Siete países andinos, incluido el nuestro, han concluido con los estudios previos para que el Sistema Vial Andino Qhapac Ñan o Camino del Inca sea incluido en la lista de Patrimonio Cultural Mundial de la Unesco. Mendoza ha tenido una especial participación en este proyecto, que tiene mucho de cruzada.

En la villa de Uspallata se realizó hace pocas semanas un encuentro con motivo de la visita de la arquitecta cubana Ángela Rojas, veedora del Qhapac Ñan o Camino del Inca, cuyo último tramo está ubicado en nuestra provincia. Ese trayecto ancestral está postulado para ser declarado Patrimonio Cultural Mundial de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).

El Sistema Vial Andino Qhapac Ñan es la red vial que construyeron los incas durante la expansión de su imperio y que abarca distintas zonas de Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador y Perú, países que comparten los restos de un acervo cultural único.

En el caso de nuestro país, el Sistema se extiende sobre el territorio de siete provincias: Jujuy, Salta, Tucumán, Catamarca, La Rioja, San Juan y Mendoza. Desde 2001, los 6 países mencionados trabajan en la confección de un plan coordinado de conservación patrimonial y de desarrollo social y turístico de la ruta, además de la nominación para ser incluida en la lista de Patrimonio Mundial de la Unesco.

La citada veedora de Icomos (Consejo Internacional de Monumentos y Sitios), Ángela Rojas, comprobó el buen trabajo realizado en Argentina, y especialmente en Mendoza. Comenzó su itinerario en Jujuy y en Mendoza recopiló información del último tramo del camino, que comprende las localidades de Ciénaga del Yalguaraz, Tambillos, Ranchillos, Uspallata, Tambillitos, Puente del Inca y de sitios asociados.

Este proyecto se inició en 2001, a pedido de Perú, para que el conjunto de países que integran este camino, reclamaran no sólo la declaración de Patrimonio Mundial sino también para insistir en que se trata de un patrimonio cultural único, ya que está integrado por 6 naciones que tienden a desarrollar y preservarlo para el futuro de las propias comunidades.

El realizado fue un trabajo amplio y exhaustivo, con más de 28 reuniones entre los Estados involucrados, un expediente de 2.600 fojas y más de 400 mapas, con un relevamiento topográfico de cada tramo. Para los investigadores, geopolíticamente esto representa la unidad de los países andinos y un esfuerzo de trabajo en común. Lo mismo ocurre con las provincias argentinas involucradas, Mendoza entre ellas.

En un período de tiempo relativamente breve, durante los siglos XV y principios del XVI, los incas extendieron sus fronteras y dominación sociopolítica sobre los reinos y etnias del altiplano, la sierra, los valles y la costa pacífica, ampliando sus límites desde el Cuzco a lo largo de la cordillera de los Andes.

Se estima que en el momento de máxima expansión había una población total aproximada de 6 a 12 millones de habitantes. El sistema de caminos fue una parte esencial del éxito del Imperio Inca y se lo construyó para su uso en todo tipo de clima, el desplazamiento de personas y mercancías y ejércitos -cuando hubiera necesidad- a lo largo y ancho del imperio.

Todo indica que la Unesco aprobará la incorporación de esta milenaria ruta como patrimonio mundial en junio del año próximo. De esa forma habrá un amparo legal y técnico para conservar y proteger el delicado itinerario, siempre proclive a perderse por el mal uso que eventualmente le dieran las personas que tomen contacto con él, a sabiendas del daño que hacen o por supina ignorancia.

Los Andes: lunes, 28 de octubre de 2013