La semana pasada se fijó en US$ 50 mil diarios el cupo con el cual los operadores pueden contar para atender sus compromisos con los prestadores del exterior. Esta cifra es un tercio de la que había hace menos de un mes. Y en el mercado temen que en las próximas horas el cepo para transferencias se siga jibarizando aún más. La oferta, la financiación, el riesgo, la demanda y las relaciones entre los eslabones de la cadena comercial están cada día más expuestos.

Con el recorte a sólo US$ 50 mil por día, desde el lunes pasado los dólares habilitados por el Banco Central para hacer frente a los compromisos de pago con los prestadores del exterior se redujo a un 10% del techo que regía en 2012 para las importaciones en general y a un tercio del cepo que había hace menos de un mes. Si el recorte a US$ 75 mil impuesto hace tres semanas ya había encendido todas las alarmas, la nueva vuelta de tuerca al cepo fue llovido sobre mojado para los operadores del mercado turístico. Una agudización que se tradujo -como novedad- ya no en el temporal levantamiento de la financiación, sino directamente en un coyuntural apagón de la venta con tarjeta de crédito por parte de algunos jugadores.

Dicho esto, se impone aclarar que no hay corrientes dominantes en las decisiones adoptadas por las empresas (de hecho, el recorte del cupo para transferencias ni siquiera fue para todos por igual). Lo único que hegemoniza en estos días el mercado es la diversidad de respuestas para tratar de menguar el posible impacto de una devaluación (las empresas acumulan pesos para pagar deuda en dólares) y la noción de que algo va a cambiar antes de fin de año.

¿YA PASÓ LO PEOR?

El último cepo fue recibido por un mercado anestesiado, que espera despertarse este lunes y que ya sea el 10 de diciembre. Pero lo cierto es que los rumores para los próximos días de transición son poco halagüeños. En concreto, todas las fuentes consultadas reconocieron que temen que en las próximas horas el cupo para transferencias se siga jibarizando (incluso algunos no descartaron un virtual cierre de las importaciones). “Yo noto mucha preocupación por lo que pueda suceder el lunes próximo, sobre todo teniendo en cuenta que el cupo se recortó una semana antes de las elecciones”, reconoció el titular de la Faevyt, Fabricio Di Giambattista, quien aclaró: “Son muy dispares las decisiones que fueron tomando las empresas. Pero lo cierto es que ninguna puede mantener cerrada la venta durante un mes”.

Del lado de los operadores, el presidente de la entidad que los representa (la Aaovyt), Alberto Crupnicoff, le dijo a este medio que el último recorte se suma a otras decisiones que llevan al sector a una situación complicada: “Es un golpe muy duro. Y uno puede entender que haya un problema serio con las divisas, lo que no se comprende son las prioridades con las que se toman las medidas. Se siguió vendiendo dólar ahorro y creo que en términos de opciones el atesoramiento de moneda no es prioritario cuando hoy una empresa pensada para producir en función de una estructura de 100 empleados tiene cupo como para sostener una de 30 trabajadores”.

RECORTE NO PARA TODOS.

Pese a que la poda hasta US$ 50 mil diarios afectó a la mayoría del mercado, lo cierto es que hubo algún que otro gran jugador al margen. Uno confirmado fue el líder en facturación, Despegar, al cual -de todos modos- ni el monto anterior ni el actual es suficiente.“Nuestro discurso no cambió desde hace dos semanas, básicamente, porque para nosotros no hubo un cambio de situación y seguimos con el mismo cupo que antes”, señaló a este medio el vocero de la compañía, quien explicó: “Creemos que se decidió no tocar a los que más volumen mueven, que además fuimos los más afectados por los primeros recortes”.

CADA CUAL ATIENDE SU JUEGO.

La oferta, la financiación, el riesgo (sobran pesos, faltan dólares mientras sobrevuela el fantasma de la devaluación), la demanda y las relaciones con los proveedores y entre los eslabones de la cadena quedaron un poco más expuestos a las nuevas reglas de juego.

