El Museo Arqueológico de Sitio y Centro de Interpretación Casa de San Martín es un viaje en el tiempo para revivir los días del Libertador de América en suelo mendocino.

 

«…Usted dirá que soy feliz; sí, mi amigo, verdaderamente lo soy. A pesar de esto ¿creerá usted si le aseguro que mi alma encuentra un vacío que existe en la misma felicidad? Y, ¿sabe usted cuál es? El no estar en Mendoza…». Fragmento de una carta de San Martin a Tomás Guido.

 

La calle Corrientes al 343 tiene el mismo paisaje de la Cuarta Sección. Casas antiguas conviven con complejos de departamentos, el «boom» inmobiliario que explotó hace unos años. La arteria muere en el Parque O´Higgins, a metros de la Costanera. Hasta hace un tiempo, pocos sabían que allí vivió el General José de San Martín sus años más felices. Apenas una placa indicaba la referencia y los que sabían del valor que tenía el lugar, no podía creer que allí funcionara un taller mecánico, ajeno a todo rescate histórico.

 

Finalmente, el trabajo tuvo sus frutos. El 24 de agosto abrió sus puertas el Museo Arqueológico de Sitio y Centro de Interpretación Casa de San Martín que recupera el valor histórico del lugar. 

 

Viajando en el tiempo

José de San Martín vivió en Mendoza entre 1814 y 1817 en una vivienda cuya ubicación actual es Corrientes 343. La propiedad había sido alquilada por el Cabildo a la familia Álvarez-Delgado para que viviera el General. En ese domicilio nació su única hija, Merceditas.

 

La historiadora mendocina Luciana Sabina contó que, según los documentos de la época y las cartas escritas por el General, fue la época más feliz de su vida. Por el peso político y militar de su figura, vivía en constante tensión y conflicto en Buenos Aires y en otros lugares de su influencia. Sin embargo, Mendoza fue el lugar más entrañable para San Martín, tal como revela la carta que le envío al general Tomás Guido. 

 

La casa era distinguida, de alta sociedad, tal como todas las viviendas de esa zona, en lo que hoy se conoce como el casco fundacional de Mendoza. Sin embargo, no era una propiedad ostentosa, como lo eran las de Buenos Aires y, en particular, la casa de Remedios de Escalada, considerada una de las propiedades más bellas de la ciudad, en esa época.

Desde 1939, diversos equipos arqueológicos intentaron recuperar el valor histórico del inmueble.

Era una casa baja, de adobe y blanqueada con cal, como todas las viviendas de provincia.

 

El periodo de San Martín en Mendoza coincidió con la preparación del Cruce de Los Andes que culminaría en la Liberación de Argentina, Chile y Perú del dominio español. El material histórico de la época revela que fueron días de mucho estrés ya que San Martín estaba muy preocupado por el peligro de la misión que iba a emprender. Sufría de insomnio, de nervios y gastritis. Sin embargo, la estancia en Mendoza colaboró para que no colapsara. 

 

Tan héroe, tan humano

San Martín padecía gastritis. Esto lo complicaba para comer algunos alimentos pero también le permitía ingerir algunos otros. El historiador Daniel Balmaceda, que estudió a fondo la vida del prócer nacional, contó que San Martín cuando estaba en Mendoza, caminaba por la Alameda y comía helado en verano, dulce del que era fanático y tomaba café en invierno.

La guerra también le había provocado heridas en el hombro que nunca se recuperaron y cuando murió tenía muchas enfermedades que apresuraron su final.

 

El proyecto de recuperación de la casa

Según la historiadora Sabina, el proyecto para recuperar la propiedad y darle el valor histórico correspondiente data de 1939. Desde hace 80 años, diferentes equipos arqueológicos intentaron el objetivo.

En 1861 la casa se cayó durante el terremoto que destruyó toda la Ciudad. Solo quedó el suelo. En 1890 se construyó otra propiedad en el mismo lugar. En 1975 fue declarada patrimonio histórico y se colocó una placa conmemorativa. En 1985 esa vivienda también se derrumbó en el terremoto de ese año. Con el tiempo se construyeron dos departamentos en la planta superior y en la planta baja, se montó un taller mecánico.

De los días de San Martín solo quedó el suelo, por eso el museo es un centro de interpretación.

Mariana Juri, secretaria de Turismo, Cultura y Desarrollo Económico de Mendoza, detalló que en 2014 se conformó una comisión de investigación encabezada por el arqueólogo Horacio Chiavazza, director del Área Fundacional y profesor en la Universidad Nacional de Cuyo.

«Lo que se empezó a hacer es la investigación porque hay poca información de la época. Se convocó a una comisión que hizo estudios de títulos y demás y se comprobó que era la casa de San Martín. Por eso la municipalidad decidió comprar la propiedad», dijo Juri.

 

Cabe destacar que la municipalidad de Mendoza es la única que tiene un centro de arqueología urbana, junto con Buenos Aires, en todo el país. 

 

«El trabajo empezó hace un año y medio y  los hallazgos fueron mucho más ricos. Encontraron, además de las construcciones posteriores, restos arqueológicos de la era prehispánica: hornillos, casas cuevas de la época indígena, que están expuestos en el museo», agregó Mariana Juri.

 

Las excavaciones descubrieron distintos pisos en secuencia «con lo más superficial del taller y la casa de 1985; debajo de estos calcáreos y muros de adobe o ladrillo de la casa construida después del terremoto de 1861. Y más abajo se descubrieron los pisos de la casa del General, baldosas tipo ladrillos rectangulares y cuadrangulares complementados con muros de barro y empedrados que corresponderían a los patios», dijo Horacio Chiavazza.

Estos restos detectados han quedado expuestos bajo un piso vidriado e iluminado, por donde los visitantes podrán caminar y apreciar la secuencia histórica.

Asimismo, por debajo de los pisos de esta casa del siglo XVIII aparecieron restos coloniales de 400 años de antigüedad «que corresponden al momento de contacto entre españoles e indígenas representados en arquitectura de barro como tapiales y algunos desechos de cerámica».

 

Más abajo, a unos tres metros de profundidad, apareció un nivel de ocupación indígena que data, según el método de Carbono 14 utilizado, de unos 1500 años de antigüedad, comentó el arqueólogo mendocino. 

 

La entrada será libre gratuita, al menos durante los primeros meses.

 

Fuente: Mendoza Post, por Florencia Silva