La localidad mendocina, famosa por producir los mejores vinos del país, es el lugar ideal para disfrutar del turismo activo combinado con experiencias gourmet.

Recorrer los viñedos a caballo con la cordillera de los Andes como telón, subir a una bicicleta todo terreno y atravesar el valle o probar un exquisito bife acompañado por el mejor Malbec de guarda. Todas esas actividades son sólo el comienzo de lo que se puede disfrutar en el Valle de Uco. Esta región, ubicada en el noroeste de la provincia de Mendoza, se convirtió hace unos años en la mejor zona vitivinícola de la Argentina gracias a la calidad de sus suelos y las bondades del clima. Por todas sus riquezas –y el estatus que conlleva su nombre–, las más renombradas bodegas nacionales ya desembarcaron en el valle.

Pero más allá del vino, los sofisticados restaurantes y los lujosos hoteles, este destino mendocino desarrolló también un circuito de turismo aventura ideal para los amantes de la naturaleza y las actividades outdoor.  

Tres son las localidades que conforman al Valle de Uco. La primera es Tupungato, a 80 kilómetros de la ciudad de Mendoza, la cual da inicio al Camino del Vino que atraviesa todo el valle. Allí se encuentran las primeras bodegas que se podrán visitar durante el viaje, ideales para degustar vinos, almorzar o recorrer las instalaciones (para aquellos que estén interesados en conocer a fondo el proceso de elaboración de esta bebida). Distintas estancias permiten también disfrutar un típico desayuno campero y realizar actividades con caballos. Es en Tupungato donde se encuentra el famoso mirador Cristo Rey, un circuito ideal para los que gustan del trekking. El camino rodea un cerro hasta llegar a la cima, donde hay una imponente vista de los viñedos y la cordillera. Dependiendo de la época del año, sus inmediaciones son utilizadas como pista de descenso para competiciones de mountain bike o para otras actividades extremas.

Siguiendo por la misma ruta se llega a Tunuyán. Esta localidad alberga la historia del retorno a la patria del general San Martín a través de la cordillera, luego de liberar Perú.

Es aquí donde se concentran los hospedajes con mayor nivel, como el renombrado resort The Vines, cuyo restaurante Siete Fuegos está a cargo del prestigioso chef argentino Francis Mallman. 

Los caminos de Tunuyán nos llevan hasta el Paraje de Montaña Manzano Histórico, famoso por ser el lugar donde descansó San Martín al volver a nuestro país. Sus alrededores albergan numerosos caminos para hacer senderismo en diferentes dificultades, y todos debidamente señalizados, lo que habilita a recorrerlos solos o en familia, a pie o a caballo.

Tomando desde Tunuyán la mítica ruta 40, que atraviesa toda la Argentina en paralelo a la cordillera de los Andes, se llega a la localidad de San Carlos, en la parte sur del Valle de Uco. Aquí el viajero puede experimentar las historias de los pioneros de estas tierras.

Un recorrido a caballo por las callecitas de Paraje Altamira muestra cómo se transforma el paisaje desde la Quebrada del río Tunuyán hacia el sur. La geografía de esta localidad permite adentrarse en los secretos de la montaña y del desierto con travesías 4 x 4, mountain bike, trekking, escaladas cordilleranas, avistaje de aves y pesca deportiva. Para los más osados, durante los meses menos fríos del año se puede realizar el cruce de la Cordillera a pie o a caballo, una aventura de cuatro días que los enfrentará con la inmensidad de las montañas.

 

Ideas imperdibles para completar la experiencia.

Travesía secreta. En San Carlos no hay que dejar de conocer el desierto de las Huayquerías. Como su nombre lo indica, es un desierto, compuesto por escalonados paredones de tierras arcillosas que van formando una especie de laberinto. Se organizan trekkings para recorrerlo, disfrutando del imponente paisaje y del silencio.

 

Un hotel a medida. Postales Hotel Boutique, en Tunuyán, invita a experimentar un hospedaje personalizado en una hacienda de finca atendida por sus propios dueños. Las habitaciones se encuentran junto a los viñedos y en verano se puede aprovechar la pileta y alquilar bicis.

 

Amar a los caballos. En San Carlos, la finca Don Gregorio propone pasar un día aprendiendo el arte de domar caballos apelando a la comunicación y el afecto hacia los animales. Además, ofrece travesías a caballo y abre las puertas de su terruño a los turistas que quieren pasar un día de campo distinto.

 

El buen comer. Vale la pena tomarse un tiempo para almorzar en la bodega Giménez Rilli. Su restaurante está emplazado con una destacada vista a la cordillera de los Andes, y su menú contiene lo mejor de la carne argentina. Se encuentra en ruta 94, kilómetro 8, Tunuyán.

 

Un día en familia. Para los que gustan de un hospedaje distinto, la cabaña Mamull, en San Carlos, ofrece una estadía en un ambiente familiar, al pie de los Andes. Allí vive un grupo de amigos que invitan a los visitantes a comer empanadas y la típica carne a la olla. 

 

Fuente: Voy de viaje

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