Respecto de la oferta, como dijimos, la novedad es que al repliegue de las cuotas (hasta Despegar las quitó para hoteles y paquetes cerrados para el exterior) se sumó la decisión de casi 10 operadores de frenar la venta con tarjeta de crédito. Algunos hasta nuevo aviso, e incluso algunos sólo por un día, hasta que pasara el balotaje. “Considerando la situación de incertidumbre que se ha creado alrededor de la elección del 22 de noviembre, no tenemos la certeza de que los prestadores financieros mantengan las actuales condiciones a partir del próximo lunes”, explicaba el viernes un comunicado de un mayorista a sus clientes. La heterogeneidad de las condiciones de la oferta no sólo está en la financiación, sino fundamentalmente en las modalidades de cancelación. Mientras que para algunos la operatoria no fue alterada, una decena de líderes de mercado dejaron de fijar el tipo de cambio para las reservas de servicios con fecha de salida posterior a los 15, 20, 30 días, según cada caso. Es decir, pueden confirmarse y abonarse, pero no congelan ni parcial ni totalmente su relación con el valor de la divisa. De todos modos, esto tampoco es tan lineal. En general la venta de cupos y las salidas grupales no son alcanzadas por estas limitaciones. “La situación hoy se define de cada empresa con cada cliente”, graficó Crupnicoff.

A esto hay que sumarle el puñado de aerolíneas que dejaron de vender pasajes a más de 90 días y la lucha titánica de las empresas de cruceros con sus casas matrices para evitar una medida similar. Conclusión, “Hay un inventario limitado”, respondió el director del Grupo GEA en Argentina, Marcelo Capdevila, que calculó que la reducción se ubica entre el 30% y el 40%. “Se puede vender, pero también es cierto que –por diversos motivos– se paró la euforia de demanda que hubo en las semanas anteriores”, completo el directivo, quien dijo que desde GEA se apoya a los socios con información actualizada día a día de las medidas que toman sus tres decenas de proveedores.

MÚLTIPLES CONTUSIONES.

El diagnóstico respecto al reciente devenir de la demanda fue compartido por otros colegas consultados. “La demanda aflojó en los últimos días, no sólo por los cambios en las condiciones y el anterior flujo de venta anticipada, sino también por los sucesos de París más ciertos discursos que crean un clima internacional inestable y hacen que la gente prefiera esperar para definirse”, coincidió el titular de la Aaovyt.

HAYA PAZ.

Obviamente la diversidad en las respuestas al cierre de la canilla de dólares del Central dejó heridas en el mercado. Entre los operadores ha habido cruces de declaraciones entre colegas por “querer sacar una ventaja y acaparar mercado”. Del lado de los minoristas el fastidio con los mayoristas viene por haber forzado un enfriamiento de las ventas.

Pero con el correr de los días (sumado a que el cepo es cada vez más democrático y que la demanda bajó la temperatura por sí sola) empezó a ganar un espíritu más “comprensivo” entre los eslabones de la cadena. “Se entiende la irritación de las agencias, pero hay que contemplar que hay una razón superior que impide vender con normalidad y que toda la cadena comercializadora debe manejar equilibradamente la situación. Por lo menos hasta que se defina una política cambiaria y se fijen reglas de juego claras a futuro”, señaló Crupnicoff, quien dijo que la disyuntiva es “sostener la relación con nuestros clientes sin descuidar el patrimonio de las empresas”.

En este sentido, el director del Grupo GEA en Argentina afirmó que “apoyamos las diversas decisiones temporales que están tomando los proveedores y entendemos tanto a los que siguen tomando las reservas como a quienes para protegerse están limitando cierta porción de la venta”.

Por último, el titular de la Faevyt insistió en apelar a la comprensión del mercado y reclamó “resolver estas limitaciones que tienen que ver con el tipo de cambio”, que afectan tanto a las agencias como a los operadores en la vocación de prestar todos y los mejores servicios.

Fuente: Ladevi
26/11/2015

 

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