El rol del gigante sudamericano como abastecedor de turistas hacia los países de la región se vio parcialmente opacado en el último año y podría quedar malherido si se sostiene la imposición de una tasa a las transferencias del 33,3%. Paralelamente, la devaluación de la moneda y algunos cambios estructurales de los últimos años reposicionan al país como destino receptor. En diálogo con este medio, Vinicius Lummertz, presidente de Embratur, analizó la actualidad de Brasil y dijo que la idea es avanzar en equilibrios y cooperación regional.

Sabido es que la chimenea de la fábrica de hacer turistas que significó Brasil en los últimos años se deterioró en 2015. Por citar un dato, los turistas brasileños gastaron en el extranjero un 32% menos que en 2014 (datos del Banco Central). La devaluación del real frente al dólar (de R$ 2,68 a R$ 4,02) más el enfriamento de la economía local se sintió en varios países vecinos, fundamentalmente en Argentina.

Por si fuera poco, el 1° de enero finalizó el plazo -y no se renovó- que eximía del pago de una alícuota del 25% como impuesto a las transferencias brasileñas al exterior con destino al pago de servicios de turismo (la tasa en la práctica se va al 33%). Desde entonces muchos de los pagos están frenados –la mayoría en realidad se adelantaron- a la espera de una prometida revisión del tributo, que mantiene en vilo a los operadores emisivos de Brasil y a los receptivos de la región–.

Con la Fitur actuando como caja de resonancia de la medida, el ministro de Turismo de Brasil, Henrique Eduardo Alves, dijo que antes de que finalice enero se seguirá trabajando en la búsqueda de mecanismos que permitan bajar la alícuota al 6,33%.

En diálogo con La Agencia de Viajes, Vinicius Lummertz, presidente de Embratur, dijo estar convencido de que la tasa no será del 33%. “Yo creo que va a terminar siendo del 6%, que me parece un buen número”, explicó el funcionario, quien contó que a finales de 2015 había habido un entendimiento entre el ministerio de Turismo y el de Economía en ese sentido. “El tema es que hubo un cambio de titular de Economía y en el presupuesto del Estado para 2016 fue incluida la alícuota original. Pero en este momento nuestro ministro de Turismo está discutiendo con el canciller para buscar una solución que compense la diferencia del 6% al 30%, tratando de encontrar una fórmula que permita alcanzar lo que se propuso recaudar”.

LA TORTILLA DADA VUELTA.

Mientras el emisivo navega mares inciertos, Brasil como destino receptivo vive un reverdecer, que también se siente en los países de la región.

“Desde el punto de vista coyuntural va a haber un impulso muy fuerte con los Juegos Olímpicos. Esperamos recibir entre 400 mil y 500 mil turistas internacionales. Esa inyección va a ser natural, no necesitamos de un impulso artificial”, planteó el titular de Embratur.

-¿Cómo trabaja para consolidar esas inyecciones naturales de turistas?

-Sucede que estructuralmente también hubo cambios. De hecho, la cuestión cambiaria significa una modificación muy importante respecto de los últimos años. Además, Brasil ha venido siendo promocionado por los grandes eventos: Juegos Panamericanos, Río +20, la visita del Papa, la Copa América, el Mundial de Fútbol, y ahora los Juegos Olímpicos. Paralelamente ha aumentado la conectividad, las inversiones en los aeropuertos y en términos competitivos tiene la imagen más fuer- te de América Latina.

Pero en todo este tiempo –desde 2007 hasta mediados de 2015– nuestro tipo de cambio ha sido el peor. Ahora, cuando se terminan los grandes eventos que nos han permitido estar bien promocionados, viene la realidad cambiaria. Que provoca dos cosas: que Brasil es más barato como destino de viajes, pero también como plaza para invertir.

-¿Los sorprendió el flujo de argentinos (más de 2 millones) en este verano hacia las playas de Brasil?

-No, porque nosotros invertimos para que eso suceda. Destinamos R$ 15 millones en Argentina, a donde estuve dos veces. Viajé a Chile, Colombia, Uruguay, Perú y otros países de la región porque sabemos que tenemos una ventaja cambiaria. Pero para aprovecharla hay que invertir. Y así lo hicimos. Además tenemos comités en cada uno de esos países, donde nos reunimos con operadores, agencias y compañías aéreas.

Las variaciones cambiarias son tradicionales, sobre todo entre Brasil y Argentina. En la Fitur tuvimos reuniones con funcionarios argentinos para buscar ecuaciones de más equilibrio en un negocio que vale US$ 3,7 mil millones (que va a llegar a US$ 4 mil millones en 2015), ya que vienen US$ 2 mil millones de Argentina (que ahora se van a superar con creces) y US$ 1,7 mil millones que generan los brasileños que van en sentido contrario.

Vamos a hacer un memorándum de entendimiento para trabajar en conjunto sobre una serie de factores, como ser aliviar gestiones burocráticas y complejidades entre ambos países. Y, por otro lado, trabajar el mercado chino juntos. Porque no son clientes tradicionales de sol y playa, sino de cultura, compras y naturaleza. Entonces, se puede combinar el producto de Brasil con Argentina, con Perú y otros países de la región.

-¿Hay que repensar la integración regional a la hora de promocionarse en mercados lejanos?

-Debemos trabajar más con el mercado. En el pasado había poca sofistificación mercado- técnica y hasta hace 30 años (y en algunos sigue siendo así) el Gobierno estaba al frente del sector privado. Ahora estamos en un momento donde el empresariado se modernizó, incorporó tecnologías y debe hacer cambiar el papel de los gobiernos para trabajar juntos.

-¿Cuál sería hoy el papel que deberían asumir los gobiernos?

-Yo creo que es actuar mucho más como facilitador y escuchar al privado para ayudarlo, ordenar y direccionar el clima de negocios. No involucrarse en tocar instrumentos, sino tener más sensibilidad y accionar rápidamente creo que es lo importante. Por ejemplo, parte del rol nuevo del gobierno es explicarle a la gente que vamos a desarrollar el turismo porque lo que se haga en favor de la actividad, volverá en progreso para la región. Vamos a generar condiciones para que los emprendedores puedan trabajar. Son cambios sutiles, pero que son muy importantes. Justamente ahora estamos discutiendo la transformación de Embratur en una agencia más flexible para trabajar con el

Fuente: Ladevi
05/02/2016

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