Una localidad húmeda y verde en medio del desierto que es Mendoza. Con mucho para hacer y disfrutar. De las chacras, nada queda.

Enclavada en Luján de Cuyo y cercana a la capital de la provincia, Chacras de Coria forma parte de los paseos imperdibles cuando se llega a Mendoza. Se la admira por su microclima, por las características de sus pobladores y por haber conseguido mantener un estilo de vida tranquilo y en contacto con la naturaleza.

Por su clima seco, la falta de vegetación de origen natural y la escasez de agua, el distrito de Chacras de Coria es venerado y admirado por la gran mayoría de la sociedad mendocina. Se presenta como una opción para el disfrute de los mendocinos, pero también de los turistas. Restaurantes, cabañas, posadas, refugios, montañas y arroyos componen la oferta de un sitio realmente espectacular.

 

 

Pero uno de sus aspectos principales es el microclima que este lugar constituye, a 20 kilómetros de la Ciudad. Es que, en verano, es sabido que, si en la ciudad hace 35 grados, en Chacras de Coria el termómetro no supera los 25. Sin embargo, en invierno, el frío no se maximiza. Un verdadero clima propio. Y esto se refleja en un ejemplo muy claro. Las casas no tienen aire acondicionado. Es que no lo necesitan. Cuentan sus habitantes que abrir las ventanas y sentir la corriente de aire es uno de los máximos placeres que este lugar ofrece.

El pueblo es ideal para realizar caminatas y paseos en bicicleta por sus calles arboladas, con muchas palmeras y una vieja estación de tren que habla de la antigüedad del lugar.

Deambulando por sus callejuelas en semicírculo, fuimos imaginando quiénes vivían en cada una de las viejas casonas, algunas de adobe. Muchas de ellas tienen su propia historia porque fueron construidas por familias tradicionales que, viviendo en la ciudad, buscaban un refugio de fin de semana o veraneo en las “chacras”.

Muchas de sus calles llevan el nombre de sus primeros pobladores y justamente Coria era el apellido de una de las primeras familias que se instalaron en el lugar. De a poco la población fue tornándose permanente y entonces se formó un pequeño centro cívico que hoy reúne una plaza, la iglesia y el edificio municipal. Además de familias mendocinas, viven allí muchos artesanos que son reconocidos por las piezas de diseños originales que venden en los negocios de la zona.

Una de sus características principales es su vegetación tanto en las calles como en las viviendas particulares. En las primeras, enormes árboles con ramas colgantes llegan casi hasta el asfalto y parecen cortinas vegetales. Muchas casas apenas se intuyen desde afuera porque están cercadas por muros verdes de hiedra que impiden la vista hacia el patio interior. Casi todas cuentan con piscina y galerías techadas y vidriadas hacia su jardín. Varios hoteles boutique se camuflan entre esas residencias y son muy apreciados por el turismo extranjero.

Si algo destaca a Chacras de Coria es que se ha convertido en un polo gastronómico reconocido por la excelencia de sus propuestas. Sobre las calles Viamonte y Mitre se encuentran restaurantes y parrillas donde se sirven especialidades regionales y cocina sofisticada. Para muchos, es una parada obligada para un almuerzo exquisito de paso hacia el Camino del Vino. Los que viven en la city no se pierden la movida gastronómica de primer nivel que ostenta la villa.

Hicimos un alto en Tea & Company, una deliciosa casona con sus mesas muy bien servidas, cata de tés especiales, acompañado de pastelería y panadería casera, dulces, todo “hecho en casa”. Tanto en el interior con sillones y vajillas muy coquetas (incluidas las teteras de la abuela) como en el jardín debajo de las sombrillas, sirven desayunos, meriendas y también almuerzos y cenas con comida natural y sana. La encontramos en Viamonte y Larrea.

Al tomar la calle Mitre, fuimos encontrando otros pubs y restaurantes donde tomar un trago junto a buena música y disfrutar de especialidades. Cuando el tiempo acompaña, es agradable ubicarse en algunos locales con mesas al aire libre debajo de las plantas.

La cercanía con las viñas y bodegas hace de Chacras un buen lugar para descansar mientras se visitan los distintos establecimientos. Varios de ellos, además de sus degustaciones y catas profesionales, organizan salidas hacia el Cordón del Plata en excursiones para todo tipo de gustos.

Convinimos en regresar en otro momento para visitar aquellos rincones pendientes y también como excusa para disfrutar de algo rico. Desde Mendoza, Chacras de Coria siempre se encuentra de paso y, como se llega en unos pocos minutos, se compensa el viaje.

 

Toponimia

Los orígenes del nombre deben remontarse a los trabajos de exploración y colonización realizados por el capitán don Juan Hilario de Coria. En el paraje que los indígenas conocían con el nombre de Lamyení, aquel vecino fundó una de sus chacras, que fueron llamadas Chacras de Coria.

Desde esos momentos en adelante, el lugar ha sido siempre un espacio residencial. Los comercios de la zona son las típicas proveedurías, bares y restaurantes, como en todo sitio turístico. Pero allí casi no hay bancos, oficinas públicas o nada que suponga congestionamientos de gente.

 

Oferta turística

Chacras de Coria es un espacio perfecto para una excursión en bicicleta por las calles arboladas, costeando verdes canales y viejas estancias. También ofrece restaurantes de todo tipo: clásicos, comida peruana, comida cubana y patios cerveceros. Por último, hoteles spa, posadas, o viejas casonas son parte del hospedaje de la zona. Además, el transporte público está perfectamente conectado con la zona urbana de Mendoza.

 

Fuentes: SerArgentino por Exequiel Nacevich y Welcomeargentina por Mónica Pons

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