Sobre la vieja Ruta 50, dentro del predio del Parque Agnesi, los sanmartinianos levantaron un espectacular Centro de Congresos y Exposiciones donde se destaca el Templo del Vino Bonarda Argentino.

Con la clara intención de que el Bonarda deje de ser un vino de corte y se transforme en el segundo varietal estrella de Mendoza, una construcción redonda que simula ser un gigantesco tonel, es el centro de degustaciones de bodegueros de la zona.

Este “Templo” es un multiespacio, ubicado en el corazón del Parque Agnesi, en el kilómetro 1026, de la ruta provincial 50, integrado por dos salas, auditorio y un teatro.

Es un espacio para eventos de todo tipo: exposiciones culturales, industriales y comerciales. Reconocido por su forma única de bordelesa gigante, en claro homenaje al cultivo y la actividad que hizo grande a nuestra región, se erige esta sala con una original forma de barrica que tiene una capacidad para albergar a 180 personas sentadas cómodamente. Cuenta con modernos paneles acústicos, una cabina de sonido y una cava subterránea.

Pero el Templo Bonarda no está solo, es parte del flamante Centro de Congresos y Exposiciones Francisco («en honor al Papa Francisco y a San Martín», nos aclaran). En esta nave circular ya se han ejecutado los conciertos de Música Clásica por los Caminos del Vino y catas sociales donde «se convidan vinos Bonarda».

El complejo nos impresiona por sus dimensiones, su diseño arquitectónico y el entorno. Rodeado de eucaliptus centenarios, especialmente preservados, y fuentes de agua por dentro y fuera, el Centro de Exposiciones cuenta con dos auditorios con una capacidad total para 2.000 personas. Además, cerca del Templo Bonarda hay un pequeño anfiteatro verde y otro mayor con capacidad para 30.000 personas, que se hizo anteriormente sobre lo que era un basural de chatarra.

En el recorrido destacan las cascadas de agua iluminadas sobre los ventanales del Centro, «agua oxigenada industrial que se recicla», un parque con plantaciones de Bonarda en sus tres modalidades: espalderos, viñas bajas y parras con riego por goteo. Aguaribays, cortaderas y eucaliptus que fueron plantados en el siglo pasado para secar los terrenos que solían inundarse con las lluvias, son parte de la flora autóctona que integra el sector ecológico del circuito.

San Martín está trabajando para que los viñateros se especialicen y  que «el Bonarda no se use como vino de traslado y se trate como un varietal».

En el Templo ya se hizo el Primer Congreso de Bonarda, utilizando las mesas individuales de catación, únicas en Mendoza en un centro de este tipo.

En el año del bicentenario del Cruce de los Andes, no te pierdas la oportunidad de recorrer San Martín, el departamento del este mendocino, donde los recuerdos del General afloran en cada rincón…

Fuente: Guarda 14

 

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