En función de las tendencias actuales de calentamiento, se estima que la temperatura en alta montaña aumentará 2,8° C en un siglo. Esta condición, sumada a las escasas precipitaciones níveas, influirá en la retracción de glaciares.

Con el calentamiento global como telón de fondo, científicos mendocinos se centran en estudiar la situación actual de nuestra provincia y las posibles acciones para mitigar sus consecuencias.

De hecho, según diversos análisis comparativos, han concluido que la tendencia de temperatura ya está mostrando aumentos en el llano y que se hacen más intensos a medida que se incrementa la altura del terreno.

“En líneas generales el proceso de calentamiento está ocurriendo y de acuerdo a los escasos datos meteorológicos y los modelos ese calentamiento es y será más intenso en la Alta Cordillera”, explicó Ricardo Villalba, director del Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (Ianigla), Cct-Conicet, Mendoza.

Para afirmar este concepto se basa en estudios de temperatura que se toman desde el año 60. “Desde ese año en la ciudad de Mendoza y San Juan el aumento debido al calentamiento ha sido en promedio de 0,24 grados cada década, lo que marcará 2,4 grados centígrados en un siglo”, precisó el experto.

En cambio, las estaciones colocadas a mayor altura indican un incremento más marcado. “A medida que nos vamos más arriba el aumento de temperatura es mayor y se estima en 0,28 grados por década, es decir, 2,8 grados en cien años”, detalló.

Si tomamos como ejemplo Punta de Vacas con una temperatura media anual de aproximadamente 6 grados, a fin de siglo subirá a 9; algo similar ocurriría con Uspallata, donde la temperatura pasaría de 12 a 15, o en Cristo Redentor donde se incrementaría de 0 a 3 grados centígrados.

Retracción de glaciares

Una consecuencia del calentamiento en la cordillera será la retracción de los glaciares que se encuentran a mayor altura y se ven afectados, a su vez, por la disminución en las precipitaciones níveas en esa zona.

“Para que un glaciar avance se necesita tener temperaturas relativamente bajas y abundante precipitación para que su balance de masa anual sea positivo”, expuso el científico a la vez que indicó qué pasará si la situación es la opuesta.

“Si la temperatura se incrementa va a haber más ablación- pérdida de masa- y encima si se tiene menos precipitación el balance va a ser más negativo”. Por lo tanto será inevitable la disminución de una reserva hídrica estratégica para la provincia.

“Se trata de un factor preocupante porque al tener menor disponibilidad de agua aumentará la vulnerabilidad regional”, remarcó el experto.

Para explicar la importancia de las masas de hielo recordó que en el año 1968 en la cordillera de los Andes nevó solamente un 5% de los esperado pero en el Río Mendoza hubo un caudal del 40% porque el aporte restante vino de los cuerpos de hielo.

“En el futuro si tenemos menos glaciares y un año con poca precipitación vamos a tener menos del 40% de disponibilidad de agua”, adelantó.

Por otra parte, Villalba hizo hincapié en la variabilidad de las precipitaciones en cordillera.

“Si bien en el 68 nevó un 5%, en el 72 las nevadas fueron el doble de lo normal y en los años 82 y 87 más del doble”, recordó y continuó: “Esa variabilidad interanual forma parte del sistema propio de nuestra cordCalentamiento Globalillera. Lo que esperamos que esa característica nos ayude a que de vez en cuando tengamos un año de buenas condiciones que nos permita ir recuperando lo que se vaya perdiendo de glaciares”.

Lo que sí marcó como una realidad es que de acuerdo con los modelos climáticos, recién a fin de este siglo se podrán observar estadísticamente en forma significativa los efectos del calentamiento con un reducción general de las precipitaciones níveas; esto es así debido a la enorme variabilidad de la precipitación en nuestra provincia.

