El paso Portillo, a 4.380 msnm, forma parte de la vía de regreso del General San Martín tras la gesta libertadora. Fue modificado por máquinas de Vialidad, que amplía el camino. Quieren saber si existió autorización oficial.

El daño patrimonial fue realizado por deportistas, prestadores turísticos, ambientalistas y turistas que visitaron la zona durante el fin de semana largo. |@ (Gentileza)

El daño podría ser irreversible. Una topadora de Vialidad provincial se metió hace unos días en la ‘ventana entre rocas’ que constituye el paso Portillo Argentino y destruyó su forma y sendas originales.

Este hito patrimonial que pisaron los jesuitas en 1.700; por el que cruzó San Martín al volver de la Gesta Libertadora, el visor a través del cual Darwin descubrió los tesoros de nuestra montaña, el que inspiró al plástico Fidel Roig Matons, por el que transitaron los arrieros desde hace más de 500 años… ya no volverá a ser igual.

Esto es lo que denuncia un grupo de andinistas, prestadores de servicios turísticos, baqueanos del Manzano Histórico, puesteros y vecinos autoconvocados del Valle de Uco, que están indignados con el accionar oficial.

Los mismos están realizando una fuerte interpelación a las autoridades a través de las redes sociales y mañana, a las 10, se movilizarán hasta el municipio de Tunuyán para pedir explicaciones por lo que consideran un «abuso» y «atropello contra el bien común».

Desde el Ministerio de Infraestructura, negaron las acusaciones y explicaron que la máquina de Vialidad había subido hasta allí para realizar tareas de mantenimiento y reacondicionamiento sobre la huella que llega hasta el paso. «Sólo sacamos el material de arrastre que se había acumulado por más de 20 años», dijo Héctor Rubio, uno de los promotores de esta obra.

Se trata de un área protegida donde el valor histórico y cultural del Paso Portillo fue decisivo para dar tal declaratoria. Recursos Naturales investiga lo sucedido y ayer emitió una resolución ordenando a Vialidad frenar la obra hasta tanto investiguen lo acontecido y los abogados del organismo determinen si hubo ‘errores’.

Un lugar único

El sitio es como un santuario para los ‘transeúntes’ de esta porción de la cordillera mendocina. Tanto que en esa pequeña cueva en ‘v’ hay una Virgencita donde los gauchos dejan sus pañuelos en busca de protección. La sorpresa se la llevaron unos turistas y sus guías cuando, el jueves pasado, recorrían esta parte de la reserva Manzano-Portillo de Piuquenes y quedaron consternados al ver la retroexcavadora dentro del pequeño paso a los 4.380 msnm.

«Entendemos que se ha dañado un patrimonio histórico, paisajístico y cultural. No es que lo dinamitaron y no existe más, pero se derrumbó la antigua sendita de mulas y el sitio de un par de metros cuadrados que era un mirador de la cordillera», contó Nicolás García, deportista, operador turístico y uno de los defensores de este sendero en su estado natural (ver aparte).

La última información de gente que hizo ‘vigilia’ allí en las últimas horas es que la máquina de Vialidad provincial se rompió y las tareas se frenaron. «No vamos a dejar que continúen rompiendo. Hace años que pedimos que arreglen el camino y no obtenemos respuesta y ahora subieron directamente a romper allá», se quejó Alejandro Aranda, operador turístico en la zona.

«Nunca hubo un anuncio oficial ni una consulta popular respecto de lo que iban a hacer arriba», dijo el Yagua Rodríguez, vecino del Manzano. «Hicieron daños irreparables y deben dar explicaciones», expusieron los autoconvocados vía redes sociales.

Lo cierto es que hace unos meses el Gobierno provincial y de Tunuyán anunciaron la obra de apertura de una huella turística a Chile, por el Portillo.

La idea es «organizar el uso turístico del área protegida» y facilitar el acceso a vehículos hasta ahora imposibilitados de circular por la zona. Significaba el puntapié inicial para concretar a futuro un sueño anhelado largamente por los tunuyaninos: un camino internacional que llegaría a Santiago. En este sentido, Henry Raimonda, un impulsor de este camino turístico, aseguró que las máquinas sólo ampliaron la huella y mejorado el camino y opinó que los denunciantes han exagerado el tema.

El ministro de Infraestructura, Rolando Baldasso, ayer defendió el proyecto que promueve el «Club Andino y la municipalidad de Tunuyán». «Sólo se está dando transitabilidad a la huella, que no es minera, es turística. Ir hasta allí en una cabalgata cuesta de 7.000 a 10.000 pesos. Ahora la huella es transitable para gente que no puede pagar ese dinero. También para discapacitados», justificó el funcionario provincial.

Para avanzar con el proyecto de la «huella turística», la DPA (Dirección de Protección Ambiental) solicitó a Vialidad provincial una manifestación del impacto ambiental. Esto es porque toda traza nueva o modificación de la traza o cambio en el uso del camino en zonas protegidas, deben tener el informe de impacto ambiental y su correspondiente audiencia pública.

«Sólo se había acordado el mantenimiento del camino. Quizá nuestra falla fue no realizar un control directo sobre las máquinas», reconoció Daniel Gómez, titular de Recursos Naturales. Dijo que todavía están estudiando el alcance de lo ocurrido y afirmó que «si como Gobierno hemos avanzado más de lo que nos correspondía tendremos que responsabilizarnos de nuestros actos contra el medio ambiente».

Eduardo Sosa, titular de la red ambiental Oikos manifestó que la ley 5961 dispone que todas las obras viales que se hagan dentro de una reserva deben tener la evaluación de impacto ambiental. «Este patrón de comportamiento se viene repitiendo y es preocupante».

El debate que subyace

Este ‘incidente’ patrimonial ha sacado a la luz la gran madeja de intereses que se cocina hacia el interior de la cordillera valletana. En este contexto, por estos días, surgieron a borbotones acusaciones con nombres y apellidos por litigios de tierras, por negociados en el sector inmobiliario, por ventajas de quienes operan el turismo en la zona, etc. Muchas de estas cuestiones pasan desapercibidas para el común de los vecinos.

Sin embargo, hay un debate de fondo que debe plantearse la comunidad del Valle de Uco: decidir si apuesta o no a la construcción de un paso internacional a Chile, directo desde Tunuyán a Santiago. O si prefiere proteger el lugar en su estado natural para ofrecerlo como sendero patrimonial a descubrirlo a pie, a caballo, etc.

Esto es central, porque enfrenta a quienes aún sostienen el proyecto que fuera del propio Antonio Scaravelli y de tantos tunuyaninos que soñaron con ese camino internacional. Por otro lado, están quienes creen en esta vía como la más corta que tendría Mendoza hasta Chile, pero sin afectar al Portillo, pues los cuatro mil metros de altura harían que la mayor parte del tiempo el camino estuviera cerrado por temporales.

En el otro lado, están los baqueanos del Manzano Histórico y los andinistas que defienden sus fuentes de trabajo y sus sitios de escalada. Creen que la riqueza está en alterar el paisaje  lo menos posible y que sus misterios sean desentrañados a pie.

Lo que no se pone en duda, es que es la comunidad en el debate, la discusión y en audiencias públicas, la que debe definir el futuro de su cordillera.

Fuente: Diario Los Andes
17/03/2015

 

 

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