Embellecida por el entorno que le brinda el Cordón del Plata, la finca Atamisque es una amable invitación para aprender sobre el proceso de producción y degustar sus vinos.

Un plato de trucha envuelta en masa con relleno de cebollas y zanahorias caramelizadas con champiñones, acompañadas de una copa de Assemblage, un vino de base malbec en corte con merlot. De postre, una tarta de nueces con glaseado de café y un fardo de paja para recostarse a contemplar los sauces centenarios. En medio de un viñedo de Mendoza, las horas pasan lentas. La cultura del vino y la vida de campo se mezclan en la estadía en la bodega Atamisque. Con la tercera copa, esta vez de champán, surgen las charlas profundas, la melancolía y hasta la tristeza de la embriaguez.

El campo de 700 ha está ubicado en San José, en el Valle de Uco, en el camino de Mendoza capital a Tunuyán y cerca de Tupungato. Reúne el paisaje del Cordón del Plata, lagos artificiales, grandes extensiones cubiertas de frutales y viñedos, cancha de golf, un criadero de truchas, restaurante y lodge.

El propietario franco-belga John Du Monceau y su esposa Chantal bautizaron Atamisque su propiedad, por un arbusto autóctono de la zona. Los árboles envuelven la casona principal: abundan los frutales -como peras, cerezas, manzanas, duraznos, nogales-, junto a un jardín de 15 hectáreas diseñado por el célebre paisajista francés Charles Thays, creador del Parque San Martín, en la ciudad de Mendoza. La joya mejor guardada es un vivero de piscicultura dedicado a la cría de truchas arco iris, que alimenta a los restaurantes del Valle de Uco.

Actividades deportivas

Hay un entramado de senderos de tierra y construcciones de arquitectura simple. En esta estancia, la buena vida se transita sin opulencias. Sus dueños hablan de la “experiencia Atamisque”, que puede incluir mountain bike, cabalgatas, trekking o golf en una cancha de 9 hoyos y, más tarde, una comida al aire libre, degustación de vinos de la bodega o pernocte en los modernos lodges, todo esto, a los pies del Cordón del Plata.

Ganador de varios premios del concurso The Best Of Tourism, que distingue a los mejores sitios de enoturismo, el restaurante Rincón Atamisque ofrece las exquisiteces de la chef mendocina Patricia Torres. Varias de sus especialidades incluyen truchas arco iris criadas en la propiedad.

Convertido en uno de los máximos atractivos turísticos del Valle de Uco, Atamisque recibió en 2012 más de 2.000 visitantes, cuyo 80 por ciento fueron extranjeros atraídos por la calidad de sus vinos y el impactante oasis en medio del desierto cordillerano, con una vista inigualable al Cordón del Plata.

La reciente ampliación de la bodega permitió duplicar la producción vitivinícola a un millón de botellas al año. La primera cosecha es 2006. Sus tres líneas de vinos y champán se exportan a 24 países de América, Europa y Asia. La bodega cuenta con viñas de malbec, cabernet sauvignon, cabernet franc, pinot noir, merlot, petit verdot, chardonnay, sauvignon blanc y viognier.

Desde la ruta 86 sobresale la piedra grisácea que ocupa la mayor parte de la superficie de la bodega “de techo de piedra”, como se la conoce por su diseño con lajas de San Juan, típico de los Alpes franceses e italianos. La bodega está equipada con tanques de acero inoxidable y barricas de roble francés, para la crianza de los vinos que elabora el enólogo mendocino Philippe Caraguel.

“La amplitud térmica entre el día y la noche es única, esto gracias a nuestra ubicación próxima al Cordón del Plata; por eso, nuestros vinos son únicos”, explica Du Monceau y, con el último brindis, invita a descubrir el placer de la siesta mendocina a la sombra de un parral

Fuente: Clarín
20/201/20115

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