Casi un tercio del salario se destina a aportes jubilatorios y sociales. Por cada $100 que recibe el empleado, su empleador debió pagar $150. La diferencia entre lo que el empleador invierte pero no va al bolsillo del trabajador son los costos laborales y el país tiene el más alto de toda la región.

Las contribuciones patronales en seguridad social van del 17% al 21% y el empleado paga otro 11%. Estos porcentajes, según los especialistas, alientan el empleo en negro, en el que algunas veces el trabajador acepta no estar en el sistema formal a cambio de recibir un sueldo un poco mayor y el empleador se ahorra la diferencia.

En este panorama, el Gobierno busca implementar un plan de reducción progresivo. “En la Argentina, los impuestos al trabajo generan  costos laborales 40% más elevados que el salario de bolsillo. Esa cifra se compara con menos de 10% de sobrecosto en Chile y Australia y menos de 20% en Canadá, México, Israel, Corea y Estados Unidos. La Argentina agrega además una justicia laboral que parece diseñada para que las empresas cierren sus persianas y sus dueños inviertan en Lebac”, explicó el designado ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne a La Nación.

“Esto significa que tanto el empleado como el empleador suelen sentir una cierta disconformidad con respecto al salario: mientras que el empleador hace el esfuerzo para pagar el salario, el empleado percibe que se queda corto”, según publicó IProfesional.

Fuente: Mdz Online

 

 

 

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.