A solo unos 40 minutos de la Ciudad, se alzan los restos de un viejo pueblo minero, abandonado en la década del 50.

 

Nuestras propuestas de trekking siempre apunta a conocer paisajes maravillosos de nuestra provincia y, también, descubrir las historias que hay detrás de cada lugar.

Aprender de nuestro entorno y aprender el uno del otro, bucear dentro de una mina con una linterna, emprender desafíos que tengan como único objetivo el juego y la vivencia, recorrer las paredes de un horno donde antes solo entraba yeso y carbón, son pequeñas grandes aventuras que esperamos tengan la fortuna de compartir en familia.

 

Las Minas de Salagasta, ubicadas en el departamento de Las Heras, se han convertido en un lugar perdido en el tiempo, que viajeros y aventureros visitan constantemente, mezclando presente y pasado. Minas de Salagasta es un rincón poco conocido de Mendoza, un lugar perdido en el tiempo donde sus muros y suelos nos susurran el pasado. 

 

Las minas comenzaron a funcionar a finales del siglo XIX y su principal mineral era la Bentonita, siendo Mendoza la tercera productora detrás de Río Negro y de San Juan. También se extraía cobre, oro, plomo y talco. Desde su apertura hasta mediados de la década del 50, las Minas de Salagasta vieron pasar a más de 400 personas por sus profundidades.

Numerosos viajeros recorren el sendero que parte desde el puesto El Chavo, que tras un recorrido de 6 km lleva al pueblo que circunda la mina, conocido como Los Colorados. Al día de hoy permanecen las ruinas de un pueblo habitado en su momento por casi 200 familias, ruinas que todavía dan pistas de cómo eran su vida y costumbres.

Entre los edificios que permanecen a pesar de los embates del tiempo, se encuentran la casa de un capataz, un viejo horno de fundición, las barracas de los mineros y una escuela para los niños del pueblo, que muestran una perspectiva de la vida de un pueblo construido alrededor de una mina. Podremos ver una antigua estación sismológica, una virgen que recibía las ofrendas de los mineros, dos hornos y mucho más que nos revelará el esplendor de esas épocas pasadas.

Cierto aire de desolación recorre el lugar, pues la vida del minero nunca fue fácil. Hoy en día podemos recorrer las ruinas y vivenciarlo.

 

Quienes toman el recorrido y se internan en los pasillos de la mina hablan de una sensación perturbadora, una mezcla de pasado y presente que transmiten los restos de este viejo pedazo de historia mendocina, de los hombres que vivieron y trabajaron en esta mina, tan cerca y a la vez tan lejos. 

 

Las Minas de Salagasta se encuentran a solo unos 40 minutos de la Ciudad de Mendoza. Para llegar a las minas se debe tomar la Ruta Provincial 52 que va hasta Uspallata, pasando por Villavicencio. Antes del monumento de CANOTA, hay que continuar 10 km hacia el este por un camino de ripio en buenas condiciones que llega hasta el puesto El Chavo.

En ese puesto vive el Sr. Ramón (conocido como El Chavo). Es una persona muy amable y dispuesta a ofrecer información y la ayuda que se le requiera. Cobra un ingreso por persona y brinda un servicio de búsqueda si no se ha regresado al atardecer.

 

Fuentes: mendozapost y tuiti trekking mendoza

 

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