“La revancha de la clase media pudiente: dólar ahorro, dólar turista y turismo se llevan siete veces más que el cupo a automotrices”, tituló la semana pasada uno de los diarios económicos nacionales.

Al mejor estilo del clima que antecedió al establecimiento del 35% y la posterior devaluación, fueron varios los medios que contrapusieron los problemas de las empresas para importar insumos con la situación “que viven los ahorristas y turistas argentinos, que hasta el momento no han tenido ni una sola traba, ya sea al intentar comprar divisas como al momento de adquirir pasajes o paquetes al exterior”, postulaba Infobae sobre la base de los pedidos de divisas para atesoramiento y “para viajar al exterior” más las proyecciones de los gastos con tarjeta en dólares. Si bien es cierto que las reservas están sufriendo una presión creciente para dar abasto a la demanda de dólares. El punto es que algunos analistas al hacer cuentas sobre el impacto de ese drenaje insisten en incluir la actividad extractiva del turismo con un rol protagónico en la cuenta total del drenaje.

LOS NÚMEROS DE LA AFIP.

Sin embargo, cuando se entra a segmentar el destino de los billetes autorizados por la AFIP (a diferencia de las estadísticas del Central no incluye los gastos con tarjeta) quedan plasmadas distintas responsabilidades. Si bien el grueso del problema está en las compras con tarjeta (es el 68% de losegresos por Turismo), la evolución de la venta de dólar turista y la comparación respecto del destinado a “ahorro” dan cuenta de ello. Primero, es verdad que en julio las compras de dólar turista pegaron un salto considerable: +60% respecto a junio y +30% respecto al mismo período de 2014. Esto significa que en la variación interanual se pasó de demandar US$ 36 millones a casi U$S 45 millones. A la hora de encontrar explicaciones es inevitable marcar la estacionalidad de julio y el recalentamiento de la demanda producto de las vacaciones invernales y un repuntede las ventas de viajes al exterior. Además, es insoslayable que el incremento de la brecha entre el dólar turista ($ 12,4) y el blue ($ 15) también le devolvió cierto atractivo que había perdido en el primer tramo del año. De hecho, si se comparan las compras de billetes para turismo tramitadas ante la AFIP de enero a julio contra los mismos meses de 2014 se verá que no sólo no ha crecido, sino que retrocedió cerca de un 10%. Por otra parte, hay que hacer la salvedad de que el dólar ahorro se llevó en julio 14 veces más divisas que el turista (US$ 636 millones contra US$ 42 millones). En lo que va del año, para atesoramiento se fueron más de US$ 3.400 millones (+530% respecto a 2014) contra US$ 270 millones para viajar al exterior. Números que hablan de que no todas las ventanillas están batiendo records. De todos modos, a los números de turismo hay que sumarle los que se desprenden del MULC del Banco Central, que –si bien aún no se han publicado los datos oficiales del segundo trimestre– muestran un salto muy importante en la demanda de divisas. Sobre todo, para hacer frente a los polémicos gastos con tarjetas, que se espera que superen los US$ 2.500 millones sólo en el primer semestre. Una vez que el BCRA confirme esto, habrá una nueva andanada de escraches contra el emisivo, pese a que desde el sector se suele decir que sólo una pequeña parte corresponde a gastos efectivamente en viajes y que el dato se infla con la compra online desde Argentina en páginas del exterior.

Fuente: Ladevi
07/08/2015