Expertos esquiadores decidieron armar un sitio para que sanrafaelinos y turistas puedan practicar este deporte. Para ello prepararon un espejo de agua de 300 metros donde se deslizan las tablas traccionadas a motor. También habrá una pista de motocross.

Trabajan desde hace más de un año en el proyecto, son todos amigos más que socios y están a punto de abrir un wake park (parque de esquí acuático). Es una disciplina deportiva que se practica fuertemente en Buenos Aires, Rosario y Misiones y pretenden instalarla en el sur mendocino junto al río Atuel, en San Rafael, en el lugar conocido como El Escorial (por la ruta provincial 175).

Los sauces llorones junto al caudaloso cauce le dan un aspecto apacible al lugar que pretende transformarse en una opción más para los sanrafaelinos y lógicamente para los turistas.

Leonardo Martínez y su hermano Andrés, junto con Federico Guajardo y «El Sueco» Patrick ultiman los detalles de las rampas para saltos y los servicios opcionales, como el bar o las churrasqueras, que ofrece el camping contiguo

El lugar, denominado «El cable» (es el método para traccionar a quienes se suben a las tablas) también contará pronto con una pista de motocross y los amantes de las competencias de alto rendimiento en bicicletas tendrán también su bike park.

Según explica Leonardo, el lugar para la práctica de este último deporte se lo han cedido a los profesionales del tema y allí podrán practicar. «Integra el parque, pero el motivo principal será el agua», aclara

«También terminaremos las cocheras con tela antigranizo, porque este es un lugar azotado comúnmente por las tormentas, pero todos sabemos que después de una tormenta de verano viene una paz ideal para disfrutar aquí haciendo esquí en la tabla».

El joven agrega que «está dirigido a todo público. Los profesionales del deporte tendrán su sitio pero las familias también. Desde chicos hasta adultos sin ninguna experiencia podrán darse el gusto de flotar en la tabla. Lógico que todo está regulado para cada cual. Desde allá -señala una especie de atalaya- se maneja el control remoto del cable que tiene doble tracción y puede hacer alcanzar al deportista avezado una velocidad de 35 km por hora. Los que se inician igual pueden pararse en la tabla sin ningún riesgo y a una menor velocidad disfrutarán igual», dice entusiasmado.

Sin alterar el ambiente

Al referirse a la parte puramente técnica, señala que la laguna, de alrededor de 300 metros de largo por 40 de ancho, tiene una profundidad de 1,50 m. «Es agua que tomamos de un cauce y luego la volcamos al río nuevamente sin alteración ninguna», explica Leo.

El sitio está también equipado con una zona donde se pueden alquilar los equipos de seguridad completos, como casco, traje de neoprene y la misma tabla.

La intención -cuentan- es armar un paquete para toda la familia que incluya el camping, que no es explotado por ellos, y los juegos que se instalen. Próximamente también se habilitará una palestra junto a un arroyo que está a unos 30 metros de la laguna artificial.

Leo y Andrés son conocidos en deportes de alto rendimiento como el esquí en nieve, donde precisamente el primero sufrió un accidente que lo dejó sin poder caminar. Pero no sólo siguió compitiendo en paraolimipíadas internacionales sino que su inquieto espíritu -acompañado por su hermano- lo llevó a armar una fábrica de tablas artesanales personalizadas para esquí fuera de pista (freeride).

En la charla con Los Andes, Andrés redondeó la idea base del proyecto que está a punto de hacerse realidad (ya han probado las rampas construidas por ellos con estructuras forradas con una «tela de alta densidad molecular»).

«La idea es que fundamentalmente los sanrafaelinos de todas las edades tengamos un sitio más donde practicar un deporte acuático espectacular y lograr que el departamento esté en la agenda nacional del campeonato anual de este deporte.

Carlos Simon – Los Andes: domingo, 20 de octubre de 2013

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