La capital de la tierra del sol y del buen vino resplandece en invierno con propuestas para explorarla a pie, en bus turístico o sobre dos ruedas. Las mejores experiencias para descubrir su historia, su cultura y sus sabores.

Mendoza es una ciudad oasis, orgullo y morada de hombres y mujeres que la forjaron en medio de un desierto en el siglo XVI. Con una arraigada cultura del agua y el riego, tiene en sus acequias una marca registrada que da vida a los árboles que la habitan, y desde hace generaciones ostenta el prestigio de ser una de las ciudades más limpias de la Argentina.

Crece al ritmo del entretenimiento, la cultura, las artes, las actividades de bienestar y los encuentros vinculados al mundo del vino. Con cielo azul y días soleados, da la bienvenida a sus visitantes con los brazos abiertos. Una buena forma de recorrerla como un local es mediante un walking tour a la gorra, con propinas de acuerdo con la

valoración del visitante. El circuito incluye el microcentro, monumentos históricos, teatros y plazas que proponen una lectura de nuestro pasado indígena y colonial, de

la conformación de la república y del gran proceso migratorio del siglo XX.

Mendoza está llena de tradición: el Circuito Sanmartiniano conmemora el paso del general por la ciudad, quien con dos años de gobierno (de 1814 a 1816) dejó una profunda huella. El Paseo Alameda, la calle Ituzaingó y la plaza Pedro del Castillo son sitios donde se desarrollaron hechos fundamentales en la historia mendocina; celebraciones de carácter político, militar, religioso y social.

Se trata de un circuito que entusiasma por igual a los viajeros argentinos como a los de otros países latinoamericanos. El turismo internacional muchas veces viene haciendo un circuito temático desde Buenos Aires, donde visitan las tumbas de héroes de la

independencia. Uno de los momentos más emotivos se da en el Memorial de la Bandera: allí se encuentran el blasón que el Ejército de los Andes llevó durante toda su travesía y también las banderas españolas que tomaron como trofeos de guerra. En 2019 se inauguró el Solar de San Martín, adonde vivió el Libertador con su

hija Merceditas. Es un espacio que promete acercar aún más la dimensión humana y doméstica de San Martín, el hombre por sobre el prócer.

En agosto, la provincia conmemora con actos y actividades especiales la muerte de su prócer mayor y el natalicio de Merceditas. El cerro de la Gloria, lugar obligado de visita, acuna el monumento homenaje a San Martín y su Ejército de los Andes. A más de mil metros de altura, con una obra en bronce y piedra del escultor uruguayo Juan Manuel Ferrari, constituye una de las postales más características de Mendoza.

El bus turístico también ofrece guías en varios idiomas y circuitos por los puntos más importantes de la zona, incluyendo el barrio cívico y diversos atractivos dentro

del Parque General San Martín. Otra opción es usar la bici: más de 80 plazas y parques en una extensión de 50 kilómetros invitan a ser transitados en rodados de alquiler.

Las ciclovías se adueñan de las calles y los bicitours dominan la escena. Los senderos atraviesan las mejores vistas y aseguran contacto con los mendocinos.

 

Cultura entre copas

Mendoza tiene un acervo cultural de grandes artistas y no faltan espacios donde disfrutar de tanta creación.

Reinaugurada recientemente, luego de permanecer cerrada varias décadas, la mansión Stoppel, ubicada en la señorial avenida Emilio Civit, retomó protagonismo con nuevas propuestas culturales. Hoy convertida en el Museo Carlos Alonso, data de 1912. Reconocidos artistas exponen en sus salas, que alojan obras de sumo talento. Amplios espacios puestos en valor y tres magníficas plantas en un ala nueva del edificio dan lugar a pinturas, esculturas, letras y música, todo un ícono del patrimonio arquitectónico de Mendoza.

Por otro lado, galerías de arte de reconocidos hoteles y espacios autogestionados de la movida under albergan y promueven las más diversas expresiones artísticas. Además,

movimientos como MovArt, un circuito itinerante de exposiciones en bodegas, conjugan dos universos creativos como el del arte y el del vino, un atractivo ineludible de la capital del centro vitivinícola más importante del país. Con bodegas apostadas en los alrededores de la ciudad, en Luján y Maipú, o en el Valle de Uco, el bus vitivinícola es una fantástica opción de traslado hop-on/hop-off para visitar al menos tres establecimientos en un día. Para el último día del mes, el bus propone ser parte de una fiesta de poda en una bodega, donde los participantes pueden aprender esta técnica milenaria y comprender lo valioso de este oficio para la producción de las vides.

Finalmente, aunque sin vino en mano, vale la pena tener en cuenta que cada noche de luna llena se ofrece una experiencia de astroturismo en el Parque Cívico de la ciudad. Con equipos astronómicos para apreciar los cuerpos celestes y dejarse cautivar por la belleza del cielo nocturno, un equipo de astrónomos amateurs ofrece salidas vespertinas para divisar, por ejemplo, Saturno y sus anillos.

Historia, arte, enoturismo, astronomía, atractivos tradicionales y experiencias innovadoras que se renuevan constantemente. Mendoza es una ciudad con mil opciones que garantizan el disfrute e invitan a regresar para seguir explorando una oferta turística inabarcable en una sola visita.

 

Fuente: Revista Alta

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