Mendoza ofrece dos interesantes opciones para visitar en el próximo finde largo: Malargüe y San Rafael, destinos que esperan al viajero con propuestas de aventura, relax y disfrute para toda la familia.

San Rafael se presenta como una excelente opción para todos los que buscan alternativas a los destinos «populares» para las vacaciones.

 

Por la diversidad de las actividades que pueden realizarse, es un típico lugar «apto para todo público», que pasó de ser un destino de temporada a recibir visitantes durante todo el año.

 

¿Qué hacer? San Rafael es famosa por el turismo aventura con el ya clásico rafting, la posibilidad de hacer tirolesa en el imponente Cañón del Atuel, trekking diurno y nocturno en Valle Grande visitando cuevas y lugares encantados, circuitos en camionetas 4 x 4, tirobangi cruzando el Lago de los Reyunos, atravesar montañas y senderos en cuatricíclo y realizar cabalgatas con guías especializados, entre otras muchas alternativas.

Pero además, el turismo gastronómico está en franco crecimiento, con visitas a algunas de las bodegas más prestigiosas del mundo y degustaciones para recordar.

 

Algunas excursiones recomendables en San Rafael son:

  • Cañón del Atuel: en este recorrido se destacan los 56 km de este magnífico accidente geográfico. De principio a fin, este camino va bordeando el río Atuel, custodiado por paredes de 260 metros en ambos costados. Colores inimaginables se destacan en la roca. Durante el recorrido se conoce Cuesta de los Terneros, Mirador San Francisco de Asís, El Nihuil (Embalse, Club de Pescadores y la Villa) y Valle Grande. Aquí se pueden hacer un viaje en catamarán, en rafting y cabalgatas.

 

  • Los Reyunos: en un mix de vinos, historia, tecnología y aventura, en esta excursión se accede a bodegas, la Villa 25 de Mayo, el Área Fundacional, los diques Galileo Vitale y Los Reyunos. Allí podrá hacerse además un paseo en catamarán y el tirobangi.

 

  • Día de Aventura: opción para los amantes de la naturaleza, en una zona de paisajes deslumbrantes. La aventura empieza al embarcarse en lancha e internarse en el Lago de Los Reyunos. Tras media hora de navegación, se desembarca y comienza una caminata hasta el inicio de la escalada en vía ferrata (70 m). Luego, una tirolesa lleva al visitante hasta los mejores puntos panorámicos, para terminar con un emocionante rapel de 50 metros de extensión.

 

  • Caminos del Vino: como no podía ser de otra forma en estas tierras de buen y variado vino, ésta es una alternativa tentadora para disfrutar en cualquier época del año. Se conoce allí todo lo que rodea al mundo del vino y sus procesos de producción, con visita a una fábrica de corchos y a viñedos, y degustaciones incluidas en la famosa Bodega Goyenechea.

El paseo se inicia en «Alcornoque», lugar donde se descubre por qué el corcho natural es la mejor opción para preservar un vino. Luego se realiza la visita a una aceitera, donde se observan los nuevos procesos para la obtención del aceite de oliva, y sus virtudes y secretos. El camino termina en una bodega boutique, donde se aprenden los secretos del buen vino mendocino en el marco de charlas sobre las variedades de la vid, y una experiencia práctica sobre el trabajo con ella, finalizando con una degustación dirigida de cuatro varietales y una fabulosa picada de fiambres artesanales y empanadas recién horneadas en una casa de campo.

 

Malargüe es sin duda un punto estratégico para conocer diversos atractivos turísticos del sur de Mendoza y, además de ser sede de la mayor fiesta del chivo en el país, la naturaleza la dotó de un cielo diáfano gracias al cual se instaló allí un importante observatorio astronómico.

 

Atravesada por la mítica Ruta Nacional 40, está rodeada de ríos ideales para la pesca, lugares arqueológicos y paleontológicos, una laguna que es sitio Ramsar con aves migratorias, con la Cordillera de los Andes a pocos kilómetros y en invierno un importante centro de nieve en Las Leñas.

 

Con estos condimentos, a 420 kilómetros al sur de la ciudad de Mendoza y a 1.475 metros sobre el nivel del mar, Malargüe invita a disfrutar vacaciones para toda la familia, con una variada oferta de actividades.

Un patrimonio de Malargüe es la Fiesta Nacional del Chivo, que celebra una de las tradiciones más arraigadas del lugar, la cría y la comercialización de esta especie. Para quienes disfrutan de la pesca, el río Grande, al sur de la ciudad, es un lugar ideal para obtener truchas.

En el aspecto geológico, el visitante puede remontarse millones de siglos atrás, a través de la observación de las formaciones rocosas del Parque Volcánico La Payunia -el de mayor concentración de conos volcánicos del mundo- o en los alrededores del volcán Malacara.

 

Algunas excursiones recomendables en Malargüe son:

  • Las Leñas: este paseo se sitúa en uno de los escenarios más bellos del mundo, como es la Cordillera de los Andes, una sucesión de cordones montañosos que albergan tesoros al alcance de la mano. El recorrido atraviesa las Salinas del Diamante, El Sosneado, Los Molles (con opción a un baño termal), la Laguna de la Niña Encantada, el Pozo de las Ánimas y el encantado Valle de Las Leñas.

 

  • Caverna de las Brujas: éste es un paseo hacia la moderna ciudad de Malargüe en la que se encuentra Manqui Malal -o «el mundo de los fósiles», como muchos la conocen- y la increíble Caverna de las Brujas. Durante el recorrido se conocen la ciudad, el Museo Regional Plaza San Martín, el Dique Blas Brisoli, el criadero de truchas, Cuesta del Chihuido y Manqui Malal.

También puede sumergirse en las entrañas de la montaña con una visita a la reserva natural Caverna de las Brujas, que se adentra en el cerro Negro y tiene ocho kilómetros de ramificaciones, aunque los turistas sólo pueden ingresar unos cientos de metros, siempre en compañía de un guía.

El recorrido de la reserva Caverna de Las Brujas demanda unas y dos horas, durante las cuales se aprecian extrañas formaciones de estalactitas y estalagmitas.

 

  • Turcara. Unos 35 kilómetros al sur de la ciudad, por la Ruta 40 y en la Cuesta del Chihuido, se encuentra el parque de aventuras Turcara, donde se pueden realizar actividades de senderismo, tirolesa de vuelo y salto, observar fósiles e ingresar a una caverna.

El predio, enclavado en un paisaje rocoso y de altura, cuenta con instalaciones accesibles para personas con discapacidad motriz, a las que permite desplazarse por senderos y puntos panorámicos.

El parque cuenta con servicio de buffet y camping, y todos los elementos de seguridad para que los grupos familiares que concurren con niños puedan pasear y hacer las actividades de aventura que se proponen durante las visitas.

 

A todas estas propuestas, Malargüe suma un clima ideal, un paisaje coronado por los hielos eternos, tradiciones, rísabores y, sobre todo, la amabilidad del lugareño, que la convierten en una plaza de primer nivel a la hora de elegir las vacaciones.

 

Fuente: Ambito

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