El boom turístico del que goza el Valle de Uco, principalmente durante los últimos años, ha llevado a que los prestadores del sector estén sumando nuevas y atractivas experiencias para que el visitante prolongue su estadía en la zona. Entre ellas, las clases de cocina (cooking class) son la nueva tendencia en la que han incursionado varios exponentes de reconocidas bodegas o alojamientos con servicio de gastronomía.

La actividad está siendo elegida principalmente por visitantes extranjeros o por grupos familiares y puede costar entre $350 y $1.200 por persona.

“Generalmente, lo eligen los turistas para conocer sobre nuestra cocina tradicional. Lo bueno de esto es que mientras aprenden, van haciendo maridajes y hay un intercambio entre los que participan muy especial, se van conociendo e interactuando entre ellos”, comentó el especialista en vinos, Pablo Ponce Tiviroli, sobre las clases de cocina que ofrece Gimenez Riili en su emprendimiento ubicado en Vista Flores.

En su caso, les ofrecen a los aprendices tres recetas en las que pueden aprender a hacer desde pan casero hasta empanadas mendocinas de carne y humita, y pollo al disco de arado, que lleva como uno de sus ingredientes el Torrontés de la casa. El programa termina con el almuerzo de cinco pasos, que incluye bebida y que tiene un costo, en total, de $675 por persona.

Como ellos, son varios los referentes turísticos del Valle de Uco que han sumado las cooking class como una opción dentro de sus propuestas, buscando poder brindar una actividad que haga que el visitante permanezca más tiempo en cada establecimiento y que también pueda servir para el entretenimiento de los niños, en el caso de las familias que llegan a conocer una bodega. Para ello, muchos tienen programadas recetas para los más pequeños, que incluyen galletas o bizcochuelos.

Enseñar los diferentes puntos de cocción de una carne, los beneficios de usar leña, el manejo de un horno de barro y hasta las variedades de sabor en los panes son algunos de los conceptos que se suman al paso a paso de cada receta y lo que resulta más atractivo, sobre todo para el público extranjero.

“Es un programa entretenido, de día completo, que se inicia con un paseo y visita guiada, y que ofrece que las clases sean en la cocina a la vista, donde se prepara también el menú para todos los comensales del restorán”, detalló Mariana Cerutti, encargada de turismo de Andeluna, donde el chef Santiago Orozco guía a los participantes en la elaboración de distintos platos, según lo que demanda cada grupo.

Allí, el valor de base es de $1.020 pero puede variar de acuerdo a la cantidad de personas, en si optan o no por llevarse un recetario o si quieren indagar no sólo en la cocina nacional, sino en la de otros países. “En una oportunidad, se les enseñó a hacer comida peruana, chilena y boliviana. También puede variar si eligen hacerlo entre amigos o en grupos mixtos o separados en varones y mujeres. Eso se va adecuando a lo que el turista esté dispuesto a hacer, y a gastar también”, agregó Cerutti.

“Además del turismo internacional que se hospeda en el lugar, hemos tenido muchos grupos que vienen ya con el programa coordinado por las agencias de viajes. Hemos hecho clases de cocina en fechas especiales, como en el día del padre donde hubo niños que se encargaron por ejemplo de hacer pan”, dijo Carlos Morsucci, chef de Postales Hotel Boutique, en Colonia Las Rosas, donde este programa puede realizarse por $350.

Más allá de que varíen los platos, aunque la mayoría apunta a enseñar comida criolla, el denominador común entre los que ofrecen esta alternativa dentro de sus propuestas es la importancia de ofrecerle al turista una actividad extra propia de la cultura gastronómica local, en un marco natural como es el característico de la zona montañosa y en el que pueda intervenir, de una u otra forma, el vino, que es lo más buscado para probar por los paseantes.

►350 pesos es el precio inicial y llega hasta más de $1.200 según el menú, la cantidad de personas y el material al que quiera acceder el turista.

►Reservar Las clases de cocina son una de las alternativas de los programas especiales de bodegas y alojamientos.

►Incluyen visitas guiadas y la degustación del plato, acompañado de vinos de la zona. En su mayoría, se hacen con reserva previa y pueden participar niños

►Otras actividades que ofrecen son paseos en bicicleta, cabalgatas, tardes de juego, degustación de vinos al atardecer, entre otros nuevos atractivos.

 

Fuente: Alejandra Adi / Diario UNO.

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