Las bodegas se adaptan para que el paseo sea familiar y ahora se suman a la tendencia de ofrecer juegos y actividades participativas para los más chicos.

Que mamás y papás se perdieran la degustación por estar afuera cuidando a los niños, que los dejaran en el hotel, que “dividieran” a la familia en distintos rumbos cuando llegaba el momento del tour por las bodegas o simplemente que descartaran la propuesta por “inviable”…

Para evitar estas situaciones y ganar a los turistas que viajan en familia, cada vez son más las bodegas del Valle de Uco que incluyen en su repertorio actividades y espacios para los más pequeños. Pensado para un público adulto, en los últimos años el enoturismo valletano puso a prueba su ingenio y supo adaptarse a la tendencia mundial “kids friendly”.

 

¿Quién dijo que visitar una bodega es aburrido para un niño? Etiquetar botellas, cocinar junto a prestigiosos chefs, pintar piedras, participar de talleres y espacios artísticos y/o didácticos, realizar paseos por la granja, pasar tiempo en la piscina o aventurarse entre viñedos en bici o a caballo son algunas de las propuestas que hoy ofrecen las fincas o bodegas de la región para el público infantil.

 

“Sentíamos que era necesario incorporarlos a la experiencia y fue un éxito, incluso algunos chicos se súper interesan por el proceso del vino y terminan preguntando de todo”, expuso Eliana Giaquinta.

En la tradicional bodega Giaquinta, en Tupungato, los chicos son invitados a etiquetar botellas en la fraccionadora, durante la etapa final del recorrido, donde ya se han interiorizado sobre la bebida mendocina. “Aprenden a poner la etiqueta, la contraetiqueta y, a veces, hasta la cápsula. Los papás sacan fotos y casi siempre se llevan la botella”, dijo la responsable de Turismo del lugar, que también recibe a escuelas.

Aunque son aprovechadas por distintos turistas y se ofrecen en diferentes idiomas, desde las bodegas sostienen que estas experiencias son más solicitadas por los nacionales (cordobeses, porteños, etc.), que suelen acostumbrar a viajar más en familia. En esta línea, son más demandadas en tiempos de vacaciones.

 

La bodega Masi de Tupungato, el pasado receso invernal inauguró su “rincón kids friendly”. “Ahora las mamás no tienen que salir afuera para evitar que los niños se aburran o hagan lío. En la misma sala de degustación, tenemos un espacio donde arman rompecabezas, pintan y leen un librito con la historia del vino elaborado didácticamente para su edad”, expuso Laura Luconi, responsable de Turismo de Masi.

 

Y las propuestas siguen. En la bodega Corazón del Sol -dentro del complejo The Wines de Tunuyán- los pequeños reciben un taller de pintura en piedras y luego las dejan en un gran corazón que salta en el paisaje o se las llevan a su casa como souvenir.

 

En Finca La Celia, en Eugenio Bustos, tienen una granja pensada para los niños y una piscina para los días de calor. En Clos de los Siete y las bodegas que forman parte del emprendimiento, las familias pueden optar por cabalgatas, recorridos en 4X4 y paseos en bicicleta con picnic incluido.

 

Entre La Consulta y Campo Los Andes, salta a la vista la estructura circense de Wine & Circo. Allí todo invita al color y la magia. Además de las historias de sus vinos, adaptadas al lenguaje de circo, los contingentes que tienen muchos niños reciben narices de payasos y, eventualmente, algún show especial. Estos son sólo algunos ejemplos que puede proponer una visita por el Valle de Uco.

 

Fuente: Los Andes, Por Gisela Manoni

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