En las últimas semanas dos agencias mayoristas y tres minoristas fueron dadas de baja por falta de estructura. En algunos casos hay denuncias por presuntas estafas. Piden que se redoblen los controles y se apunte a la prevención. Preocupa la combinación de una sostenida caída de la demanda y una estructura de costos a niveles récord. Pero creen que los cierres de agencias son coincidencias aisladas.

Comisiones más altas y los precios más bajos: una pareja que cada día nos trae más reservas”, publicitaba meses atrás la mayorista Geko Travel. La química de esa pareja entró en cortocircuito. Y de un día para el otro armaron las valijas y se divorciaron de sus agencias clientes, algunas de las cuales denunciaron ante el Ministerio de Turismo que tuvieron que salir a cubrir de su bolsillo servicios pagados con anticipación para no dejar pasajeros varados.

Hasta ahí el clásico cierre “desprolijo” de un pequeño operador, que –de tanto en tanto– deja heridos en el mercado. Pero hay condimentos que hacen trascender el caso de lo meramente “anecdótico”.

Sobre todo es el contexto lo que le da peso específico al caso. Geko cae casi simultáneamente con otra mayorista, Abonnie Tour, y en un par de semanas en las cuales otras tres minoristas fueron dadas de baja por falta de estructura. Abriendo así el análisis sobre si el mercado está crujiendo tras un semestre para el olvido en materia de demanda, que viene a sumarse a años de incremento en los costos de operación y la pauperización de los márgenes de rentabilidad.

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AGUJEROS NEGROS

Por otro lado, la situación de Geko vuelve a alertar sobre los agujeros negros que existen a la hora de los controles. La constancia de habilitación de la mayorista en cuestión tenía hasta la semana pasada un domicilio en Quequén, provincia de Buenos Aires, que paralelamente se alquilaba como alojamiento (Pablos House) en Booking.com. Pero, por si fuera poco, no tenía declaradas sucursales pese a atender en Ciudad de Buenos Aires, Rosario y Córdoba (además del “tradicional” Geko Uruguay).

GEKO +4

Alertados desde fines de junio por las evasivas a confirmar pagos y liquidaciones, las agencias damnificadas empezaron a chequear con los proveedores y se encontraron con que algunos servicios en destino no estaban abonados. Por toda respuesta (el dueño no está ubicable ni atiende su teléfono), la mayorista publicó en las redes sociales un comunicado firmado como Nuevo Geko Latam 2016 diciendo: “Estimados clientes y proveedores. Nos dirigimos a ustedes a efectos de ponerlos en conocimiento de que la empresa fue vendida y su cuerpo técnico y administrativo no opera más; solicitamos sepan comprender que por cuestiones de confidencialidad los mismos se encuentran impedidos de mantener comunicaciones al respecto, encontrándonos actualmente en etapa de reestructuración”.

Además, direccionaban las consultas más urgentes a un abogado en Buenos Aires. Al ser consultado por este medio, el letrado –abrumado por los llamados de media docena de minoristas– dijo que desde marzo ya no asesoraba a la mayorista.

Obviamente, en el MinTur no estaban al tanto de la situación hasta que empezaron a llover las denuncias de clientes. Se le dio de baja la licencia en forma preventiva y al cierre de esta edición estaría en curso una fiscalización en Quequén.

Según fuentes oficiales, la cantidad y los montos del dolo no fueron peores debido a que lo que terminó precipitando el cierre fue una suerte de boicot realizado por un operador europeo que cerró preventivamente la canilla de las deudas y alertó al mercado de lo que estaba pasando.

En cuanto a la otra mayorista que bajó las persianas, Abonnie Tour, el caso es distinto. En el MinTur le habían hecho un requerimiento, que al no ser contestado dio inició al sumario que se encaminaba a darla de baja por falta de estructura. Luego su dueño se presentó ante el organismo para ser él mismo quien solicitara el cierre. En el Ministerio alegaron que no se registraron denuncias de minoristas afectadas y el caso culminó sin ruido. Donde sí generó ecos fue en el seno del Visit USA Committee, donde el dueño de Abonnie es tesorero, función por la cual su desempeño generó un litigio interno.

Más diversa aún es la situación de las tres minoristas con problemas en sus legajos. Por un lado, la agencia Placeres fue dada de baja del Registro por falta de estructura, luego de que otros colegas propiciaran una inspección donde se verificó que el local estaba vacío. De todos modos, la web (curiosamente usa el dominio .tur.ar) y su Facebook están lejos de parecer inactivos y las salidas para el resto del año están vigentes y actualizadas.

