Son 160 locales gastronómicos, de los cuales casi 40% se ubican entre el radio céntrico de Ciudad y distintos puntos del Gran Mendoza, y el resto están diseminados en Valle de Uco, la zona Sur y la alta montaña mendocina.

Gran parte integra el mapa sobre el cual ya se lanzó a una movida que  mezcla una estrategia pro-conciencia sanitaria y también de marketing: ni más ni menos que salir a la pesca de clientes que se vacunen contra el Covid-19 a partir del 1 de agosto con promociones y regalos.

Más allá de algunas acciones particulares, Aehga (Asociación de Empresarios Hoteleros y Gastronómicos de Mendoza) dió la bandera de largada a una campaña con la llegada de agosto, para extenderse durante la primera quincena. No obstante desde la cámara resaltan que “está abierta a todos los gastronómicos que quieran sumarse”, sean o no de la institución, el arranque no ha sido masivo.

“Es una forma de colaborar con la sociedad, e incentivar la vacunación entre las personas de entre 20 y 40 años para contribuír a la inmunidad de rebaño. Somos un sector que ya viene golpeadísimo y cuesta regalar o hacer promociones, pero es un grano de arena en beneficio de todos: mientras antes estemos inmunizados más pronto podremos retomar cierta normalidad y la gente volverá a consumir”, cuenta Matías Cardoso, dueño de Bute.

El empresario sabe de lo que habla. Es que hasta el 2020 contaba con 3 locales entre Ciudad y el complejo comercial Palmares, pero hoy mantiene sólo 2 (frente a Plaza Independencia y también en Peatonal) luego de que la pandemia le cobrara su negocio de Godoy Cruz.

De ronda

El concepto es uno solo: un premio-estímulo a los clientes que salgan con su cartilla de vacunación en mano, como una suerte de pasaporte “light” o voucher de beneficios. Aunque puede adoptar distintas formas según el tipo de gastronomía o servicio.

Por ejemplo, Cardoso decidió regalar 1 café a todo aquél que muestre el certificado con el sello de haber recibido al menos 1 dosis a partir del 1 de agosto. Y aclara que aunque la persona acceda a un local “no es un beneficio excluyente: podés salir de acá e irte a la Arístides y consumir una cerveza también”.

En este último caso, uno de los que picó en punta y por su cuenta con promos propias (media pinta para quien llegue con una dosis) fue Alejandro Vigil desde su Casa El Enemigo. Anticipándose un par de semanas al lanzamiento de la campaña de AEHGA, al parecer con particular aceptación entre sus clientes, no exenta de polémica generada en redes sociales (sobre todo quejas de supuesta “discriminación” entre vacunados y no).

En estudio

Cada cual lo piensa a su manera. Y aunque algunos aún no se suben a la ola de adherentes, tienen su propia estrategia para motivar conductas de cuidado y al mismo tiempo incentivar la rotación de clientes.

“En Estados Unidos se hace y es una buena idea. Acá tenemos siempre inspecciones, a los ingresantes se les toma la temperatura y se mantiene el factor de ocupación, además de haber instalado un equipo de ozono para purificar el ambiente. El movimiento se ha normalizado, y en buena medida con estas condiciones y el respeto a las normas motivamos a la gente a volver porque está tranquila”, reseña Fernando Cairo, al frente la clásica Posta del Jamón, en Tunuyán.

El hecho de ser de adhesión voluntaria hace que protagonistas de algunos rubros aún no terminen de tomar la decisión.

Para Marcos Juárez, de Chocolezza, “despues de un año y medio de pandemia, y más allá de algún repunte que trajeron las vacaciones de invierno, nuestros costos están muy justos. Aunque la iniciativa es positiva, vamos a analizar el alcance en cuanto a nuestros clientes y decidir si nos conviene sumarnos o no”.

Fuente: Sitio Andino – Por Miguel Flores
04/08/2021