Vaciado de coyuntura económica y política (en un año clave en esa materia), la intención de la Faevyt de poner el foco en la necesidad de reconvertir a las agencias se vio pobremente reflejada en el contenido técnico del evento. El nuevo formato se anotó buenas y malas. Mucho público en las charlas. Nuevamente anunciaron el pronto envío de la ley de agentes de viajes al Congreso Nacional.

No debería sorprender el vacío extremo de coyuntura económica y política que se vivió en el Congreso Anual de la Faevyt, el rebautizado CAF 2015. Es que inclusive en un período donde los problemas de sostenibilidad financiera del negocio se agudizan y en un año donde habrá un cambio de autoridades nacionales y provinciales, con lo que ello implica de incertidumbre para el devenir de las políticas sectoriales, la decisión consciente y voluntaria de la dirigencia de la Faevyt fue correr el eje. O sea, guste o no (y a muchos no les gustó) semanas antes del encuentro llevado a cabo en la ciudad de Mendoza el propio titular de la entidad, Fabricio Di Giambattista, le había anticipado a este medio que el punto de inflexión que atraviesa la actividad es independiente de la coyuntura local. Según el dirigente es hora de pensar lo estratégico, entendido como la reconversión de las empresas en un contexto dominado por lo digital de la mano de la concentración del juego en pocas manos. Y el congreso iba a funcionar como un cable a tierra para entender cómo gestionar la transformación.

El problema es que esa intención se vio pobremente reflejada en el contenido técnico de las charlas del congreso, previstas a tal fin. O sea, la falta de conocimiento íntimo del negocio de algunas de las estrellas convocadas hizo que el bisturí prometido se quedará en panoramas generales y poco profundos sobre cómo ha cambiado el acceso a la información y demás diagnósticos de corte tecnológico. Incluso, hubo disertaciones que conceptualmente fueron contradictorias entre sí y, fundamentalmente, con el espíritu de “cambiar para sobrevivir” (por ejemplo, la charla del vicepresidente MMGY respecto a la vuelta del consumidor al canal tradicional).

De hecho, los momentos más interesantes del debate y reflexión sobre qué cambió y cómo adaptarse vinieron en las charlas donde los protagonistas fueron actores del propio riñón sectorial. Lo cual legitima la idea de que hay muchos saberes in house que no siempre son bien explotados para ilustrar sobre cuál es el valor del agente de viajes, lema que guió al congreso.

Por otra parte, fue el primer congreso como Federación. Un espacio ampliado que no se cubrió desde una convocatoria transversal del público, ni menos aun desde la agenda de temas seleccionada.

Debut con claroscuros

El rebautizado CAF también ponía a prueba un nuevo formato. Desde lo escenográfico la idea de disponer al público en 40 mesas redondas pareciera un buen camino a seguir. Aunque en esta oportunidad pareciera no haber explotado el potencial que tiene, ya que al no haber habido propuestas para hacer trabajar a la platea en equipo e interactuar se quedó en una cuestión estética.

Una pena porque hubo predisposición al intercambio del público con los disertantes. Por cierto, a donde no le entran balas al Congreso es a la atracción en el número de inscriptos. Este año superó los 800 y además –algo que no siempre sucede– la sala donde se concentró la actividad lució llena en todo momento.

Al respecto, en diálogo con este medio, Walter Rodríguez, secretario de la Faevyt, defendió fuertemente el nuevo modelo del congreso: “Que la sala haya estado llena con 400 personas y de forma sostenida es importante. Pero sobre todo implica que hay un diálogo, aunque puede ser que una generación de agentes de viajes no entienda de lo que estamos hablando. Así como tal vez no comprenden el cambio que está habiendo en el mundo y no podemos obligarlos a que lo vean”.

Respecto a la cuestión de falta de coyuntura, Rodríguez fue terminante: “Entiendo que la coyuntura es un tema y hay inconvenientes por varios lados. Pero la verdad es que hoy el problema medular que tenemos las agencias de viajes no es el 35%, el 1,2% de impuesto al cheque, ni la situación económica. El problema mayor es el cambio gigantesco y monstruoso sobre la operatoria y forma de comercialización de un viaje. Lo cierto es que la gente está comprando, la cuestión es a quién sí y a quién no. Y eso no es un problema económico ni de candidatos. Necesitamos que la gente reaccione y entienda que el mundo cambió y está sentada en medio de un volcán, porque el proceso de concentración ya existe. Aunque haya una necesidad de negarlo, nosotros como dirigentes tenemos que ver cómo hace la gente para tomar conciencia de esto. Y no queda otra que mostrárselo mucho”.

El discurso en tres frases

Aunque prolijo y sin estridencias, el discurso del presidente de la Faevyt hizo un rápido repaso de las cuestiones que preocupan a las agencias:

Rentabilidad: “Hay una enorme cantidad de normativas y disposiciones nacionales y provinciales que impactan contra nuestra actividad y afectan nuestra rentabilidad”.

Concentración: “Nos preocupa que el mercado pueda concentrarse en algunos pocos, como ocurre en varios países de América y el mundo. Las agencias de viajes pymes deben hacer frente cotidianamente a competidores extranjeros que no soportan la carga administrativa y tributaria de nuestro país”.

Financiación: “Nos preocupa la oferta de financiación exclusiva a través de algunos bancos, que debería ser mucho más inclusiva y con cargos razonables y adecuados a la industria”.

En deuda

Aunque la premisa del congreso era debatir sobre el rol del profesional ante el acceso indiscriminado a la información y cómo destacarse porsobre el resto de los mensajes, la disertación del periodista deportivo Juan Pablo Varsky colmó el auditorio del Centro de Convenciones pero no así las pretensiones de varios referentes de la Faevyt. Si bien en su presentación dejó algunos destellos en forma de conceptos como que “lo importante es que el producto se defienda por sí mismo, no sólo por su originalidad sino más aún por su contenido”, o mismo la idea de que “cómo hay una sobredosis de información y llueven las ofertas, es vital darle una vuelta de tuerca al trato y el asesoramiento, porque si no te morís”, en su ponencia Varsky simplemente atinó a contar su experiencia como turista, y poco navegó en los procedimientos y desafíos que debe asumir un profesional ante el desarrollo de la información. En esta línea, apenas abordó la importancia del uso efectivo de las nuevas herramientas de comunicación como las redes sociales e Internet, y deslizó que el desafío es priorizar el contenido diferencial y la credibilidad, por sobre la inmediatez”.

¿SE VIENE LA LEY?

Fue casi un deja vu de lo ocurrido el año pasado en Las Termas, cuando el secretario de Turismo, Daniel Aguilera, dijo en la apertura que era cuestión de días para que desembarcara en el Congreso de la Nación el proyecto de ley de agentes de viajes consensuado en 2012 con la entonces Aaavyt. Esta vez fue el propio ministro Enrique Meyer quien incurrió en un anuncio similar. En diálogo con La Agencia de Viajes, el funcionario contó detalles del anticipo: “Ayer hablé con el secretario de Legal y Técnica (Carlos Zanini) y me dijo que estaban ultimando unos detalles que tengo que hablar con otros organismos”. A la consulta sobre los plazos para el envío y tratamiento del proyecto, Meyer eludió dar precisiones, pero dijo que será en breve: “Yo creo que llegamos a que se trate este año”.

Fuente: Ladevi
11/06/2015

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