 

Más precipitaciones

Lejos de vislumbrar un panorama oscuro para nuestra provincia, el director del Ianigla puso el foco en el desafío de enfrentar esa variabilidad. Asimismo subrayó como una buena noticia el incremento de las precipitaciones en el llano.

“Los pronósticos globales indican que la precipitación en la zona llana van a aumentar y uno lo pudo ver en febrero de este año en el que llovió aproximadamente cuatro veces lo normal, no quiere decir que siempre va a ser así, pero sí va a ir paulatinamente aumentando”, señaló.

Ante esta modificación apuntó a la necesidad de cambiar estrategias para aprovechar de las lluvias de verano como una forma de compensar la reducción del agua que proviene de las nevadas en la Cordillera.

“Que el agua de las lluvias de verano caiga toda concentrada en el verano también es un desafío porque nos puede favorecer el desarrollo de enfermedades criptogámicas que afectan la vid”, reconoció Villalba.

Como un primer paso para actuar al respecto adelantó que se colocarán, en conjunto con la Dirección General de Irrigación (DGI) y el gobierno de la provincia, estaciones meteorológicas en zonas más bajas como el Cordón del Plata y la Precordillera.

“Nunca medimos allí porque el agua venía de la Cordillera Principal, pero ahora necesitamos saber cuál es la contribución de otros sectores de nuestras montañas, precisó. Otra medida que mencionó fue la futura construcción de reservorios de agua por parte del DGI que tienen como propósito mejorar la eficiencia del riego y recolectar agua de lluvia.

“Lo importante es que seamos conscientes, tengamos claro lo que está pasando y empecemos a trabajar todos juntos”, enfatizó el científico.

Informe sobre la situación mundial

Un nuevo informe elaborado por el Potsdam Institute for Climate Impact Research y Climate Analytics para el Banco Mundial analiza los riesgos que el agravamiento del calentamiento global representa para el bienestar y los medios de subsistencia de las personas en las regiones de América Latina y el Caribe, Europa oriental y Asia central, y Oriente Medio y Norte de África.

El documento titulado “Bajemos la temperatura: cómo hacer frente al calentamiento global” concluye que el sistema atmosférico de la Tierra sufrirá un calentamiento cercano a los 1,5 °C por encima de los niveles preindustriales -lo que representa un aumento en comparación con el calentamiento actual de 0,8 °C- debido a las emisiones pasadas y previstas de gases de efecto invernadero.

De acuerdo a lo expuesto, las personas de todo el mundo se verán afectadas por los impactos del calentamiento, en especial los que cuentan con menos recursos, a medida que los fenómenos extremos relacionados con el clima lleguen a ser más comunes y aumenten los riesgos para la producción agrícola, la generación de energía y la disponibilidad de recursos hídricos.

Disminución comparativa

Si bien Ricardo Villalba, director del Ianigla y responsable del Inventario Nacional de Glaciares, reconoce que hay un proceso de retracción de estos cuerpos de hielo, todavía no se sabe con exactitud en qué proporción ha disminuido cada uno debido al calentamiento.

“Ese dato va a salir de una segunda etapa del Inventario Nacional que se realice en el futuro utilizando la misma metodología que la recientemente empleada”, explicó el científico que calcula que esa información estará disponible en 2017.

“Recién allí se va a conocer el retroceso exacto de estos últimos cinco años que va a estar muy marcado por período seco 2010-2014 que estamos viviendo”, añadió.

Con respecto a la información previa disponible sobre glaciares, que es la del Inventario realizado por Ianigla en la década de 1980, precisó que se realizó utilizando fotografías aéreas del año 1963 y no imágenes satelitales como se está haciendo en esta oportunidad.

En 1963 se registraron 665 km2 de glaciares en la cuenca del río Mendoza y en el inventario recientemente difundido por Ianigla se midieron 572 km 2. “Mirando esos números se puede decir que en líneas generales hay una disminución pero ambos métodos no son comparables”.

Fuente: Diario Los Andes
05/12/2014

 

Artículos Relacionados

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.