El cóctel del fortalecimiento del dólar, la depreciación acelerada de las monedas de la región y la crisis del principal socio comercial de la Argentina, Brasil, ensombrece las expectativas del receptivo hasta fin de año y pone a prueba la capacidad de reacción de las empresas. En esta nota analizamos cómo cambió el escenario internacional, cómo influirá en el panorama turístico local y qué aconsejan los economistas para pasar el temblor

Fortalecimiento del dólar, depreciación de las monedas de la región y la explícita decisión de las autoridades económicas de no agitar las aguas cambiarias en el mercado local son sólo tres de los factores que marcan un cambio de clima en el contexto internacional, que en su combinación indefectiblemente influirán en el tránsito de la actividad turística hacia 2016. Al combo hay que sumarle los demonios particulares que afronta nuestro principal socio comercial, Brasil, y la caída de las expectativas de crecimiento para lo que resta del año en los principales países sudamericanos. Datos relevantes si se piensa que casi el 70% de los turistas extranjeros que nos visitan lo hacen desde países limítrofes y más del 60% de las divisas generadas por el receptivo proceden de sudamericanos. Lo propio ocurre con el emisivo, ya que el 75% de las salidas de residentes son a países vecinos.

CAMBIO DE VIENTO.

Antes de entrar a analizar los impactos en el sector, repasemos brevemente cómo cambió el contexto económico internacional. Por un lado, de un año a esta parte el dólar estadounidense se apreció un 18% en términos efectivos reales, lo cual implica la suba más rápida en cuatro décadas. Asimismo, se descuenta que en septiembre la Reserva Federal del país del norte producirá un alza de las tasa de interés, lo cual implicaría una continuidad en el fortalecimiento de la divisa. Paralelamente, las monedas de la región se han ido devaluando considerablemente en los últimos meses y el mercado financiero global espera una depreciación aún mayor en las próximas semanas. Por caso, sólo en los primeros siete meses de 2015 el real brasileño perdió un 26% respecto al dólar, el peso colombiano un 16% y el peruano un 6%. A eso hay que sumar las caídas interanuales del 17% del peso chileno y del 25% del mexicano.

“En el entorno actual, las monedas latinoamericanas están en el ojo de la tormenta”, señaló el martes pasado un informe del Banco Société Générale, que especula además con una depreciación del 10% de las monedas brasileña, chilena y mexicana para las próximas semanas. La propia directora del FMI, Christine Lagarde, dijo el miércoles que “veremos aún más volatilidad de las divisas de la región, especialmente cuando la FED eleve los tipos de interés”. Por su parte, el peso argentino también perdió un 7% frente al dólar en lo que va del año, pero el punto es que no se espera que acompañe la brusca aceleración devaluatoria de la región para lo que resta de 2015. El propio titular del Banco Central, Alejandro Vanoli, dijo el viernes que no hay retraso cambiario, ni se analiza la posibilidad de devaluar para estabilizar las variables financieras. A todo esto, las perspectivas de crecimiento para la región se corrigieron hacia la baja producto de la continuidad en la caída de los precios de los commodities y la desaceleración de China. “No hablaría de una tormenta perfecta, pero está claro que las condiciones internacionales para la economía no son las mejores para el país y la región y seguramente vayan a aparecer tensiones en materia de tipo de cambio, que el Gobierno va a tener que administrar de la mejor manera”, explicó en diálogo con este medio el economista y asesor de la Fehgra, Joaquín Escardó.

BAJANDO AL TERRENO TURÍSTICO.

La agudización de la volatilidad de las monedas y de las economías regionales versus la estabilidad del tipo de cambio local suele traducirse en términos turísticos en bonanza para el mercado emisivo argentino y pesares para el receptivo internacional. De hecho, desde marzo y hasta mayo (último dato oficial disponible) disminuyó en torno al 5% el ingreso de viajeros extranjeros al país respecto al mismo período de 2014. Sólo en mayo arribaron a Aeroparque y Ezeiza un 21,3% menos de turistas brasileños que hace un año. Y, naturalmente, la contracara fue el emisivo, que en mayo tuvo un nuevo repunte del 17,5% y fue el cuarto mes consecutivo en que creció en más de un dígito. Todos los destinos recibieron más argentinos, aunque los guarismos más generosos se los llevaron los dos principales mercados receptores: Brasil (+27,7%) y Chile (+43,8%). Ahora bien, ¿es así de simple el análisis que vincula la volatilidad cambiaria con los sentidos de los flujos de viajeros? Y, sobre todo, ¿la prevista depreciación de las monedas regionales se traduce en menos visitantes al país de acá hasta fin de año? “El análisis es así de simple. Después habrá que ver cuánto cae el receptivo, lo cual dependerá de la elasticidad de las posturas que se tomen. Pero está claro que en las actuales condiciones el producto se va a poner más caro”, analizó Escardó, quien de todos modos aclaró que “tampoco hay que achacarle todo al tipo de cambio, lo que más preocupa es la desaceleración de los socios comerciales”. El economista Pablo Singerman, director del Observatorio Económico de Agencias de Viajes (OEA.TUR), graficóla situación del principal socio comercial de Argentina, Brasil, a partir de un diálogo con empresarios hoteleros de Miami: “Un gerente de un hotel de alta gama me dijo que estaba muy preocupado porque le había caído un 60% la cantidad de brasileños alojados en plena temporada alta. Incluso me contaban que los brasileños que compraron condominios que están adyacentes a un conocido complejo le están haciendo consultas para vender porque se les está complicando hacer frente al pago de esos apartamentos. Con esto quiero decir, que la caída de ese mercado emisor se está dando en todos lados, no solo en Argentina”. De todos modos, para Singerman no necesariamente hay una linealidad entre la volatilidad del tipo de cambio y el ocaso del receptivo: “No es tan lineal. Está probado que en todo proceso devaluatorio llevado a cabo en forma brusca, los consumidores, las empresas y los inversores se retraen durante tres o cuatro meses. Si se frenara y estabilizara en el tipo de cambio actual sería cuestión de tiempo para que pierdan el miedo y vuelva la confianza. El mercado brasilero se va a recuperar. El tema es cuánto tiempo aguanta el empresario argentino hasta que se levante”.

26% se depreció el real en lo que va de 2015 con respecto al dólar.

7% perdió el peso argentino contra el dólar.

-21,3% turistas brasileños aterrizaron en Ezeiza y Aeroparque en mayo.

70% de los turistas extranjeros que visitan Argentina lo hacen desde países limítrofes.

Este tipo de situaciones nos hace ver la importantísima interconexión que hay entre nuestras ventas y las medidas de política económica que adoptan otros países. Lo cual no siempre se toma en cuenta cuando tomamos decisiones en las empresas.

Fuente: Ladevi
07/08/2015