Por su sencillo manejo y bajo precio, el kayak es una embarcación accesible a todo aquél que quiera liberar tensiones y hacer deporte. Potrerillos, El Carrizal y el Sur se han llenado de kayakistas.

Escuchar el silencio roto por el agua que choca a centímetros de nosotros en el marco de un paisaje que parece increíble pero que, sin embargo, es parte de nuestra cotidiana montaña mendocina. Es lo que viven los amantes del kayakismo, una tendencia que ya se impuso a nivel nacional y que en Mendoza pega fuerte.

Ya no es infrecuente ver, por las rutas rumbo a Potrerillos o al sur mendocino, autos que portan estas embarcaciones en los techos y que pronto serán puestas a flote para disfrutar de un día sobre los espejos de agua de la provincia.

Algunos navegantes que realizan salidas los días de descanso, dieron más detalles sobre esta actividad, adelantando que no tiene límites de edad ni de estado físico, aunque al ser una práctica deportiva requiere de un esfuerzo que no debe ser menospreciado.

Según explicaron, el kayak tiene tres usos: recreativo, para pesca y como actividad deportiva.

Los especialistas en el tema, explican que hay diferentes tipos de embarcaciones: desde aquellas denominadas “sit on top”, que son abiertas rotomoldeadas, hasta aquellas que sirven para ir de pesca preparadas con GPS, caña y sondas, pasando por las que son utilizadas para hacer travesías, para aguas blancas, o cerradas, de fibra de vidrio.
Lo más importante para quien quiere comprarse un kayak, es que éste sea adecuado para la carga y el uso que se le vaya a dar, si por ejemplo una persona de 100 kg se compra un kayak que soporta 95 kg, “va a ser como sentarse en un tronco y seguramente se va a dar vuelta” dicen los que saben…

También debe tenerse en cuenta el lugar en donde se usa la embarcación. Si un kayak anda bien en el lago no quiere decir que sirve para el mar. En general parece una práctica que no es riesgosa, pero ante una situación inesperada, puede serlo.
Los comerciantes tienen responsabilidad cuando venden un kayak. Deberían enseñarlo a usar, al ser fácil de usar, por ahí uno se va solo adonde quiere y resulta difícil volver. Igual que si te caés al agua. Ahí se tiene que saber cómo volver al bote.

Accesorios y recomendaciones

En cuanto a las medidas de seguridad, es fundamental contar en primer lugar con un chaleco salvavidas. El talle debe ser adecuado al peso y al tamaño de la persona: “Si te queda grande corrés el riesgo de que se te salga. Si te queda chico o no es específico, que te raspen bajo el brazo. Además, de la única manera que sirve el chaleco es si está puesto” insisten los especialistas

Otros accesorios que se pueden adquirir son aquellos destinados a la pesca. Posa cañas de dos tipos -embutibles o giratorios- asientos más o menos rígidos, entre otros.

También es  recomendable salir a navegar con mangas largas, sobre todo en el verano ya que el sol es muy fuerte; protector solar, aprender la técnica del reingreso al bote y no usar ojotas, ya que el riesgo de perderlas es grande.

Un detalle importante y desconocido por muchos: el kayak debe estar matriculado e inspeccionado. Esto se hace en la dirección de Recursos Naturales con el boleto de compraventa.  “Es más que nada para que se pueda tomar contacto con los deportistas y se les pueda dar algunas recomendaciones, para que no se metan en lugares peligrosos”, informó el titular del área.

“A mí me han pedido la documentación. Normalmente lo hace la gente del departamento de Náutica pero si no la tenés a lo sumo te advierten y te la piden para la próxima”, dijo el Tano por su parte.

Gente al agua

Los habitué del lago de Potrerillos comentan sus sensaciones en el agua cuando suben a su bote.

“Pasé al kayak porque te da una libertad y contacto con el agua que ninguna otra embarcación te da. Sea pescando o paseando es un medio ágil para recorrer nuestros diques. Tiene un casi nulo mantenimiento y no se necesitan ni siquiera trailers para trasladarlos. En cuanto puedo voy a Potrerillos y al Carrizal. Hace un mes anduve por San Rafael con unos paisajes imponentes”, relatan.

Otro intrépidos navegante cuentan que encontraton en el kayak el complemento perfecto para su actividad preferida: el buceo.

“Es difícil hacer buceo con frecuencia. Me compré mi kayak doble, con la idea de compartir con amigos las salidas; siempre es mejor que solo. El kayak me ha llevado a Potrerillos, que es el más lindo y cerca de Mendoza. También he estado en Los Reyunos y en el Carrizal”, dijo.

Agregó: “La sensación que siento es de libertad, de no tener barreras ni límites, como el que te da el borde del lago. Es el sentir que podés avanzar desafiando olas y viento. ¡Se tiene que sentir!”.

Fuente: Diario Los Andes, Federico Fayad 

 

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