La estructura ubicada entre Potrerillos y Uspallata fue derribada en febrero por las fuertes tormentas que provocaron aludes de agua y barro. Fue sustituido por un puente Bailey.

Las tormentas del último verano en la Alta Montaña provocaron aludes de agua y barro que motivaron cortes de ruta. El más importante fue el del 1 de febrero, que arrasó un puente en el kilómetro 1.126 de la Ruta 7, a la altura del arroyo El Tigre. Para remediarlo, Vialidad Nacional y la Provincia abrieron un bypass al costado del trazado original para que circulen los vehículos, mientras que 9 días después instalaron un puente metálico -Puente Bailey- al costado de esa traza provisoria para que haya doble sentido de circulación.

Más allá de esta solución temporal, la urgencia es reconstruir el puente y la ruta original. Por esta razón es que desde Vialidad destacaron que en junio se convocará a un concurso de precios -un proceso más ágil que el llamado a licitación- para construir un nuevo puente.

“Es como si se hiciese una obra nueva directamente, porque va a ser un puente más resistente y de 70 metros, frente a los 40 que tenía el anterior. La construcción va a demandar un año y dos meses, aproximadamente”, indicó la gerente regional de Vialidad Nacional, Patricia Gutiérrez. De esta manera, estimó que entre julio y agosto del 2017 estará habilitada la obra.

Ruta en emergencia

El puente en cuestión se encuentra en el tramo comprendido entre Potrerillos y Uspallata, justo en una curva en la zona aledaña al glaciar La Solterona. Fue precisamente la remoción de masa de este glaciar lo que impactó lateralmente en la ruta, arrancando el puente de cuajo.

Durante unas horas el incidente dejó incomunicados no sólo a los habitantes de Uspallata y los pueblos ubicados ruta arriba, sino también a aquellos mendocinos y chilenos que venían desde Chile. A las pocas horas se abrió una ruta alternativa -de tierra- y el 10 de febrero ya estaba instalado el puente metálico de casi 40 metros de largo y 4,20 de ancho, que pesa 52 toneladas y soporta 45 toneladas (carga máxima para el transporte en esa ruta).

Hasta hoy por esa estructura los vehículos que vienen de la Alta Montaña deben transitar de a uno por vez, mientras que el camino de tierra es para quienes van hacia el oeste.

“El proyecto del nuevo puente se demoró un poco más de lo previsto, porque se hizo un minucioso estudio que se ha terminado recientemente. Ahora se va a hacer un cálculo de precio como para tomarlo de guía y luego se convocará al concurso de precios”, indicó Gutiérrez. A diferencia de las licitaciones -que incluyen llamado, publicación y tiempos administrativos más extensos-, en un concurso se hace la convocatoria, se estudia el precio y se adjudica directamente a la oferta más conveniente. “Es más expeditivo que la licitación”, sintetizó la funcionaria.

Apenas se complete el estudio de costo estimativo, se convoque el concurso y se adjudique la obra, comenzarán los trabajos. No obstante, las condiciones meteorológicas han variado (no sólo en la cordillera, sino en todo el territorio nacional), por lo que estas obras necesitan ser repensadas.

Es que durante los últimos meses, además de los aludes en Mendoza y el derrumbe de este puente, también se registraron episodios similares en San Juan y San Luis (sólo por mencionar algunos casos), y los especialistas coinciden en que estas condiciones de tormentas y temporales han llegado para quedarse.

“El puente en el que se ha trabajado y que queremos construir ahora, además de ser más largo, sería más fuerte y resistente. La idea es que soporte un posible episodio similar de estas características (en caso de que se repita), y que resista estos niveles de lluvia que tenemos últimamente también”, sintetizó Gutiérrez.

Fuente: Diario Los Andes
13/05/2016