Las ruinas de El Shincal de Quimivil, el conjunto arqueológico incaico más importante de la provincia de Catamarca, recobraron parte de su antiguo esplendor. Acaban de concluir las tareas de recuperación y protección del sitio, ubicado a 5 km de Londres, en el departamento Belén.

Construido en la segunda mitad del siglo XV, El Shincal se transformó en la capital político-administrativa y centro ceremonial de Qullasuyu, el sector sur de las cuatro regiones que formaban parte del Imperio Incaico. Aquí se cruzaban el kapak ñan (el Camino Grande o del Inca) y un tramo del kiri kiri , la conexión de los pueblos originarios con el centro y el norte de Chile a través del paso de San Francisco.

Vestigios preincaicos hallados en la zona permiten afirmar que se trató de un asentamiento poblado por las culturas pazioca y Belén, aunque su importancia se incrementó con la dominación de los quechuas entre 1481 y 1536.

Durante el acto de inauguración de las obras de puesta en valor del complejo, se subrayó que “el recorrrido por las 21 hectáreas de extensión de El Shincal atesora un sinfín de lugares que pertenecieron a culturas ancestrales”. Además se destacó que para poder adentrarse en aquellos tiempos, se hicieron trabajos de investigación, intervención, descubrimientos y análisis exhaustivos.

Después de la caída del Tawantisuyu –el vasto territorio incaico extendido a lo largo de la Cordillera, desde el sur de Colombia hasta el noroeste argentino– y la llegada de los conquistadores en el siglo XVI, los 800 pobladores de El Shincal abandonaron la ciudad precolombina. Cerca de allí, los españoles fundaron Londres en 1558.

Se informó también sobre la apertura del Centro de Interpretación, donde una maqueta sitúa los sectores originales del complejo y se exhiben objetos hallados en el sitio. El Shincal también se puede apreciar desde miradores de la montaña, hasta donde trepan senderos para caminar.

El Qhapaq Ñan, la red vial llamada Camino del Inca, ya declarada patrimonio de la humanidad, significó la integración regional y una unidad idiomática a través del quechua, respetando las lenguas de las diferentes culturas que se iban integrando a esa comunidad. Significó también la integración económica y comercial de diversas regiones que gracias al camino podían intercambiar sus productos, pero también sus ideas.

Alguna vez el presidente de Perú, Ollanta Humala, explicó que en la conjugación del quechua la primera persona es el “nosotros”, y no el “yo” como en las lenguas occidentales, por lo que sostuvo que el Qhapaq Ñan “simboliza una cosmovisión cuyo eje fue la integración con una visión de conjunto. El mensaje de Qhapaq Ñan es que puede haber un mundo posible de integración y que esos caminos hoy recorrerán no solamente las alturas andinas sino toda la tierra a través de la cultura, de la tolerancia”, añadió.

Qhapaq Ñan: ruta mendocina. En la Argentina, el Camino del Inca o Camino Principal Andino atraviesa siete provincias, y la más austral es Mendoza.
Según explicó a Leticia Raffaele, investigadora y miembro del equipo Qhapaq Ñan, los incas llegaron desde el Cusco a Mendoza con este camino y construyeron los tambos, cuyas ruinas se han conservado en la montaña. Estas edificaciones eran centros administrativos con población permanente y donde el viajero podía abastecerse.
En cuanto al camino, subrayó que se trata de una obra única ya que es una de las redes viales más extensas construidas por un Estado premoderno, en una región montañosa de las más accidentadas del mundo y para ser recorrida por caminantes y animales de carga (llamas y alpacas).

 

Fuente: Clarín

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