San Rafael tiene variadas propuestas que combinan la contemplación de maravillas naturales, la práctica de deportes y el turismo rural junto a actividades productivas.

 

Al pie de la Cordillera de los Andes se desliza orgulloso un extremo del territorio mendocino, una ciudad nacida en medio de un gran oasis fruto del aporte de las aguas de los ríos Diamante y Atuel. San Rafael es el punto de partida para realizar un sinnúmero de actividades. Sede de la Fiesta Provincial del Turismo y el Vino, el destino ilumina todo el año a miles de visitantes con sus luces, colores y sonidos. Se pueden degustar sabrosos chivitos a las brasas, la tradicional “carne a la masa”, jamón crudo, empanadas, la popular torta frita además de comida gourmet y platos con productos autóctonos.

El misterio del río Diamante y la magia del Atuel brindan la energía que los visitantes buscan lejos del estrés y cerca de las aguas y los deportes náuticos. Recorrer este maravilloso curso de agua transparente supone encontrarse con el majestuoso dique “Agua de Toro”, lugar ideal para pescadores que son sorprendidos con excelentes ejemplares de pejerreyes y salmónidos.

 

Río majestuoso si los hay, el Atuel nace a través de glaciares eternos y cascadas imponentes. Hasta este dichoso lugar cordillerano es posible llegar en verano realizando intrépidas travesías y cabalgatas. 

 

Aguas abajo, el río es embalsado en El Nihuil para amantes de la pesca y actividades náuticas. Siguiendo su veloz recorrido se interna entre las formaciones rocosas dando inicio al maravilloso “Cañón del Atuel” conjugando remansos en lagos artificiales y el Embalse Valle Grande, inmenso espejo de agua verde esmeralda donde bucear, nadar y participar de inolvidables safaris fotográficos. Frondosa vegetación es testigo del susurro del río que corre en su lecho de piedras entre el clásico rafting y otras actividades con adrenalina a flor de piel. Alojarse en confortables cabañas y hoteles y saborear exquisita gastronomía completa esta oferta turística de ensueño.

Y entre tanta belleza natural, un pequeño paraje a 180 km de la ciudad entre la antigua cordillera, surcado por las aguas del Atuel invita a disfrutar la serenidad y la aventura de este recóndito lugar.

 

Se trata de “El Sosneado” junto a volcanes inactivos, aguas termales, vertientes de agua mineral y los vestigios de antiguos pobladores envueltos en la trágica historia del famoso avión que llevaba el equipo de rugby uruguayo que se estrelló en 1976. 

 

Mendoza es tierra del vino y San Rafael posee un terruño inmejorable para la elaboración de espumantes de alta calidad donde la tradición se amalgama con la innovación. Bodegas emblemáticas, pequeñas “boutique” con reconocidos vinos de varietales Malbec, Syrah, Cabernet y Bonarda. Es una de las pocas regiones del país que cuenta con Denominación de Origen Controlada (DOC). Industria frutihortícola, aceites de oliva y sus derivados, así como el turismo rural permiten que el visitante logre alejarse del ritmo frenético de las grandes urbes, compartir actividades agrícolas acercándose al hombre de campo, saborear comida casera y revalorizar las tradicionales costumbres rurales.

 

Aventura en las calmas aguas del Lago Los Reyunos, adrenalina en Valle Grande seducen con paseos en catamarán, esquí acuático en las aguas turbulentas del río homónimo, travesías 4×4 trepando caminos sinuosos, avistaje de cóndores, cabalgatas, trekking, pesca, competencias de enduro y mountain bike. 

 

Año tras años llegan aventureros con deseos de desafiar la naturaleza y la constante alteración del relieve de arenas suponen una experiencia irrepetible.

“El Cañón del Atuel y Valle Grande están entre los seis destinos más elegidos por los turistas en Argentina, según una evaluación basada en 183 millones de comentarios difundida por Booking.com. Somos el punto de turismo líder en Mendoza por nuestros paisajes y hospitalidad”, comentó el Director de Turismo de San Rafael.

 

Fuente: Supercampo, Perfil, por Bettina Cucagna para Super CAMPO.

 

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