Otra presunta estafa (a priori cumple con lo que indica el “manual”) se dio en Resistencia con la agencia Turemi, que dejó varado a un contingente de 60 jubilados que había partido desde Corrientes hacia Perú, donde al llegar se enteraron que el hospedaje no había sido pagado. Más grave aún es que el matrimonio que estaba al frente de la firma tenía antecedentes de estafas a operadores y pasajeros. “En estas cosas los organismos de control van muchos pasos atrás. Hacia adelante habría que buscar la forma de que aquellas personas que cometen alguna defraudación luego no puedan volver a abrir una agencia a nombre de un familiar”, opinó Alejandra Barzani, coordinadora del grupo Avaece, conformado por titulares y personal de empresas de turismo que a través del Facebook comparten información sobre irregularidades en el mercado y en muchos casos las elevan para que actúe el MinTur. “Hay que poner otro tipo de revisiones para que los que pagamos nuestros impuestos y estamos al día en todo lo que se nos requiere no terminemos quedando en inferioridad de condiciones”, opinó Barzani, quien agregó que falta prevención: “No se caen de un día para el otro, las agencias en problemas suelen dar señales que no están siendo escuchadas. Otras veces una simple averiguación de antecedentes bastaría para darse cuenta de que los dueños son los mismos que cerraron otro legajo no mucho tiempo atrás. Darles la baja semanas después de que se presentan los inconvenientes no es una solución”.

La coordinadora de Avaece también llamó la atención por el hiato entre las estadísticas y lo que sucede en el terreno. Barzani hace un seguimiento de las casas matrices y sucursales que se dan de alta y de baja año a año. Según sus registros, en junio de 2015 había 5.998 y hoy existen 6.081, casi un centenar más pese que hace un semestre que la baja de la demanda de viajes y los problemas de rentabilidad no dan respiro. “Las estadísticas no reflejan acabadamente la realidad que está viviendo el sector. Hay muchas agencias que no tienen estructura funcionaly, sin embargo, siguen operando con legajo. Nadie está tomando dimensión de la magnitud del problema”, analizó Barzani.

El otro hecho (éste de público conocimiento), también concretado la semana pasada, es la suspensión por 90 días de la agencia Alora Viaggio de Puerto Madryn. La minorista había vendido a fines de marzo una excursión a Punta Tombo a una familia mexicana que había llegado a la ciudad en un crucero. El tour se realizó en un auto particular manejado por la guía de turismo contratada por la empresa, que a pocos kilómetros del destino sufrió un vuelco. El hijo de cinco años de la pareja sufrió graves traumatismos que demandaron tres intervenciones quirúrgicas, que hicieron que recién el 23 de junio se permitiera trasladarlo a la clínica Fleni de Buenos Aires para continuar con su rehabilitación. El caso adquirió notoriedad aquí y en México debido al activo reclamo de justicia del padre del niño, que incluso la semana pasada transmitió la clausura de la agencia por Facebook y Periscope con la finalidad de que “se tome conciencia de la importancia de hacer un abordaje integral sobre la atención al turista, fiscalización, control, planificación y seguridad”.

¿ISLAS O TENDENCIA?

La combinación coyuntural de una estructura de costos presionando a niveles récord sobre los márgenes de intermediación y una caída de la demanda y facturación sostenida en el último semestre obliga a preguntarse si los cierres de empresas en las últimas semanas son aislados o bien el indicador de una tendencia frente a la asfixia de la rentabilidad.

Desde el MinTur evaluaron que, pese a lo llamativo de las coincidencias, la diversidad de las situaciones registradas no permite hablar de cierres motivados por el ahogo del contexto económico.

Por su parte, desde la Faevyt se mostraron más cautelosos a la hora de abrir juicios. “En este primer semestre estimamos que en promedio la caída de la demanda osciló entre el 10% y el 20%. Y lo más pesado es que seguimos soportando la misma estructura de costos y voracidad impositiva que cuando la venta era más sólida”, opinó el titular de la entidad, Fabricio Di Giambattista, quien graficó: “El año pasado había mucha preventa en un escenario económico y cambiario distorsionado, pero los apuros administrativos estaban compensados por el nivel de facturación. Hoy hay transparencia para operar, pero con una demanda por debajo de lo esperado y que se prolonga en el tiempo”. El dirigente dijo estar al tanto de los casos de cierres de empresas, pero confió en que no se trata de una tendencia: “De todos modos –aclaró–, por algo estamos propiciando medidas y estímulos específicos para la actividad que nos permitan superar la baja actual y que cuando volvamos a crecer lo hagamos de una manera más sólida”. Según Di Giambattista, mientras tanto hay que evitar caer en el espejismo de manejar las relaciones con los proveedores bajo la óptica de “un punto más o uno menos de comisión. Ayer, hoy y siempre hay que ser serios en el análisis y trabajar con operadores que cuenten con respaldo”.

Por su parte, el titular de la entidad que nuclea a los operadores (Aaovyt), Alberto Crupnicoff, coincidió en que “la situación impositiva era mala y lo sigue siendo, pero no percibo comentarios dramáticos que aludan a una situación de asfixia. Sí noto preocupación por la situación económica en general, no en lo específico, donde hay mucha diversidad: mientras algunos logran mantener los volúmenes del año pasado, hay otros que bajan”.

Fuente: Ladevi
15/07/16

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