se reunió con el nuevo ministro de Turismo argentino. ¿Qué le parece la idea de promocionar América del Sur como marca paraguas en los destinos lejanos?

-Creo que es una iniciativa muy buena. Argentina es un líder en la región y debe ejercer como tal. Y tiene ahora una magnífica oportunidad para hacerlo, porque el otro líder ahora está un poco tocado. En la reunión con el ministro nos complació mucho ver su visión en cuanto a integrar al resto de los países y trabajar conjuntamente con sus pares de la zona. Es muy bueno que Argentina ejerza esa labor de liderazgo.

-¿Percibió algún cambio de línea con la nueva gestión en Argentina?

-Evidentemente todavía es muy pronto para dar una opinión. Insisto en que lo percibido en la reunión con el ministro de Turismo Gustavo Santos ha sido muy positivo. Argentina venía haciendo un muy buen trabajo en la etapa anterior, pero lo que hemos estado observando con las nuevas autoridades nos resulta muy alentador y vemos que hay una voluntad política muy clara para que el turismo sea una prioridad en la política general del país.

-Cuatro de cada 10 turistas que viajan a Argentina son brasileños. ¿Cómo se compensa la caída de un mercado emisor tan desequilibrante?

-Hay que buscar otras fuentes. Porque así como Brasil está atravesando una situación compleja, otros están en una mejor etapa. Paraguay, Uruguay, Chile, Perú y Colombia, Ecuador y Bolivia son países que están creciendo. No tendrán la potencia de Brasil en cuanto a la cantidad de habitantes, pero todos ellos sumados empiezan a constituir una base de clase media lo suficientemente acomoda- da como para plantearse viajes a Argentina. Ése es el primer lugar donde buscar. Luego un poco más al Norte, fijarse por México, Estados Unidos y Canadá.

-Hay un debate abierto sobre encarecimiento del producto. ¿Por dónde cree que Argentina puede reconstruir competitividad?

-No creo tanto en la competitividad en precios. Es la calidad, la innovación y creatividad por donde van las exigencias del nuevo turista, que cada vez más busca experiencias diferentes. Cualquier destino debe distinguirse por la excelencia, superar las expectativas y crear productos para el turista de hoy y del mañana, no para el de ayer. El turista está dispuesto a pagar por aquello que recibe. Pero si abona un precio elevado y no recibe lo que considera justo ahí es donde viene el problema.

-De 1 a 10, ¿cuán cerca está Argentina de ese equilibrio?

-Cualquier número que pusiera sería frívolo. Pero seguro está por encima del aprobado.

Fuente: Ladevi
05/02/2016

 

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