El Circuito de El Sosneado es parte de las alternativas que la ciudad de San Rafael tiene para los turistas que la visitan.

Desde San Rafael, hacia el sur comienza el inicio de este bello circuito que combina paisajes de montaña, volcanes, diques, ríos y sobre todo días de sol interminables, tanto en invierno como en verano.

 

Montaña, ríos, presas y actividades de aventura son parte de estas atracciones, donde el “sol” reina todos los días. 

 

En la parte sur de la ciudad de San Rafael, hay que tomar la ruta nacional 144, que nos lleva tras transitar casi 35 kilómetros de iniciado el recorrido hasta lo que se conoce como La Cuesta de Los Terneros, que nos lleva hasta los casi mil metros de altura (desde allí las vistas de San Rafael son impresionantes), para luego comenzar a descender.

Las Salinas del Diamante son otro de los atractivos que toman vida ni bien seguimos el viaje. Se trata de una mina de sal gigante a cielo abierto que se aprecia desde la misma ruta y que es explotada comercialmente por una empresa muy conocida de la provincia, a la que se suma la visita a “un museo de sal” que atrae a turistas y visitantes logrando informarlos acerca de datos históricos y técnicos de este rico mineral.

Siguiendo la ruta nacional 144, y teniendo como vigía a la Cordillera de los Andes, luego de 142 kilómetros de recorrido aparece la localidad o paraje El Sosneado.

 

Se trata de una zona agreste, donde la naturaleza se muestra en todo su esplendor y donde los visitantes son llevados por distintas agencias de turismo para practicar actividades al aire libre como pesca, caminatas, cabalgatas, mountain bike y otros deportes de aventura y adrenalina pura, como escalada deportiva de las grandes montañas y cumbres que allí se observan. 

 

El camino comienza a bordear el río Atuel y luego de un cartel que la anuncia, a escasos metros de la ruta principal, aparece un acceso a la laguna El Sosneado, un bello espejo de agua que se vuelve ideal para el avistaje de aves originarias y migratorias, y para practicar la pesca deportiva de pejerreyes y truchas que llegan de distintos arroyos y pequeños ríos cordilleranos.

Pero el verdadero atractivo que tiene este lugar es llegar hasta los famosos pozos termales que le han dado fama no sólo en la región sino en todo el mundo. Es que allí funcionó un antiguo hotel termal, que al día de hoy conserva las piletas de aguas termales intactas, para que el visitante pase y aprecie las propiedades de sus aguas curativas.

 

Siguiendo camino por la misma ruta nacional 144 y continuando con la presencia de la Cordillera de los Andes en su plenitud, es posible observar a un costado al Volcán Overo y a la Laguna Atuel, cuyas aguas terminan en la formación de un grupo de Cataratas que dan vida al río Atuel.

El visitante queda inmóvil ante el nacimiento de este bello río de montaña color celeste que luego va a ir serpenteando un trazado increíble hasta llegar a la ciudad misma de San Rafael, brindando frescura a través de sus aguas y acequias. Algo tan importante para la provincia de Mendoza.

 

Fuente: WelcomeArgentina

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