Los viñedos con sus hojas y sus ramas entrelazadas abrazan las hileras, la tierra refleja el sol que cae entre los surcos, los picos blancos de las montañas allá lejos, dan vida a una vista deliciosa digna de ser retratada por los flashes de nuestras cámaras. Mientras respiramos el aire puro y admiramos la fusión de colores del paisaje, las palabras del guía explican el proceso del riego, la poda y la cosecha, que respeta las tradiciones naturales de los inmigrantes que construyeron la bodega, para luego señalarnos y mostrarnos las diferentes variedades de uvas que allí crecen.

Esa es la primera parada de nuestro recorrido por la Bodega Cavas de Don Arturo, que se encuentra en el pintoresco Valle de Lunlunta perteneciente al departamento de Maipú. En esta zona, mundialmente reconocida por la calidad de sus vinos, la riqueza del suelo, el agua proveniente de los deshielos de la Cordillera de los Andes, las grandes amplitudes térmicas, el brillo intenso del sol son fundamentales para el cultivo de excelentes varietales tintos como el Malbec, Cabernet Sauvignon, Merlot y Syrah, entre otros.

Seguimos camino e ingresamos a la bodega, edificio que fue construido por un matrimonio belga-francés en el año 1926, al igual que el amplio chalet que se encuentra en el predio. En su interior podemos apreciar el impecable y lujoso estilo francés que se conserva en su estructura y líneas arquitectónicas. Allí, las palabras del guía nos explican la molienda y el proceso artesanal de vinificación.

La próxima parada es el museo, donde se pueden observar grandes toneles de roble de Nancy de Francia, herramientas y maquinarias antiguas; y las cavas, donde evolucionan los vinos de alta gama en barricas de roble francés.

Cuando cae la tarde, culminamos nuestro recorrido en la antigua casona con una degustación de los exquisitos vinos de la casa. Allí, la calidez de la madera se puede observar en los lustrosos pisos de roble francés importados de Eslovenia que armonizan con los mosaicos de delicadas formas geométricas, los cuales fueron traídos en barco desde Europa cuando se construyó la casa.

El ambiente es más que acogedor, mientras los leños crepitan en los hogares, podemos ver a través de las amplias galerías vidriadas como la luz del sol se posa en las hojas de los árboles añosos, en las flores de los rosales, en las copas de los frutales.

En los placenteros jardines se conjugan aromas y colores de diversas variedades de árboles añosos y lustrosos como robles, araucarias, magnolias, pinos, laureles, alcanfores, granados, frutales, y rosales de los más diversos colores, que junto a los viñedos recrean los sentidos.

Horarios de atención: Lunes a sábados de 9 a 12 y de 15 a 18 hs. Los domingos, único turno a las 9.30 hs. En todos los casos con reserva.

por Gabriela Marcucci

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