La Cumbre sobre Cambio Climático de la ONU, que se realizó en Lima, Perú, denominada COP 20, intentó lograr un acuerdo internacional y vinculante, para reducir las emisiones de CO2 y para concientizar a la población sobre el consumo de agua potable.

Hacerle frente a la crisis climática y ambiental, causada en su mayor parte por las emisiones de los países industrializados, quienes ahora buscan disponer de un régimen legal para poder seguir contaminando, a través de los llamados Bonos de Carbono.

El programa de los Bonos, llamado pomposamente REDD, que en castellano significa Programa de Reducción de Emisiones por la Deforestación y Degradación de los Bosques, es un programa por el cual las empresas que contaminan, obtendrán créditos de carbono o sea los Bonos, de parte de países que, por su estructura productiva no desarrollada contaminan poco y a los que les pagarán dinero por no cortar sus bosques o plantar nuevos.

De esta forma se permite a los contaminadores comprar esos Bonos de carbono y así podrán decir: “Yo contamino produciendo tantas toneladas de CO2, pero compenso comprando Bonos por igual cantidad de Carbono.”

Y en lugar de que los gobiernos locales y las comunidades afectadas, establezcan normas estrictas y sanciones a las empresas contaminadoras, son éstas mismas empresas quienes tienen en sus manos el control de sus emisiones, a través de los Bonos de carbono.

Con más de un millón de especies, incluidos nosotros los seres humanos, en peligro de desaparecer, es totalmente ilógico que la rentabilidad de las empresas forme parte de la ecuación para resolver el problema del Cambio Climático.

Hoy se necesitan soluciones que aborden de manera responsable la crisis climática y no paliativos para facilitar los negocios de los responsables de crearla.

Por eso el presidente Evo Morales les dijo a los mandatarios presentes en la Conferencia COP 20: “No nos roben el espacio atmosférico y el derecho al desarrollo que corresponde a los países pobres; no nos mintamos; no nos engañemos y cumplamos con los acuerdos que ya hemos suscripto; no seamos flojos y hagamos compromisos ambiciosos para garantizar la integridad de la Madre Tierra”.

Y continuó Evo: “Hay países codiciosos que quieren consumir ellos solos, lo que resta del espacio atmosférico y esos países nos han robado desde la época de la colonia; esos países nos han robado la posibilidad de que podamos desarrollarnos de forma sostenible y hoy esos países nos están robando el futuro”.

Las valientes palabras del Presidente de Bolivia, ponen blanco sobre negro en el problema de la contaminación, porque EE UU se negó a cumplir el Protocolo de Kyoto, que allá por 1997 y con la firma de 156 países, propuso que las potencias con mayor responsabilidad en las emisiones de gases de efecto invernadero, redujeran sus emisiones del año 1990 en solo un 5% para el 2012; mientras EE UU, que produce el 20% del PBI mundial, no cumpla este Protocolo, poco incidirá lo que haga el resto del mundo.

La falta de agua que hoy sufrimos no es accidental; es una de las consecuencias del Calentamiento que está haciendo desaparecer nuestros glaciares y esto también lo denunció la representante del Collasuyo en la Conferencia, la boliviana Nilda Rojas, alertando sobre la vulnerabilidad de los países andinos como Argentina, Bolivia, Perú, Ecuador y Chile, que con sus altas montañas nevadas, están padeciendo los efectos del cambio climático; también explicó que desde tiempos inmemoriales, los glaciares han brindado a los pueblos asentados a lo largo de la Cordillera de Los Andes, el agua que brota de sus entrañas para darles vida, pero ahora, concluyó, debido al calentamiento global, algunos glaciares podrían desaparecer por completo y de manera irreversible, en los próximos 20 años.

Por estas razones, el agua también en Mendoza será cada vez más escasa y entonces debemos proceder con cuidado, ante los cantos de sirena de quienes defienden proyectos megamineros que consumen y contaminan el agua, porque cuando nos quedemos sin agua, los mendocinos tendremos que emigrar.

Por eso, como siempre decimos, no se conformen con nuestras opiniones y entren a cualquier buscador, como el Google y escriban COP 20.

Más de 2 millones de páginas, para entender porqué decimos lo que decimos.

Fuente: Ing. Alberto Lucero
29/12/2014

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