Bodega Cecchin

Bodega Cecchin se caracteriza por su producción de vinos orgánicos.

“Concebir un vino orgánico es propiciar un escenario de armonía natural, donde las vides conviven con hierbas y otros frutales, favoreciendo el equilibrio ecológico”. Esta es la filosofía con la cual se presenta la Bodega Cecchin a la comunidad local e internacional.

Es que sus vinos son mucho más que la búsqueda de la excelencia. Con sus productos, dicha familia de origen italiano desea también mantener un equilibrio en la naturaleza. Es por ello que su producción se crea respetando las propiedades primigenias del suelo, dando como resultado vinos orgánicos. ¿Conocemos de primera mano los inicios de este proyecto? ¿Cuál es el vínculo que liga a dicha familia peninsular con la tierra mendocina?

 

Desde el inicio, sin productos químicos

Y la historia comienza así: “La llegada de Santiago y María se produce en 1908, ambos procedentes de Véneto. Arribaron a la Argentina para trabajar como contratistas en la actual bodega. Sin embargo, gracias al ahorro desde 1908 hasta 1959, pudieron comprar las primeras hectáreas a los antiguos dueños”.

A partir de allí, el sueño va tomando forma, siempre con un compromiso hacia las riquezas que el suelo es capaz de proporcionar. Los voceros de la bodega nos dicen: “Desde un inicio, sin saber el concepto de ‘orgánico’, Santiago y María trabajaron sin productos químicos. Afortunadamente, sus hijos, Pedro y Jorge, siguieron con la misma metodología. A su vez, estos últimos transmitieron a las generaciones siguientes la labor sin químicos. Finalmente, en el año 2000, Bodega Cecchin se certificó como orgánica, ya que comenzó a exportar”.

 

Las riquezas de la naturaleza

“El suelo mendocino tiene muchos minerales: macro y micro elementos. A su vez, estos también están acompañados por una microfauna, la cual debemos cuidar para mantener un equilibrio ecológico. Si estas condiciones se mantienen, tendremos una tierra limpia que será posible legar a las futuras generaciones”.

¿Y cuáles son los beneficios de dicho cuidado? “Estos son muy amplios. Al favorecer un equilibrio ecológico, logramos la sostenibilidad a través de los años sin alterar la dinámica del medio ambiente”. En pocas palabras, es posible afirmar que: “Más de un siglo sin químicos significa mucho sobre un terreno y su armonía ambiental”.

Aunque estos productores reconocen que, hoy en día, existe una mayor tendencia hacia el consumo de vino orgánico, aún hay mucho por hacer. Sin embargo, la pandemia ha contribuido a dicha causa.

 

¡Bodega Cecchin también hace aceite!

Como estás leyendo, también crean aceite, ¡y no cualquiera! “Producimos aceite de oliva certificado orgánico. Es un blend de Albertina, frantollo y un pequeño porcentaje de Arauco. La producción es pequeña y se vende en mercado interno, fundamentalmente en nuestro showroom de turismo”.

Por ello, si sos de los que disfrutan cocinando con buenos productos, no dudes en acercarte a este sitio.

 

¿Cuándo puedo visitar Bodega Cecchin?

Actualmente, la empresa cuenta con visitas guiadas, a través de las cuales se conoce no solo el proceso de producción, sino también la historia del lugar.

La Bodega cuenta con un espacio dedicado a la recepción de turistas y visitantes con guías bilingües. Posee un salón de degustación con capacidad para 40 personas.

La visita consiste en un recorrido por los viñedos orgánicos, la zona de producción y finalizando en la construcción más antigua con la degustación de nuestros productos.

Visitas Guiadas: Lunes, Sábados y Feriados (NO domingos de momento) de 10  a 17

Actividades para niños: Los menores de edad pueden visitar la bodega (acompañados por sus padres) y ofrecemos degustaciones de jugo de uva orgánico. Aunque no es necesario reservar, desde la bodega se aconseja hacerlo.

Para finalizar, rescatamos una interesante reflexión de los voceros: “El trabajo de los inmigrantes es lo que ha posibilitado la realidad de la que disfruta Mendoza”. ¿Será así? ¡Comprobalo en tu recorrido por estos particulares viñedos!

 

Fuente: mendoza.italiani.it, por Camila Ramos