Los problemas de una mayorista para asumir los servicios contratados por las agencias marcaron el inicio de la temporada de crujidos en un mercado donde las ventas de aéreos al exterior cayeron el 25% en junio. Se espera que el segundo semestre sea aún peor si no se estabiliza la situación económica del país.

“A mi me enganchó con US$ 8.000 de un matrimonio y sus dos hijos que viajan los primeros días de agosto a Riviera Maya. Reclamé los vouchers y nunca me los dieron. Ya hablé con el hotel y me dijeron que las reservas no están pagas. Afortunadamente conseguí que una agencia me venda los mismos servicios. Ahora tengo que ver cómo consigo juntar la plata para pagarle a esa agencia y que mis pasajeros puedan viajar. No les puedo decir nada a ellos, tengo que responder frente al desfalco. Voy a tener que sacar dos créditos para hacer frente a esto…”, es el crudo relato que le hizo uno de los afectados por la situación financiera que atravesaría la mayorista MDC (su titular no respondió los llamados de este medio).

Claramente no es el caso más oneroso. Hay agencias que dudan sobre la capacidad de la operadora para cumplir con contratos de servicios por más de US$ 50 mil.

Pero lo que impacta de esta historia mínima -entre otros testimonios conseguidos- es cómo grafica brutalmente la informalidad del escenario actual: la persona es cuestión es free lance, los pasajeros transfirieron directamente a la cuenta del mayorista, el operador desde octubre acumulaba más de un centenar de cheques rechazados por falta de fondos (todos levantados salvo dos) sin despertar ninguna alarma y la fiscalización del Ministerio de Turismo se presentó recién el lunes en las oficinas, que siguieron abiertas durante la semana.

El problema recién empieza. En la medida que el operador (ya formalmente denunciado ante la Justicia) no pueda cumplir con los servicios comprometidos van a empezar a verse los pasajeros directamente afectados y varias agencias van a tener problemas para asumir un eventual desfalco.

Pero, al margen de la historia de ese operador, lo que más preocupa hoy es que con las ventas con el freno de mano puesto la rueda del negocio se está parando y son varios los crujidos que empiezan a oírse en el mercado.

DÓLAR VS. EMISIVO.

Desde que empezó a insinuarse la crisis cambiaria el turismo emisivo sintió el impacto. En abril las emisiones de aéreos (dato BSP) cayeron un 7%. En mayo (con una devaluación del 20% en 30 días) retrocedieron un 15% con respecto al mismo período de 2017. De hecho, por primera vez en más de cuatro años ese mes hubo un descenso interanual del 3% en el déficit de la balanza de dólares de la cuenta de “viajes, pasajes y otros pagos con tarjeta” del Banco Central.

En junio el descenso en las emisiones de pasajes al exterior trepó al 25%. “Y la situación no fue peor gracias al Mundial, que al menos sostuvo la venta de las compañías europeas”, le dijo a este medio el titular de la Federación de agencias de viajes (Faevyt), Fabricio Di Giambattista.

Con el Mundial en el recuerdo, todo indica que la caída todavía no encontró su piso. “El mercado está parado y no suma la incertidumbre cambiaria. No se sabe qué va a pasar en la temporada baja ni con los cupos que tienen comprados los operadores”, señaló el presidente de la Asociación de operadores de turismo (Aaovyt), José González, quien estimó: “Creo que en el segundo semestre puede llegar a haber una caída en las ventas del 30% al 35% en promedio. Y eso es una retracción importante, que anticipa números flojos para el resto del año”.

¿Y AHORA?

Con la rueda girando los altos niveles de informalidad del sector eran disimulados por la bonanza del negocio. Hoy que esa bonanza se alejó temporalmente, los rumores sobre algún operador que no llega a cubrir el BSP u otro que no sabe como rifar los cupos contratados son moneda corriente. Y achicar el riesgo es la consigna de la hora.

Hace menos de un mes un puñado de operadores se habían reunido para encontrar juntos respuestas al constante goteo de vouchers apócrifos, pagos irregulares y estafas lisas y llanas que los están golpeando. Los mayoristas no sólo deben asumir los costos directos de la informalidad, sino que también deben hacer frente a los gastos indirectos derivados de los acuerdos conciliatorios con los consumidores para evitar la certeza de un juicio mucho más oneroso. “Estamos viendo qué medidas se pueden tomar. En principio, ya estamos intercambiando información, aunque en forma casera. Lo que se está analizando es la posibilidad de hacer un Veraz entre operadores. Pero tampoco se puede hacer demasiado porque en seguida te denuncian por cartelización”, reconoció el presidente de la Aaovyt, entidad que suspendió el lunes pasado a MDC como socio.

De todos modos, González pidió cautela: “No sirve de nada generar una psicosis colectiva. La preocupación está y ya estamos trabajando para que esto que hoy vemos como coyuntural no se amplíe y se convierta en una catarata de situaciones similares”.

Para la Faevyt es el momento de avanzar con la sanción de una nueva ley de turismo que ofrezca mayores garantías. Pero de la coyuntura “se sale con una macroeconomía más estable y con un dólar que se mantenga quieto durante una o dos semanas”, Di Giambattista.

Fuente: Ladevi
10/07/2018

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