Olvídate del estrés y date un merecido descanso en Luján de Cuyo, un destino con lugares y actividades ideales para un detox físico y metal.

 

¿Cansado de la rutina, del agobio de la gente, el trabajo y los deberes? ¡Es momento de unas vacaciones!, y no hay mejor lugar para un detox físico y mental que un destino antiestrés rodeado de bellezas naturales.

Si bien en Argentina podrás encontrar infinidad de destinos asombrosos con paisajes extraordinarios, como los seleccionados por la campaña New7Wonders: Salinas Grandes, Selva Misionera, Bañado La Estrella, Río Mina Clavero, entre otros; el día de hoy te compartimos el destino antiestrés por excelencia.

De acuerdo con Trivago, uno de los buscadores de hoteles más populares a nivel mundial, este lugar situado en la región Luján de Cuyo es un “destino salvavidas”, ya que ofrece una gran variedad de posibilidades en descanso y relajación.

“El reconocimiento de Luján de Cuyo como uno de los destinos más recomendados debe su atractivo a la localidad de Cacheuta”, explica el portal. Es un espacio de belleza excepcional ubicado a las orillas del río Mendoza.

Si estás buscando una escapada para alejarte del estrés nada mejor que pensar en un destino donde las aguas termales sean protagonistas. En día de hoy te contaremos los beneficios de disfrutar de aguas de altas temperaturas llenas de minerales, una manera de recuperar energías.

Uno de los países que nos brindan la posibilidad de disfrutar de las aguas termales es Argentina. En muchas provincias existen establecimientos que nos invitan a bajar el estrés y cuidar el cuerpo de manera totalmente natural. Las termas son una excelente opción, más aún cuando se combinan con rutinas saludables y otras alternativas para disfrutar los paisajes y distintos destinos.

Lo primero que debemos señalar es qué son las aguas termales. Existen diferentes tipos de aguas, dependiendo de su origen encontramos aguas termales de origen volcánico y de origen geotérmico. Las propiedades y beneficios que otorgan dependerán de la geografía y de la composición del terreno.

Cuanto más sea la profundidad de la que provenga más alta será la temperatura. Encontramos aguas hipertermales, masotermales, hipotermales y frías. A medida las aguas van pasando distintas capas rocosas para alcanzar la superficie van recolectando minerales que son los provechosos para el cuidado del cuerpo.

Cada una de las termas contarán con características y beneficios únicos, que variarán dependiendo del lugar. Son ideales para tratar ciertos dolores y afecciones, limpiar los tejidos, desintoxicar, disminuir el estrés, relajar la tensión de los músculos y las articulaciones, ayudan a mejorar el aspecto de la piel, eliminar toxinas.

Son muchos los tratamientos alternativos que se ofrecen en los distintos destinos, los que están pensados para brindarles a los turistas una especie de combo y así poder aprovechar las características naturales del lugar.

Una de las provincias con importantes piletones de aguas termales es Entre Ríos, también la provincia de Mendoza. En esta última encontramos las termas de Cacheuta, reconocidas por los tratamientos de aromaterapia y los buenos vinos que se pueden disfrutar en las comidas.

La zona de Cacheuta estuvo habitada por tribus huarpes. Las termas fueron incorporadas al territorio dominado por los incas, utilizadas desde tiempos pre-hispánicos y denominadas “Baños de la Punta del Río” por los conquistadores españoles. Las numerosas fuentes de agua que afloran allí, hacen del la zona uno de los destinos principales del turismo salud.

 

 

Termas de Cacheuta

Si visitas Mendoza, no te puedes perder de conocer las Termas de Cacheuta, un destino mágico en el que puedes encontrar un spa termal en el que propios y extraños disfrutan de la armonía y el descanso dentro de unos grandes piletones de piedras con diferentes temperaturas e hidroterapias.

Asimismo, en Cacheuta podrás encontrar un hotel de montaña, ideal para unas mini vacaciones lejos del ruido y la distracción, pensado especialmente para aquellos que buscan un poco de meditación y reconectar consigo mismos y la naturaleza. Entre sus servicios se encuentran baños con agua termal, vistas a la piscina y la montaña, y atención personalizada. 

El Parque de Agua tiene tres piscinas termales (una para chicos, otra con olas) y un sector de vapores de agua termal, con el magnífico marco de la Cordillera. A un kilómetro, el histórico hotel Termas Cacheuta ofrece baños y tratamientos, que se recomiendan para desintoxicar la piel, tratar el sistema respiratorio y como relajantes.

El agua de estas termas es cloruro sulfatada cálcica, y tiene una temperatura de 45º C a 50º C.

Se puede aprovechar en distintas técnicas: balneoterapia, piscina al aire libre, baños de inmersión, baño de chorro, duchas, fangoterapia al aire libre, cabinas de vapor, masoterapia, climatoterapia y gimnasia. Su uso terapéutico es ideal para el aparato respiratorio, locomotor, afecciones de la piel, relax y estética. 

Los baños están contraindicados para mujeres embarazadas o en proceso de lactancia, al igual que los niños menores de 14 años.

natural subterránea con vapor de agua termal), fango termal, masajes, aromaterapia, digitopuntura, reflexología y tratamientos de belleza.

 

Un clásico mendocino

«Durante décadas fue uno de los grandes hoteles de la Argentina, de esos emblemáticos. Luego, como mucho otros, sufrió la decadencia hasta que regresó a la vida.”

Desde mediados de los 80′, el hotel Termas de Cacheuta cuenta con 16 habitaciones ambientadas en un estilo cálido y rústico, cada una de ellas con baños con agua termal. Los huéspedes, además, tienen acceso al Centro Termal, donde pueden utilizar las piscinas con temperaturas entre 28°C y 40ºC; nadar en una pileta de natación también de agua termal, visitar la gruta (un vaporarium natural), o entregarse a la Fango Terapia o a las manos de masajistas con vasta experiencia.» 

«El lugar es, también, un sitio donde se respira historia. La de aquel lejano 1910 en el que el hotel ofrecía 152 habitaciones, contaba con dos torres con ascensores, uno de los cuales se comunicaba con un andén del tren exclusivo para el hotel, dueño entonces de su propio casino y de dos elegantes restaurantes. Ese sitio perfecto sufrió la furia del agua que desató montaña arriba el colapso del glaciar del río Plomo. Cuando las aguas llegaron a Cacheuta el 10 de enero de 1934, la ola más grande medía siete metros de alto y viajaba a 35 kilómetros por hora. Nunca más pudo recuperar su esplendor y languideció hasta la década del 70′ en que fue abandonado. Luego en los 80, tras demoler lo poco que había quedado del viejo hotel y recuperar lo que seguía en pie, las Termas de Cacheuta volvieron a ser un lugar donde se combinan la paz de la montaña, los buenos servicios y el relax que solo las aguas curativas pueden brindar.

 

Fuente: LaVerdad y Los Andes, El Cronista