La magia del paisaje del sur mendocino aflora entre montañas, ríos y volcanes. Sobresalen la Caverna de las Brujas, las aguas termales y las animadas fiestas locales.

Distintas expediciones en vehículos todo terreno permiten recorrer la zona de volcanes de la Payunia.

Al entrar en Malargüe, los visitantes son recibidos por el aire de montaña y un sinfín de colores y cumbres nevadas fusionadas con el césped verde. Al sur de la provincia de Mendoza, la ciudad promete. Sus paisajes son postales para enmarcar y en los paseos uno puede encontrarse con guanacos, choiques y otras especies en libertad, que generan constantes imágenes para congelar y recordar. Cada sitio es distinto y tiene su sello, pero sin dudas uno de los más impactantes es la zona volcánica, un espectáculo que no suele verse todos los días. Colores, aromas y texturas que parecen más acordes a Marte que a esta Tierra. Pero están aquí. En el sur de Mendoza. Como otros atractivos imperdibles.

1. La Payunia

“El” lugar a visitar en Malargüe, si hubiera que elegir sólo uno. Un paisaje crudo y desolado, en el que es imposible no desconectarse de la vida citadina. En esta reserva natural, en la que resulta normal cruzarse con guanacos y choiques, predominan los conos volcánicos –hay más de 800 conos, lo que la convierte en la región del planeta con mayor densidad de volcanes– y los mantos de lava, aunque el recorrido obligado pasa por Pampas Negras, los alrededores del “perfecto” volcán Payún Liso y el volcán Santa María con su Escorial de la Media Luna, una lengua de roca fundida de 17 km. En sus 4.500 ha, La Payunia alberga algunas de las coladas de lava más grande del planeta, sólo comparables con las encontradas en Marte. El lugar es totalmente virgen, no hay restaurantes ni baños. Por ello, el refugio perfecto para descansar o comer es Real del Molle, un asentamiento temporario usado por los pobladores de zona. También la chef Ana Paula Gutiérrez prepara almuerzos de campo.

2. Castillos de Pincheira

A 27 kilómetros del centro de la ciudad, en este complejo turístico se entremezclan los colores blanco, amarillo y rojizo. Un monumento natural tallado por la erosión del agua, el viento y los glaciares, a través de miles de años. El paisaje se completa con el río Malargüe y el arroyo Pincheira, de aguas cristalinas, donde suelen nadar los patos, despreocupados. Un buen sitio para pasar el día y degustar el típico chivo malargüino. Hay piscina para toda la familia, camping y cabalgatas que invitan a disfrutar de lleno de los colores del paisaje.

3. Caverna de las Brujas

Para el espíritu aventurero, esta es una propuesta que asoma a las entrañas de la Tierra. En esta caverna, ubicada 65 kilómetros hacia el sur de la ciudad, las antiguas rocas de origen marino, de todos los tamaños, adoptan diferentes formas, y aparecen mezcladas con corales blancos, amarillos y pardos. Aquí el agua, con paciencia, fue cavando profundas galerías subterráneas, tallando formas singulares de estalactitas, estalagmitas, velos, columnas. Entre otros sitios, se visitan –siempre con guía– la Sala de la Virgen, la Gatera, la Sala de la Estalagmita Gigante y la Sala de los Encuentros. También se puede conocer bastante de la fauna y flora del lugar recorriendo el cerro Moncol, entre los arroyos Chequen-Co y Chacay-Co. No está de más recordar que de las 70 especies registradas en Payunia, 37 se consideran de alta probabilidad de avistamiento. Entre ellas, cóndores, pumas y águilas moras.

4. Volcán Malacara

Con sus tres grandes cráteres, se encuentra camino a la reserva Laguna de Llancanelo, hasta la que llega uno de sus tres flujos de lava. En el Malacara, la erosión de las “tetras” (material volcánico depositado en finas capas) y del agua y el viento generaron impresionantes cañadones, pasadizos, cárcavas y chimeneas de casi 30 metros de altura. El lugar se puede visitar durante todo el año, y desde el paraje La Batra, al pie del volcán, parten circuitos de trekking y se realizan cabalgatas y paseos en 4×4. El recorrido hasta el volcán suele combinarse con la visita a la Caverna de Las Brujas o la Laguna de Llancanelo.

