El territorio provincial mendocino se vislumbra para el feriado como un gran parque de atracciones. Lo mejor, sólo hay que elegir y lanzarse a la aventura.

1 Experiencia Paramillos. La Cordillera de los Andes es uno de los atractivos más imponentes de Mendoza. Sus parajes deslumbran en magnitud con diferentes propuestas, algunas más osadas que otras.

Entre Villavicencio y Uspallata, siguiendo el camino de la Ruta 52, emerge Paramillos, un antiguo asentamiento minero que data del siglo XVII en que  españoles y jesuitas, en búsqueda de minerales, llegaron a este sitio llamándolo por el diminutivo de “páramo” o lugar desolado.

Ubicado a 2.600 metros sobre el nivel del mar, ofrece la naturaleza de su origen y la convierte en una verdadera aventura. El Geoparque Minero aborda una experiencia única con un programa que permite descubrir, a través del trekking y el rappel, las ruinas mineras con diferentes dificultades dependiendo de las aptitudes de los visitantes.

El recorrido sólo se realiza con guías que ofrecen indumentaria adecuada para la actividad pero se recomienda llevar pantalón largo cómodo y calzado deportivo. Inicia en el Puesto de Minas de Paramillo y concluye en el mismo lugar con opción de almuerzo, merienda o cena.

2 Laguna del Diamante. Declarada Área Natural Protegida, la Reserva Natural Laguna del Diamante da un último aviso para visitarla hasta el próximo verano. Se accede por la RN 40 a la altura de Pareditas, San Carlos, de 7 a 17 y la apertura se encuentra sujeta al estado climático.

Se abona $ 70 por persona para ingresar. Allí los guardaparques otorgan indicaciones de hábitat para preservar la reserva. Si bien no hay ningún impedimento para ingresar con cualquier vehículo es preferible que sea relativamente alto con doble tracción, por las características del camino. La naturaleza propone un esplendor de colores que juega con un camino que desborda de flora y fauna.

En la Pampa de los Avestruces, las águilas merodean las cumbres de las montañas, mientras familias de guanacos transitan y miran pasar los visitantes.

Para pescar se debe gestionar un permiso en la Dirección de Recursos Naturales Renovables (ubicada en calle Boulogne Sur Mer s/n, Ciudad de Mendoza).

3 Elixires en república Chachingo. Una frase vulgar hace parecer que Chachingo quedara muy lejos, pero está a sólo quince minutos de la ciudad por la Ruta 60. Este singular destino, que en idioma huarpe significa tierras saladas, desarrolla el turismo social, rural, vitivinícola y patrimonial, siendo elegido por grandes referentes mendocinos como el artista Sergio Roggerone y el enólogo Alejandro Vigil.

Este último abrió las puertas de Casa El Enemigo, un parque de diversiones para los amantes del vino donde viñedos, bodega y restaurante ofrecen un día de actividad completo, inducido por el mismo experto a degustaciones dirigidas.

Productores agrícolas, una fábrica de quesos y un elaborador de embutidos, suman a la propuesta visitas guiadas y almuerzos campestres que pueden combinarse con un recorrido en bicicleta y descubrir los encantos patrimoniales de la localidad donde se encuentra la casa de Juan Cruz Videla, considerada solar histórico y el mural de Tres Esquinas.

La Bodega Florio permite un cálido alojamiento en su hotel boutique, una casona antigua que conserva los muebles originales y permite remontarse en el tiempo sin perder lujos y confort. Otras opciones de hospedaje más módico en el paraje maipucino son algunos complejos de cabañas.

4 Vistaflores. En los últimos años, las más sofisticada etiquetas de vino de la provincia han salido con esta denominación de origen que posicionó a Vistaflores al nivel de los grandes terruños del vino. Entre ellas: Salentein, La Azul, Andeluna, Alpasión, The Vines y el Clos de los Siete.

Es posible alojarse en posadas de cavas de alto nivel o en hoteles de cuatro estrellas como el Fuentemayor que además posee casino y spa. Cabañas y camping abren la oferta de alojamientos incentivando a disfrutar de vinos, historia y aventura a precios más accesibles.

Recorrer las bodegas en bicicletas para descubrir sus identidades y sus gastronomías es uno de los planes elegidos por visitantes, mientras el turismo aventura también forma parte de la propuesta en el extremo del Río Tunuyán, donde se puede hacer rafting, rappel y tirolesa.

5 Manzano Histórico. La Ruta 94 desemboca en el Manzano Histórico Nacional, un hito del regreso del General San Martín destacándose por su paisaje, microclima especial y la calidad de las aguas contenida en varios arroyos como el Pircas, Manzano y el Grande. Existe en la zona una gran diversidad de servicios: lugares para acampar, cabañas confortables, restaurantes y proveedurías, bases de turismo de aventura y coto de pesca.

Tiene un interesante centro de visitantes donde se recuerda al prócer y el paso de la columna del Ejército Libertador a cargo del capitán José León Lemos, que realizó el cruce de los Andes para llegar a Rancagua.

