El sector inmobiliario marplatense abrió el debate al sugerir un 25% de aumento en los alquileres de cara al verano. Inmediatamente, el secretario de Turismo de la Provincia pidió responsabilidad a los empresarios y dijo que ése era el techo y se justificaba por mejoras en los servicios. Los hoteleros a coro sostienen que ese número no cubre el incremento de costos y la rentabilidad sigue en picada, pero le temen a la competencia de Brasil.

Compromiso, responsabilidad y colaboración con los precios”, fue el reclamo del secretario de Turismo de Daniel Scioli, Ignacio Crotto, a todos los empresarios de la actividad para brindarle a los viajeros a la Costa “una oferta accesible y competitiva, y así tener una buena temporada”. Hasta ahí, la declaración es un calco de la realizada a esta misma altura del año en 2014. La diferencia es que el 25% de incremento en las tarifas fijado como techo (“es el máximo sugerido, y esto no significa que todos aumenten ese porcentaje”) se da en un contexto singular. Un escenario donde el cepo ya no asusta a nadie a la hora de cruzar la frontera y en el cual la devaluación del real brasileño agiganta la competencia para los destinos de la Costa Atlántica. Pero, a la vez, donde los empresarios acusan la fatiga de pensar otra tempo rada con tarifas por debajo de los incrementos de los costos interanuales y cuando los crujidos de la rentabilidad se han vuelto ensordecedores.

EN PERSPECTIVA.

El número mágico, 25%, es en realidad una traslación de la sugerencia de incremento para la temporada en los precios de alquileres realizada la semana pasada por el Colegio de Martilleros marplatense. Una recomendación que conllevó a una inmediata aclaración de Crotto en el sentido de que el índice era un techo (incluso por encima del deseado) y no una norma: “No se puede hablar de un porcentaje puntual. En algunos casos, el incremento se debe a que ciertos establecimientos han mejorado servicios con respecto al año anterior y han incorporado otros nuevos”.

Pero no sólo los hoteleros creen que el 25% se queda corto, los propios martilleros que fijaron ese reajuste consideraron que “implica un sacrificio para los propietarios”. El titular del Colegio, Miguel Ángel Donsini, insistió en que a veces es preferible ganar un poquito menos, pero garantizar la ocupación. Según el dirigente, el precio de referencia se delineó teniendo en cuenta que “a raíz de la devaluación que aplicó Brasil la temporada puede presentarse complicada. Sabemos que tenemos que ser competitivos en el tema precios”.

EN CLAVE HOTELERA.

Si al dueño de un departamento no le cierra la ecua ción de tarifa vs. inflación, no es sorprendente que a los hoteleros, que deben sostener una estructura de empleados y una creciente carga tributaria, el número mágico les apriete aún más el zapato.

“El hotel tiene otra estructura de costos y con el 25% estamos un poco cortos. De movida el convenio salarial aumentó un 29%, a lo cual si le sumamos otros componentes (gastronómicos e impuestos) ese valor de referencia está muy por debajo del costo”, evaluó Fabián Salvucci, titular de la filial de Pinamar y Cariló de la Asociación de Hoteles de Turismo (AHT). Según re- veló el dirigente, si bien el tema no se trató en profundidad en las reuniones de la entidad, “lo que se estuvo hablando es de alrededor del 30%. Ynome animo a decir más porque la situación no está para andar holgados, dadas las circunstancias del turismo interno y externo que vamos a tener”. El empresario marplatense y dirigente de la filial local y nacional de la Fehgra, Rolando Dominé, coincidió en que para atender los costos crecientes el incremento no debería ser inferior al 30%: “Esos cinco puntos parecen una minucia, pero en términos de lo que significa la evolución de una caja hotelera es importante”. De todos modos, el presidente de la Asociación Empresaria Hotelero Gastronómica (AEHG) de “La Feliz”, Eduardo Palena, dijo que la sugerencia es que el tope de incrementos no supere el 25%: “Sabemos que estamos resignando rentabilidad y no cubre el aumento de costos, pero entendemos que es un esfuerzo para tratar de que la temporada sea buena. Hay que ser medidos y tener en cuenta lo que puede pagar el turista para que alcancemos una buena ocupación. No sirve de nada poner la tarifa que nos parezca razonable y que la gente elija otro destino”.

EL FUSIBLE.

Ahora bien, cuán aplicados están siendo con el techo anunciado la semana pasada. Un operador de turismo consultado (prefirió no identificarse) dijo que la situación es dispar y los aumentos informados para el verano oscilan entre el 25% y el 35%. Pero el problema –según su óptica- no sólo es el “dibujo”, sino que “ahora mismo estoy cotizando un viaje a Disney para mayo o junio de 2016 y tengo las tarifas. Pero acá en Mar del Plata no las consigo ni para el próximo fin de semana largo”.

Consultado al respecto, Dominé extrañó que no hubiera habido intercambios de opiniones con el resto de la hotelería: “Es tan difícil fijar precios sin mirar lo que hace la competencia que lamentablemente estamos postergando el anuncio de tarifas de enero, porque entendemos como natural hacer un cruce de opiniones con otros colegas y la oferta que compite del exterior”.

Por su parte, el titular del establecimiento Delfín, Rubén Fernández, calculó que el costo operativo se incrementó entre un 30% y 33% de un año a otro, con lo cual “hoy estamos en un punto donde ya no podemos jugar con cuánto cobra el vecino para fijar nuestras tarifas. Además, si bien el porcentaje asusta, la realidad es que en pesos seguimos siendo más económicos que otros destinos nacionales e inter- nacionales”.

El empresario marplatense explicó cuál es el compro- miso que se pone en juego ante este panorama, don- de cruje la rentabilidad y se imponen techos que no cubren la inflación: “Cada uno sabe lo que tiene que hacer. Nosotros somos responsables en tratar de mantener las fuentes laborales y si la rentabilidad baja alarmantemente uno tiene que poner en la balanza si achica costos, si los traslada a la tarifa o hace un mix”.

Por último, el representan- te de una agencia receptiva local razonó: “No creo que una buena temporada pase por el precio, sino por la decisión del turista de venir a la Costa por tener una ciudad segura, limpia y con atractivos. Yo prefiero que la gente que maneja esos asuntos se ocupe de eso y no de si el hotelero tiene que aumentar.

Fuente: Ladevi
25/09/2015

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