5. Aguas termales

A 50 kilómetros de la ciudad por la ruta provincial 222, el complejo termal Valle de los Molles es un excelente sitio para acampar y hacer recorridos, aunque su mayor atractivo son las aguas mesotermales (con temperaturas de entre 36 y 48 grados), de alta concentración salina y sulfurosas. Allí también hay curiosas formaciones geológicas, como el Pozo de las Ánimas y la cristalina laguna La Niña Encantada. Otra opción, 135 km al oeste de Malargüe rumbo al paso internacional El Pehuenche, las termas a cielo abierto de Cajón Grande tienen excelentes propiedades terapéuticas y un paisaje imperdible. Y 70 km más al norte, las Termas de Azufre son un paraíso cordillerano con glaciares y piscinas al aire libre con aguas a temperaturas de entre 33 y 55 grados. Hay para elegir.

6. Valle de Las Leñas

Es uno de los principales centros de esquí de Sudamérica, y el gran atractivo malargüino de cada invierno. En un entorno ideal para los amantes de la nieve, cuenta con pistas para esquiadores principiantes, intermedios y avanzados y actividades varias como circuitos con motos de nieve y trineos tirados por perros, una palestra para practicar escalada y un sitio de 14 metros de altura para hacer puenting. Un punto central es la bajada de antorchas de cada invierno, que finaliza en la base con vino y chocolate caliente.

7. Rayos cósmicos

El pasado 28 de febrero, el centro de visitantes del Pierre Auger, el mayor observatorio de rayos cósmicos del mundo, recibió al turista número 80.000. Está muy cerca de Malargüe y se puede visitar de lunes a viernes a las 17, de forma gratuita. Vale aclarar que no es un observatorio astronómico tradicional –se basa en el estudio de partículas energéticas–, por lo que no cuenta con telescopios ópticos, pero la visita, de una hora, es muy interesante, y permite empaparse de este proyecto y su funcionamiento, incluyendo presentaciones y videos.

8. Fiesta Nacional del Chivo

Con unas 500 mil cabezas caprinas, Malargüe es uno de los mayores productores de chivitos del país. Por esa razón, la Fiesta Nacional del Chivo es su evento más importante, que se acompaña, claro, con buenos vinos malbec. La fiesta se organiza todos los años en enero –cuando también se celebra la Fiesta del Cordero– y despliega ferias regionales y shows de folclore, además de concursos de canto y danzas y la imperdible “maratón” de chivos a las llamas. La primera jornada de la fiesta se elige la Reina de la Vendimia departamental.

9. Truchas y pesca

Al pie de los Andes, junto al dique Blas Brisoli, el establecimiento Cuyam-Co se dedica a la cría de 28 mil truchas en aguas de vertiente. La visita permite degustar y tomar nota de distintas formas de preparación. Hay camping, cabañas y alquiler de equipo de pesca. Siempre que se cuente con un permiso, una buena opción de pesca es recorrer los ríos y arroyos de la zona. Tanto en los ríos Atuel, Salado, Malargüe y Poti Malal como las lagunas Sosneado y La Blanca, es más que probable encontrar truchas arco iris, fontinalis, marrones y criollas, además de percas y pejerreyes.

10. Aventura en Turcará

En el impresionante escenario natural de la Cuesta del Chihuido, este emprendimiento privado es un parque de aventuras con tirolesas, puentes colgantes, paredes naturales para escalar o practicar rappel y senderos de trekking. También está la cascada de Manqui Malal, un salto de 29 metros de altura ubicado a casi 2 mil metros sobre el nivel del mar, al que se llega por un sinuoso camino. La Vuelta de la Virgen es un privilegiado mirador del entorno.

Por Carla Lioi / ESPECIAL PARA CLARIN 14/04/13