Se complementa con un museo arqueológico y el Centro de Salmonicultura, un interesante proceso que provee truchas a todos los arroyos de montaña de Mendoza.

El turismo místico y religioso tiene un especial escenario con la presencia del Vía Crucis y el Cristo de la Hermandad.

6 Potrerillos. Las villas cordilleranas siempre son una buena opción para Semana Santa tanto por sus populares Vía Crucis a través de las montañas, como por la actividad de turismo aventura que ofrece el destino. Sin embargo este año se suma un atractivo por demás significativo: la apertura del Hotel de Potrerillos.

El mismo se cerró en 2005 y estuvo prácticamente en ruinas durante 10 años. Si bien no hubo inauguración oficial aún, abrirá nuevamente sus puertas para alojarse en esta Semana Santa.

El Petit hotel de 4 estrellas, se ha puesto en valor con actividades para toda la familia, similares a las que se vivían en sus años dorados. Conserva su fachada original con pequeñas modificaciones pensadas para una mejor vista.

Se trabajó en la recuperación del parque y se han plantado viñedos alrededor de todo el hotel.  Otra opción es Pueblo del Río, que ofrece un spa de primera línea y promociones especiales para disfrutar el día de pileta con un almuerzo de tres pasos.

7 Valle Grande. Ubicado a 37 kilómetros de la ciudad de San Rafael, Valle Grande se alza entre los paisajes majestuosos que rodean al Cañón del Atuel. Colores intensos dan forma a sus postales que involucran el embalse y su caudaloso río, con relieves accidentados de la región, formando saltos y cascadas.

Este escenario alienta la adrenalina de deportes acuáticos como como el rafting el culride y el kayak entre otros. También se suman alternativas en tierra y travesías en el aire desplegando la aventura del parapente.

Valle Grande es un destino preferentemente joven que se aloja en cabañas o camping por lo que la ladera del río permite una amplia oferta que varía en precios.

8 Desiertos lavallinos. Sobre las 20 mil hectáreas de la Reserva Bosques Telteca en Lavalle, ubicada en la ruta 142, aparecen como una postal robada del Sahara, dos grandes médanos de arena fina de unos 30 metros de altura que modifican su fisonomía al ritmo del viento y que cuentan con pronunciadas depresiones que lo eleva más visualmente.

Se los llama Altos Limpios porque parecen una sábana pulcra con escasa vegetación que invita a jugar con la sensación de las olas de arena.

No se puede ingresar con vehículos que dañen el ecosistema como cuatriciclos o 4×4, tampoco acampar ni encender fuego. A unos 2 kilómetros se encuentra el puesto Pichón, sede de los guardaparques de la Reserva.

El mismo se halla acondicionado con todos los servicios para turistas. Además desde este lugar se puede acceder a un paseo más completo que combina parte del Bosque Telteca y encara a los médanos por la ladera oeste para luego animarse a deslizarse o saltar disfrutando del juego que proponen los médanos.

9 Valle Hermoso. Ubicado a sólo 90 kilómetros de Malargüe, en las cercanías de los Valle de Los Molles y Las Leñas donde los ríos Cobre y Tordillo cruzan el camino que permite visualizar la belleza del Valle Hermoso con su pequeña laguna casi dibujada. Desde el Mirador se observa una vista única del valle y la imponente mole de piedra denominada El Centinela.

En ese punto se alcanza unos 3.000 msnm aproximadamente para descender hasta el complejo existente junto a la laguna. El lugar cuenta con camping que permite acampar o simplemente realizar picnics con espacios para fuego, servicios de sanitarios y un restaurante que ofrece buena gastronomía.

El kayak es una linda aventura, mientras que los amantes de la pesca con mosca le hacen frente al caudal del Río Tordillo atrapando buenas truchas.

En el complejo es posible contratar cabalgatas siendo una óptima propuesta para disfrutar la jornada.

10 Malargue. Cuatro días en el departamento sureño  permitirían  descubrir la Caverna de las Brujas, El Volcán Malacara, Castillos de Pincheira y la Reserva Provincial Payunia, declarada Patrimonio de la Humanidad. La Caverna de las Brujas solo es posible conocerla a través de guías, se ingresa con turnos de 10 personas y el recorrido  tiene una duración de 2 horas aproximadamente. Hay dos opciones para visitarla, una es la  Sala de la Virgen apto para niños de 4 a 6 años y el recorrido completo es apto para niños mayores de 7 años. Es recomendable reservar un turno con anticipación en la Dirección de Turismo.

Los Castillos de Pincheira conserva un gran escenario natural, las formaciones rocosas de origen volcánico fueron erosionadas por el viento y la lluvia dejando al descubierto extrañas formaciones que asemejan castillos.

Las historias de bandidos se mezclan con leyendas populares haciendo de Pincheira un lugar para no dejar de visitar, tanto por su paisaje como por los deliciosos chivitos que se sirven en el restaurant Altos Sauces.

Si después de escuchar estas 10 buenas razones para visitar Mendoza aún no te has decidido…consúltanos, seguramente lograremos convencerte de venir a Mendoza esta Semana Santa!

Fuente: Los Andes

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