Con el consenso de las Cámaras mercantiles, el oficialismo introduciría cambios en el proyecto que venía con media sanción del Senado. En vez de reducir las comisiones de las tarjetas de crédito al 1,5% se pretende que se bajen al 1,7% y que las de débito se ubiquen en el 0,8%. El martes podría haber dictamen.

Dos meses después de haber recibido la media sanción del Senado por unanimidad, la comisión de Legislación de la Cámara baja empezó a trabajar en el proyecto de ley impulsado por la CAME y la CAC que pretende reducir a la mitad las comisiones pagadas por los comercios a las tarjetas de crédito y establece la gratuidad en el caso de las de débito.

Tras una áspera reunión en la cual los legisladores del Frente para la Victoria se opusieron a modificar ni un ápice del proyecto original, finalmente los diputados de Cambiemos habrían logrado el consenso necesario para introducir cambios a la ley, con el acuerdo de los empresarios.

“Somos partidarios del consenso y, fuera de todo partidismo, aceptamos cualquier modificación que mejore la ley. Tuvimos apoyo en el Senado, donde fue votado por unanimidad, porque demostramos que las comisiones de las tarjetas son casi confiscatorias”, dijo el presidente de la CAME, Osvaldo Cornide.

El oficialismo se comprometió a reunir el martes a las comisiones de Legislación y Finanzas para ahora sí avanzar en un dictamen, que habilitaría el debate en el recinto.

Básicamente los cambios propuestos por los legisladores de Cambiemos implican que en vez de reducir las comisiones de las tarjetas de crédito al 1,5% se bajen al 1,7%, y que las de débito se ubiquen en el 0,8% en débito y no en cero como la propuesta original. Además, se permitiría a los comercios trasladar un porcentaje de esos aranceles a los clientes, algo que implicaría en la práctica un aval a la diferenciación de precios de acuerdo a formas de pago (algo hoy explícitamente prohibido por la normativa).

Por último, se busca incluir un artículo para que una vez que prospere la competencia se eliminen los topes de las comisiones. Es que la opinión de la Secretaría de Comercio de la Nación es que el proyecto original lejos de combatir la falta de competencia implicaría una barrera adicional para el ingreso de nuevos jugadores.

Naturalmente, los representantes de las compañías emisoras de tarjetas sostienen que el proyecto es inconstitucional porque limita el derecho a ejercer el comercio y la industria.

Recordemos que hace poco más de dos meses la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia (CNDC) emitió un informe donde denunció la existencia de una triple integración vertical (emisor, adquiriente y procesador) por parte de la entidad, Prisma, que concentra 6 de cada 10 pesos facturados con tarjeta de crédito. Falta de transparencia, altas comisiones, retraso tecnológico y posición dominante son algunas de las irregularidades detectadas por la CNDC en el mercado de plásticos y medios de pago electrónico.

LA OTRA TRANSFERENCIA.

Las entidades mercantiles doblaron en los últimos meses su campaña para solicitar la intervención oficial para bajar el porcentaje que hoy se cobra en comisiones. Para ello citan como antecedentes la reducción del 10% al 5% lograda en 1997 a través de una ley del Congreso y el recorte al 3% (1,5% para débito) logrado en 2004.

Por un lado, los empresarios mercantiles sostienen que la transferencia de dinero de los comercios a los bancos por comisiones de pagos con tarjetas no sólo es excesiva per se, sino que además se suma a las que ya cobran las entidades por mantenimientos de cuentas y movimientos financieros.

Lo excesivo de la tasa también está probado –según la CAC y la CAME– por el hecho de ser el doble de lo que se cobra en otros países de la región y hasta tres veces la de España o Italia (ver gráfico).

Por otra parte, la CAME cuestionó el nivel de exacción de recursos que implican los cobros de comisiones (ver recuadro), los cuales cifró en $ 14.563 millones en los últimos 12 meses producto de que el 65% de las ventas son con plásticos. “Si se bajaran las comisiones de tarjetas de crédito a 1,5% y las ventas con débito fueran sin costo, los comerciantes se hubieran ahorrado $ 8.600 millones en esos meses”, sostuvo Cornide.

Por último, la CAME planteó en su memo un argumento provocador: “Un empresario pyme con una facturación anual de por ejemplo $ 50 millones, tendría la posibilidad de tomar dos empleados más o poder mantenerlos si se reduce esta comisión. No obstante, ¿cuántas personas han tomado los bancos habiendo ganado $ 72 mil millones? Sabemos que ni pagan los sueldos suficientes porque los paros son reiterados”.

Según la CAME está demostrado que los montos que los negocios transfieren a los bancos les quitan liquidez y capital de trabajo al comercio minorista. La entidad informó que en los últimos meses 6.300 locales de todo el país se vieron obligados a cerrar sus puertas por no poder afrontar altos costos frente a la caída de las ventas (que acumula un descenso anual del 7% promedio medida en cantidades). especial para los comercios en zonas de frontera ante la falta de competitividad”, concluyó Cornide.

 Fuente: Ladevi
19/11/2016

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.